COLUMNA: Ojo de Mar

La publicidad, un dilema

Por Adalberto Carvajal

¿Qué hacer con la publicidad oficial, cómo manejarla? ¿Es válido que las empresas periodísticas busquen y consigan publicidad del gobierno? ¿Debe suprimirse este rubro?, pregunta Julio Astillero a Rafael Rodríguez Castañeda.

“Creo que la supresión de la publicidad gubernamental podría ser un elemento a considerar, pero eso no va a ocurrir -admite el director de la revista Proceso-. El gobierno necesita comunicar cosas, necesita hacer (disfrazada o no) propaganda de su trabajo, de sus logros y proyectos.

“Andrés Manuel tomó la decisión radical de recortar a la mitad el presupuesto de publicidad, respecto al que hubo en 2018. Pero el problema no es la cuantía sino la forma como se va a manejar la publicidad gubernamental:

“¿Vamos a seguir viendo actos arbitrarios al gusto del presidente?

“¿Se seguirá asignando la publicidad a tal medio, empresa periodística o periodista en lo particular, sólo por gusto de AMLO o de sus funcionarios?

“¿O de veras se va a hacer un esfuerzo porque haya un manejo claro y prístino, para que de acuerdo a las audiencias, los tirajes o al grado de influencia que un medio pueda tener, se asigne o no la publicidad?

“Y también, ¿qué tipo de publicidad?, ¿a qué público?, ¿qué medios voy a usar para dirigir el mensaje porque va destinado a tal a tales audiencias?

“Todo eso tendrá que estar en manos de un grupo de expertos que deben establecer una política clara. Como ya lo hemos escuchado en varias ocasiones, hay una Ley de Medios que resultó nefasta, la llamada Ley Chayote que lo único que hizo fue legalizar las prácticas que ya se daban”, desmenuza Rodríguez Castañeda.

El tropezón de la lista

“El de ahora sigue siendo el mismo ambiente extraño, en el que uno piensa que el gobierno no sabe qué hacer con los medios. Y en ese sentido se da un caso como el de la lista” de periodistas que recibieron dinero público en el sexenio pasado, sigue diciendo el director del semanario Proceso.

“La lista reveló lo que ya sabíamos todos: que hubo medios y periodistas consentidos del gobierno en tiempos panistas y priistas. Pero el hecho de que se conozca la lista, no cambia las cosas. Salió la pus pero la infección está ahí”.

Lo que tendría que intentar el Estado mexicano es, precisamente, erradicar una infección cuyos síntomas son el ocultamiento de información incómoda al poder, los arreglos bajo la mesa, la publicidad disfrazada de información, etcétera. “Y establecer con claridad que si se van a gastar cuatro mil millones de pesos, que se haga a través de una política bien definida”.

Sin embargo, no veo esa voluntad, veo tropezones tanto del propio presidente que hasta se hizo bolas al querer explicar la famosa lista, como de su vocero que también se tropezó.

“No tengo muchas esperanzas de que esto se solucione pronto, pero ojalá sí por el bien del saneamiento de la relación entre los medios y el gobierno. Y en abono del buen periodismo, ojalá que la gente sepa qué esperar de cada quien, con claridad y con naturalidad”, expresa Rodríguez Castañeda.

Propaganda y política

En la entrevista subida a YouTube el 28 de mayo de 2019 como “Reconocemos lucha social de AMLO, pero Proceso seguirá siendo crítica con el poder: Rdgz. Castañeda”, Julio Astillero le pregunta a Rafael Rodríguez Castañeda su opinión de las mañaneras:

“López Obrador ya las había hecho durante su gobierno del Distrito Federal: son un hábil instrumento entre propagandístico y político para mantener el control del país en cuanto a la escena pública, con mano muy férrea él establece los temas y éstos nos atropellan.

“Los periodistas todavía no sabemos cómo manejarnos ante las mañaneras. De alguna forma, no hay semana en que no surjan tres o cuatro temas periodísticamente válidos, que de alguna manera se anulan entre sí, pero mantienen a López Obrador en donde a él le gusta estar: en el foco de atención del país”.

Entonces, ¿nos va a suplir el Presidente como jefe de información?, cuestiona Astillero.

“Pues algo así, porque ya lo hace de hecho, no puede uno evitar verlas completas porque sin duda tienen alguna miga periodística y también, sobre todo, una miga política -admite Rodríguez Castañeda.

“Ahora, el desgaste que está sufriendo López Obrador por las mañaneras es fuerte también. No ha disminuido demasiado la aceptación pública, pero el hablar demasiado implica el riesgo de tropezar. Y ha incurrido en más tropezones de los que debiera. Tendría que cuidarse más, pero no lo va a hacer, va a mantener ese ritmo porque de eso se alimenta”.

La intención mañanera

¿Le parece al director de Proceso que las mañaneras están preparadas, que son un programa esas conferencias de prensa?

“Es difícil decirlo porque no he estado atento a todas. He visto análisis de las mañaneras, críticas que hablan de reporteros que no lo son tanto y a quienes se les da la palabra con más frecuencia. Pero lo que sí creo que está preparado es la intención de las mañaneras, es decir, políticamente López Obrador es el director de una orquesta de la que formamos parte todos, pero él lleva la batuta”.

En ese sentido, ¿puede llegar un momento en el que López Obrador no necesite de los medios de comunicación convencionales?, pregunta finalmente Julio Astillero.

“Estamos en ese tris, sí creo que necesita de un contrincante. Por ahora lo tiene y muy regularmente en el periódico Reforma, que está cumpliendo ese papel. A Andrés Manuel le funciona de maravilla tener a alguien con quien golpearse.

“Pienso que nos necesitará durante un tiempo, pero la verdad entre las redes sociales y sus mañaneras nos tiene con preocupación”, confiesa Rafael Rodríguez Castañeda.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

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