El Comentario - Universidad de Colima

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

A la memoria del artista plástico Gil Garea.

Normalizan la mentira

Aunque la izquierda también recurre a las fake news, lo que hemos estado viendo en los últimos tiempos es el uso de las noticias falsas como un arma política de la derecha, insiste Hernán Gómez Bruera.

La derecha ha encontrado un nicho de oportunidad ahí y lo vimos con Trump y su mentira de que Obama no era estadounidense. Lo vimos con Bolsonaro diciendo en la campaña electoral que Lula y Dilma estaban repartiendo mamilitas en forma de pene a los niños de guardería.

Cosas así de ridículas, pero que a la derecha en todo el mundo le han servido para alimentar su discurso de odio, señala el conductor de El Octágono quien ese día, el 14 de diciembre de 2021, tuvo como invitados en La Octava televisión al documentalista Témoris Grecko y al director de El Deforma, Poncho Gutiérrez.

“Es un fenómeno internacional –coincide Gutiérrez–, no sé si de la derecha pero sí de los conservadores que definieron al régimen anterior y quisieran regresar al ciclo neoliberal.

“No se trata de establecer si la izquierda o la derecha mienten más o si todos los gobiernos falsean la información. Pero sí tenemos que llamar la atención sobre el hecho de normalizar, de tolerar las noticias falsas, de aceptar que, con tal de joder al político que yo odio, no me importa compartir algo que sea falso.”

Voy en tren, no en avión

Una fake news que fue muy humorística, comenta Gómez Bruera, es la del tren que conecta el aeropuerto de Santa Lucía al que se subió López Obrador el 6 de diciembre. Salió Joaquín López Dóriga a decir con toda la contundencia que era un simulador. Y luego vino Felipe Calderón a retomarlo. Finalmente, varios medios, como el portal Etcétera, reprodujeron la versión como cierta. Mas cuando se reveló que era un infundio, muchos de esos actores y medios ni siquiera se disculparon.

“López Dóriga, aparentemente, se disculpó en su programa mediante una maroma para no admitir que mintió. Sólo quería salvar cara. Aquí lo preocupante es que nadie se cuestionó que, si en verdad era un simulador y supuestamente en realidad se les apagó la imagen de las ventanas, quién en la Presidencia de la República iba a querer subir eso a internet.

“Esas personas que odian con niveles patológicos a López Obrador, ven una babosada y se la creen. Pero había muchos elementos tecnológicos para dudar del supuesto: si grabas con un IPhone, cuando haces un zoom out el celular se adapta. La inteligencia artificial de la cámara decide dar prioridad a lo que está más cerca que al fondo. Y si el fondo tiene mucha luz, el teléfono pone la imagen en blanco o en negro dependiendo del modelo del aparato. Pone la prioridad en ti para que te veas clarito.

“Eso fue lo que pasó. Algo tan ridículo, tan obvio y tan básico como un efecto de óptica, fue tomado como evidencia de una conspiración. Al final, ya no decían que el vagón era simulado por las pantallas, sino que Santa Lucía no existe, es más que AMLO no existe. No faltó quien dijera que el gobernador Del Mazo era un maniquí, y que esa era una evidencia más de que estaba montada la escena.

“Aquí lo preocupante es lo fácil que una aseveración tan ridícula fue tomada como algo incuestionable, y que a la fecha muchos no han borrado los tweets ni reconocido que se equivocaron. Ellos nunca se equivocan.

“Y no sólo no desmienten por odio, sino porque a gran parte de su audiencia no le importa que le mientan si eso alimenta o confirma su creencia de que AMLO es lo peor que le ha pasado a la humanidad. Preocupante”, señala Poncho Gutiérrez.

Los años que quieras

Otra noticia que seguramente habría hecho feliz a los chavorrucos, comenta Hernán Gómez, es aquella de que supuestamente en el país se iba a poder modificar la fecha de nacimiento, jugando con la idea de la autoidentificación de género ya vigente.

Como ahora ya se puede cambiar legalmente de género (si alguien nació hombre pero se identifica como mujer, aunque su sexo biológico es masculino puede cambiar su identidad de género a femenina ante el registro civil), para ridiculizar ese derecho empezaron a decir que lo mismo pasará con la edad: aunque sea una persona mayor, podría según esta fake news cambiar su fecha de nacimiento cuando se identifique la persona con una edad menor.

El colmo es que nuevamente Felipe Calderón cayó, expone Gómez Bruera. Tuiteó (cito de memoria): “Algo de no creerse, ahora nos podremos inventar la edad, jubilarnos antes de tiempo o salir de la cárcel argumentando que ya cumplimos la condena”. Y les reprochó a los ministros de la Corte: “Me extraña mucho de algunos miembros de la sala. Ojalá precisen y, de ser cierto, rectifiquen”.

Carlos Leal, exdiputado de Nuevo León y uno de los pocos que sí se reconocen como de derecha en este país –sigue citando el conductor–, escribió con faltas de ortografía en su blog y en su cuenta de Twitter: ‘El acta de nacimiento ha perdido su valor, se eliminan los términos padre y madre y el campo de sexo puede ser modificado, también el campo de edad se puede modificar, los apellidos no tienen orden, ¿qué sigue?’

Poncho Gutiérrez añade que Leal describe al registro civil “como un formato libre, similar a los tests en las revistas de quinceañeras donde uno puede ponerse nacionalidad alemana si quieres, la edad con la que uno se identifique o hasta anotar que soy un extraterrestre llegado de Júpiter.”

A Gómez Bruera lo que le sorprende es que en el garlito haya caído un expresidente. Que se lo crea, habla mal de Calderón Hinojosa.

“Lo que más molesta es que, dado que han desinformado constantemente durante tanto tiempo, algo así de ridículo les parezca que tiene un poquito de verdad, cuando no lo dan por hecho o al menos dudan. Si hoy les dicen que AMLO es reptiliano, hay gente tan desinformada que dirá que sí lo es”, ironiza Gutiérrez.

Conacyt no es Conicet

Otra noticia falsa, difundida en mayo de 2019, decía que el Conacyt le habría quitado apoyos económicos a un científico mexicano que, por ese motivo, ya no pudo continuar su investigación contra el dengue. En realidad, la fotografía hacía referencia al Conicet en Argentina. ¿Cómo se pudo confundir a una institución con la otra?, reclama Hernán Gómez.

“No entiendo bien el tema de la dislexia, pero Conicet y Conacyt se escriben parecido. Supongo que ciertos periodistas vieron esta imagen en Twitter y dieron por hecho que se trataba del organismo mexicano. Como en el meme de Los Simpson: Homero lee que hay muertos en un lugar impronunciable y decreta: ‘Ah, ¡en Francia!’

“No te voy a decir quién difundió esta noticia falsa, pero Joaquín López Dóriga ya lleva varias; la del tren de Santa Lucía es la más dolosa, pero de otras se puede pensar que fueron errores de interpretación. Y no es de los principales, estamos tan jodidos que no es de los que más mienten en Twitter. Hay otros comunicadores que a diario mienten”, remata Poncho Gutiérrez.

Lo que lleva a Hernán Gómez Bruera a concluir que debería haber algún mecanismo para señalar, si no se puede sancionar, a los comunicadores que difunden noticias falsas. Ser comunicador y difundir información falsa que no está verificada, es una contradicción profesional, sentencia el politólogo.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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