Opinión

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

Enajenados vs chayoteros

En la tercera edición del meet point (foro) virtual de El Financiero Bloomberg sobre ‘Prensa y poder en tiempos de conflicto’, Julio Astillero pidió a Raymundo Riva Palacio “ejemplos concretos, momentos precisos, los nombres de los periodistas” cuyo despido haya sido pedido por la presidencia de la república, como su colega acababa de denunciar.

Riva Palacio apuntó el nombre de Ciro Gómez Leyva, conductor del noticiero estelar en Imagen Televisión: “No tengo la fecha, pero por supuesto que lo pidió”; la forma como el presidente López Obrador lo hizo, debería revisarse, alegó.

Pero Julio reclamó: ¡Eso es inferir!

Y entonces Riva Palacio acusó a Astillero de no ver porque está “en la enajenación y en el olvido”.

A lo que Hernández López respondió: “Yo te diría que estás en el chayoterismo de Televisa”.

Raymundo sostuvo: Ese es “un discurso panfletario”.

Frase que Julio reviró diciendo: Puede ser “un discurso”, mas no “panfletario” y ciertamente no “chayotero”.

EF MEET POINT virtual:

Al foro virtual transmitido en vivo el 3 de marzo de 2022 por el canal de El Financiero Bloomberg fueron invitados a participar como panelistas:

-Adela Navarro, directora general del semanario Zeta de Tijuana;

-Julio Hernández López, autor de la columna Astillero en La Jornada, director de La Jornada de San Luis y conductor de diversos espacios en medios digitales bajo la marca Julio Astillero;

-Raymundo Riva Palacio, columnista en El Financiero y analista en diferentes medios; y

-Ricardo Raphael, columnista en Milenio Diario, Proceso y The Washington Post, conductor de programas en Once TV, ADN 40 y Heraldo Radio, director del Centro Cultural Universitario Tlatelolco de la UNAM.

El moderador, Enrique Quintana, vicepresidente y director general editorial del periódico El Financiero, explicó que el foro se convoca en tiempos de ánimos crispados, violencia y cuestionamientos al poder y a los medios respecto a si están haciendo bien cada uno su tarea. Y para abrir la discusión lanzó una pregunta genérica: ¿está en riesgo la libertad de expresión en México?

Estuvo, ya no está

Para Julio Astillero, la libertad de expresión ha estado largamente en riesgo, “sobre todo durante la etapa dominada por el PRI y el Partido Acción Nacional cuando, los arreglos entre los principales medios de comunicación y los poderes políticos y económicos, cercenaron la posibilidad de conocer lo que realmente estaba sucediendo en nuestro país”.

Fue entonces que “esa libertad de expresión se convirtió más bien en una libertad de extorsión empresarial y, con mucha frecuencia, de distorsión de la percepción colectiva” sobre el acontecer en nuestro México.

Sin embargo, desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de la República “se ha vivido una absoluta libertad de expresión. No conozco un solo ejemplo documentado periodísticamente, en contra”.

No se ha documentado un solo acto de censura o de represión contra el periodismo; que se haya corrido a personajes, conductores, comentaristas o articulistas por presiones del gobierno federal hacia los propietarios o las empresas privadas de medios de comunicación, reiteró.

“Ha estado siempre en riesgo la libertad de expresión, incluso ha estado secuestrada, pero en esta etapa no conozco un solo hecho, comprobado periodísticamente, que demuestre la falta de esa libertad”, resumió Astillero.

Ambiente de violencia

En palabras de Ricardo Raphael, “evidentemente hay un ambiente generalizado de violencia contra la libertad de expresión, en concreto contra la libertad de prensa. Coincido con Julio en que no es un dato nuevo, pero es una situación que continúa”.

“Es incontrovertible que hubo muchos periodistas asesinados o amenazados en los sexenios de Calderón y Peña Nieto, pero en lo que va de esta administración los números no son nada alentadores. De hecho, comparando lapsos de tiempo similares, vemos un mayor número de asesinatos de periodistas hoy que antes.

“Esto se debe a un conjunto de variables: por un lado, el crimen organizado, las empresas criminales que siguen amenazando periodistas; por otro, el poder público que genera un ambiente hostil, agresivo, desde la presidencia de la república hasta el gobernadores y presidentes municipales.

“Luego, tenemos esta obviedad de funcionarios públicos metidos a criminales organizados, que son los principales perpetradores de las agresiones contra periodistas. Seis de cada diez agresiones contra periodistas vienen de funcionarios públicos.” Y da Raphael de la Madrid a Julio Astillero ejemplos que documentan esas agresiones:

“El entonces gobernador de Baja California, Jaime Bonilla, fue señalado por la periodista Lourdes Maldonado de ser quien la amenazó. No sabemos si esto se vincule con su muerte, pero como gobernador Bonilla fue señalado por lo menos en 146 ocasiones por agresiones contra periodistas.

“El actual gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, reviviendo el argumento de ultrajes a la autoridad tiene a cuatro mil personas detenidas por un delito que la Suprema Corte ya derrumbó pues es, absolutamente, contrario a la libertad de expresión.

“El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, ha sido señalado por 100 periodistas justamente por amenazas.

“Claro que en esta época seguimos viendo al poder público actuando en contra del periodismo y de la libertad de expresión. Y si a esto le añadimos al presidente de la republica que, un día sí y otro también, está generando un ambiente hostil contra distintos periodistas, podemos decir que sí: el ambiente es generalizado de violencia contra la libertad de expresión y, concretamente, contra la libertad de prensa”, expresó Raphael de la Madrid.

Temor a consecuencias

Para Adela Navarro, “la libertad de expresión en México corre en estos momentos un riesgo similar al que tuvimos en los dos o tres sexenios anteriores. No ha habido cambio ni transformación en el respeto a la libertad de expresión. Los periodistas en México estamos en medio de un clima de inseguridad y mucha violencia, producto efectivamente de la corrupción y la impunidad de los cárteles de la droga y las organizaciones criminales, por la colusión que tienen con el gobierno”.

“Si a eso le agregamos los ataques efectivamente verbales de quienes ostentan el poder en las entidades de la república o en el propio gobierno federal, con el presidente López Obrador dedicando un espacio exclusivo para atacar a la prensa crítica a su gobierno, pues, sí, estamos más vulnerados y sí se corre un riesgo.

“Específicamente, las nuevas generaciones de periodistas están observando cómo, si ejercen su trabajo, si hacen investigación o una crítica sustentada sobre lo que estamos padeciendo o viviendo los mexicanos, pueden tener consecuencias: desde el hostigamiento público y señalamientos, a la desaparición y, en el caso extremo, asesinato.

“De los casos de mis compañeros periodistas asesinados en Baja California, Lourdes Maldonado y Margarito Martínez, uno de los sospechosos que está integrado en la carpeta investigación de la fiscalía general del estado por el homicidio de Lourdes es, precisamente, Jaime Bonilla, el primer gobernador de Morena en la entidad, quien nos ha dado muchas pruebas de ser persona cercana al presidente de la república.

“Entonces, los periodistas ya no sólo estamos como estábamos en el pasado, entre dos fuegos (entre las amenazas del narcotráfico y el crimen organizado, por un lado, y las amenazas y las presiones del gobierno por otro), sino que ahora estamos también bajo un ataque verbal, literal y directo de las entidades de poder”, sostiene Navarro.

La previa censura

En su turno, Raymundo Riva Palacio señaló que aproximamente durante 30 años “vivimos una enorme tensión en esta relación. Es, por cierto, una tensión que se da en otros países (en democracias mucho más maduras y sofisticadas) entre los medios y el poder”.

“Esto no es extraño, raro ni para alarmarse o asustarse. Así es esta dialéctica de la relación de los medios con los poderes y el gobierno. Hemos vivido con los gobiernos efectivamente una lucha, un forcejeo, a lo largo de muchos años.

“Pero también hay que decirlo, desde los 90 otros actores, sobre todo agentes económicos, empezaron a actuar haciendo intentos incluso mucho más fuertes y directos que los propios gobiernos de suprimir las críticas y evitar que se le dieran seguimiento a algunas de esas empresas en México. Se añadieron, entonces, los sectores empresariales a esta dinámica de confrontación, de lucha, de forcejeo.

“Desde el primer lustro de este siglo, el tema del narcotráfico se volvió en un problema para los medios. Comenzó en el norte y se fue ampliando al centro, a Jalisco, y hoy en día el narcotráfico supone un altísimo riesgo para el gremio reporteril en este país y para el periodismo en general.

“Claro que las libertades están en riesgo, por supuesto. Y si bien no hay un caso documentado de censura en cuanto a la forma, lo que ha hecho el presidente es una cruzada contra la libertad de expresión. No hay censura, pero existe la llamada previa censura, prohibida incluso por la Constitución en la Ciudad de México.

“La previa censura es lo que ha hecho el presidente a través de la mañanera. Esta cruzada de daño reputacional, de ataques, que no son un derecho a réplica. Son ataques, es hostigamiento, acoso, violación de datos privados con la intención de hostigar y atacar con mentiras flagrantes en la mañanera.

“Lo que busca el presidente es inhibir, generar temores. Como sucedió durante la primera parte del sexenio con muchos de nuestros compañeros, a quienes les daba miedo hacer algo porque no querían resultar lastimados al ser atacados en la mañanera.

“Por supuesto que sí, el presidente de la república está embarcado en una intensa campaña que entra perfectamente en la previa censura. Y también, porque lo ha dicho varias veces, ha hecho llamados a los dueños de los medios para que corran a sus periodistas.

“Lo ha hecho él personal y públicamente. Ya no habla por teléfono o a través de sus colaboradores, como llegaron a hacerlo de manera selectiva otros gobiernos como los de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, sino que aquí es totalmente abierto.

“Su pecho no es bodega, dice, y públicamente ha pedido a empresarios de los medios que despidan algunos a algunos periodistas que le son incómodos en sus críticas”, dijo Riva Palacio y ese fraseo fue el que motivaría el reproche de Julio Astillero.

“Por eso, claro que está en riesgo la libertad expresión. Todos los días hay una batalla entre los medios y el poder”, sentenció el autor de la columna Estrictamente Personal.

¿Qué es la mañanera?

Tras la acalorada discusión entre Riva Palacio y Hernández López, tratando de poner orden en la mesa Quintana le pidió a Astillero una opinión sobre la mañanera donde, según los otros tres panelistas, se genera un ambiente hostil a la prensa a través del cuestionamiento que hace el presidente de la republica a ciertos periodistas.

Para Julio Astillero, “la mañanera es un ejercicio de comunicación valioso, aunque excesivo en los comentarios, anécdotas y reflexiones históricas del presidente. Los periodistas queremos en una conferencia de prensa, información concreta”.

Ciertamente, tiene una sección “pésima”, ‘Quién es quien en las mentiras’ con la señora García Vilchis, que por “su falta de profesionalismo” es “un ejemplo de mentiras desde el poder”.

“Pero, al mismo tiempo, la mañanera ha sido la defensa de un poder llegado de manera popular y aplastante en las urnas en 2018, frente al conglomerado de intereses mediáticos empresariales que silenciaron ese tipo de voces y, ante las cuales, es legítimo que el presidente de la república pueda señalar al pésimo periodismo, al mal periodismo financiado por intereses empresariales con dinero bajo la mesa que prostituye la percepción social y política de nuestro país.

“El presidente de la república tiene derecho a señalar los ataques y las mentiras constantes y obscenas que, en varios medios de comunicación, se enderezan contra él. Pero, insisto, no conozco un solo caso en el que desde la presidencia de la república se haya presionado, llamado, usado dinero como antes o convenios de publicidad, para tratar de cambiar la narrativa de un medio de comunicación privado en México.”

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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