Opinión

COLUMNA: Ojo de Mar

Marketólogo político

Por Adalberto Carvajal

Carlos Alazraki es un publicista reconocido y un columnista que se caracteriza por tener un punto de vista controvertido y un tono particularmente violento. Así presentó Hernán Gómez Bruera a su invitado en El Octágono del 27 de enero de 2022 (La entrevista se puede recuperar en dos partes: https://www.youtube.com/watch?v=vXzzL8Iv2Fk y https://www.youtube.com/watch?v=T0gOd8TFgyw).

De la creatividad de Alazraki como publicista político –dice el presentador– salieron eslóganes como ‘Bienestar para tu familia’, lema de gobierno de Ernesto Zedillo; ‘Dale un madrazo al dedazo’, que usó Roberto Madrazo en la contienda interna del PRI que finalmente ganó Francisco Labastida; o ‘Los derechos humanos son para los humanos y no para las ratas’, de la campaña de Arturo Montiel a la gubernatura del Estado de México.

El estilo de publicidad que ha caracterizado a Carlos Alazraki es sencillo, directo y a veces polémico en sus mensajes. Además de su faceta como propagandista político, ha destacado en el ámbito de la publicidad comercial asesorando a diversas empresas relevantes a nivel nacional, en ramos como la telefonía, pinturas y tiendas departamentales. Pero es de las razones y motivos que están detrás del peculiar estilo de escribir y decir las cosas de Alazraki, que charlaron el conductor de La Octava Televisión y su invitado en una conversación por demás tensa.

Tras subrayar que Alazraki y él no piensan igual pero pueden hablar de las cosas serenamente, Hernán Gómez explica que el mundo de la publicidad y, en especial, el del marketing político y de las estrategias de campaña, resulta un tanto misterioso para quienes no forman parte del gremio.

Por ejemplo, los electores no tienen idea –en ocasiones tampoco los medios informativos– de quiénes son los estrategas de cada candidato y muchas veces, más que nada en México, es frecuente que un mismo estratega asesore a candidatos de diferentes partidos. ¿Por qué este silencio en torno a quiénes son los clientes de los marketólogos políticos?

“No sé por qué ocurre eso en el mundo de la publicidad política –responde Alazraki–. Cuando yo hago una campaña todo mundo sabe que la estoy haciendo, porque no me quedo callado y una de las lecciones que aprendí cuando me dieron clases de marketing político fue: tienes que poner el nombre de tu candidato en todas partes. Si hablo de mi cliente, lo que yo diga debe ser tan resonante e interesante como para quitarle espacio a su contendiente.”

El límite, no mentir

Alazraki ha trabajado para diferentes partidos: PRI, PAN, PRD y PT. Sólo “con Morena no trabajaría nunca”, aunque “tampoco me contratarían”, acota. Pero esto que es tan común en México, en Estados Unidos casi no ocurre que un estratega trabaje al mismo tiempo para los demócratas y los republicanos.

“El negocio de los estrategas es hacer estrategias políticas, de eso comen. El médico no le pregunta a su paciente si es panista o perredista. Vivimos de eso. Bueno, yo vivo de la agencia de publicidad. La última campaña electoral para la que trabajé fue la de Mikel Arriola (candidato del PRI a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México en 2018, y hoy presidente de la Liga MX de futbol). Para los comicios de 2021, nadie me llamó.”

En una entrevista publicada en Sin Embargo en 2012 [‘Alazraki: en campaña pegas, luego pides perdón’], el publicista afirmó que ve a los políticos en campaña como productos. Quien firma la pieza, Irma Gallo, preguntaba si la publicidad política debía hacer más atractivo a los políticos, y Carlos contestó: ‘son un producto’. Simplemente, ‘en lugar de pagar con una tarjeta de plástico en la caja por lo que compraste en el supermercado, pagas con tu credencial de elector para votar’.

“Yo no lo inventé. Hay dos tendencias en comunicación de marketing: unos son los serios que quieren que las propuestas entren por el cerebro, y otros los que buscamos que entren por el corazón. No tienes idea de cuánta gente trabaja en la tendencia de las emociones.

“Siguiendo la analogía, el político –cliente de un estratega de marketing–es un producto y tienes que vender ese producto a todos los sectores sociales, sin importar el estrato. Donde se compra el producto es en la casilla, la moneda de cambio es una credencial de elector –de plástico al igual que las tarjetas de débito o crédito– y se paga en la urna.

“Un producto de consumo que viene en lata, por ejemplo, lleva una etiqueta muy bien diseñada para llamar la atención del consumidor. En ese sentido, no es que le pongas corbata a un candidato que nunca ha usado, pero sí debe tener una presencia acorde a su personalidad y una imagen atractiva porque en el mercado hay otros productos similares a lo que él vende. Ya el sabor del candidato es su discurso: puede ser muy picoso o no.”

En aras de vender al candidato como un producto, ¿se vale decir de él lo que sea o hay ciertos límites?

“Uno de los límites es mentir: vender propuestas que no son reales. Hay que ofrecer cosas netas, de una manera creativa. En el marketing político no suele haber límites éticos, pero yo sí los tengo. Insisto, no mentir.”

Derechos de las ratas:

Aquel lema de Arturo Montiel que fue tan criticado, ‘los derechos humanos son para los humanos y no para las ratas’, ¿refleja el pensamiento político de Carlos Alazraki?

“La frase la tomé de Ernesto Zedillo. El entonces presidente estaba en una gira por Acapulco una semana antes, y ahí dijo: ‘los derechos humanos son de los humanos, no de las ratas’. Entonces pensé: si él lo dijo, yo lo digo.”

Veinte años después, ¿usarías otra vez un eslogan tan políticamente incorrecto, tan provocador, quizá hasta con un dejo de fascismo?, pregunta Hernán.

“En una frase tan chiquita la gente no piensa si es de derecha o de izquierda.”

Pero, ¿no es retardatario deshumanizar a un grupo de seres humanos para negarles sus derechos?

“Si matan y te roban son unas ratas, aquí y en China.”

Alazraki rompe esa línea de discusión para aclarar que “la publicidad no gana una elección. Un anuncio de publicidad jamás va a ganar la elección, ganas con el movimiento territorial. Si tienes un buen anuncio, tu contrincante tiene otro bueno y el tercero en disputa tiene otro bueno, no pasa nada. Si todos tienen un anuncio malo, tampoco pasa nada. Una agencia de publicidad sirve para que no hagas anuncios malos”.

Ante la pregunta de su orientación política, Alazraki responde que se considera un socialdemócrata, más hacia la izquierda. “Los judíos en Israel somos socialdemócratas. Toda mi vida, desde que tengo conciencia, he sido socialdemócrata”.

Lo que lleva al conductor a plantear que si la socialdemocracia siempre ha reivindicado los derechos humanos, ¿con esa frase de Montiel acaso estaba yendo Alazraki contra su propio pensamiento político?

“Montiel iba perdiendo, siete puntos abajo –explica el entrevistado–, ¡y ganó siete arriba! Diego Fernández de Cevallos me dijo seis meses después, cuando coincidimos en una cena: ‘Sabes qué, Carlos, cuando oí tu anuncio en el radio iba en el coche a mi oficina; regresé a Naucalpan y les dije a quienes participaban en la campaña panista de José Luis Durán Reveles, ya perdimos’.”

Era necesario decir eso, pero no es su convicción, sostiene Alazraki. No pide que se torture a los detenidos. Sin embargo, “muchas veces dices lo que la gente quiere oír”.

Pero si el límite de la ética de Alazraki es no mentir, hablar con la verdad, ¿usar una frase que no refleja lo que uno piensa no es faltar a la verdad?, insiste Hernán.

“Yo escribo lo que creo que piensa el candidato, yo no soy el candidato”. Y ante la insistencia de Gómez Bruera en subrayar la definición del candidato como un producto, Alazraki reitera: “Es un producto que tiene que salir del anaquel”.

¿Todo se vale?

Antes de ir al corte, Hernán Gómez le pregunta a Alazraki su opinión respecto a un anuncio que se difundió en la campaña de 2018 y que se lo atribuyeron a la agencia del invitado. En el spot aparece de espaldas un actor con pelo cano, cuya voz suena casi idéntica a la de López Obrador. La escena reproduce un diálogo entre un padre que insiste en manejar el coche, y su hija que le dice que ya no puede manejar pues el viejo ignora hasta que los coches de ahora ya no usan llave.

A Alazraki, en efecto, el anuncio le parece no sólo falto de ética sino burdo. Pero advierte que en la publicidad política y en la guerra electoral “se vale todo”. Y aunque Gómez Bruera comenta que el INE ha bajado spots por violar ciertas normas, el publicista señala que no hay restricciones, sobre todo cuando se trata de publicidad comparativa, candidato contra candidato. “A mí nunca me han bajado un anuncio”.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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