Opinión

COLUMNA: Ojo de mar

Por Adalberto Carvajal

Derechos de las audiencias

Recientemente, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) invalidó el decreto por el que se reformó la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión de 2017. Como recuerda Carlos Castellanos, conductor de “Debatiendo por La Octava”, con la reforma se había eliminado la obligación de los medios de comunicación de diferenciar entre espacios de noticias, opinión y análisis. Al ser rechazada por el máximo tribunal del país, este mandato se mantiene. Lo mismo que las consideraciones en materia de derechos de las audiencias.

Desde un principio, la reforma fue muy criticada porque, según analistas, no es así como hablamos: nadie diferencia información de opinión cuando cuenta algo. Y no faltó quien se confundiera pensando que, en realidad, la Corte confirmaba la inutilidad de regular las líneas editoriales, los formatos y los géneros periodísticos. Tal fue el caso de la Cámara Nacional de la Industria de Radio y Televisión que se había pronunciado en contra de tener que diferenciar entre espacios de opinión y de noticias. La CIRT festejó el fallo de la SCJN al creer que se había eliminado cuando en realidad se mantuvo esa obligación editorial.

Acompañado de los periodistas Manuel Hernández Borbolla y Octavio Ortega, en la emisión del 8 de septiembre de 2022 (https://www.youtube.com/watch?v=HKwvqyRYGqQ) Castellanos señala que, con la resolución de los ministros, se abren varias aristas en torno al tema. Sin embargo, el asunto de fondo no se ha resuelto.

Hasta la Sociedad Interamericana de Prensa ya alertó que, tras lo aprobado por la Suprema Corte de Justicia, se abre la posibilidad de que el Congreso discuta la cuestión y se impongan, bajo los supuestos de códigos de ética o mediante las defensorías de las audiencias, determinados criterios editoriales.

Medios contra audiencias

¿Vamos avanzando en el sentido de poder garantizar los derechos de las audiencias, tomando en consideración que ahora también tenemos las redes sociales a nuestra disposición?, pregunta el anfitrión a sus invitados.

Para Hernández Borbolla, reportero de RT en Español, el tema pone en conflicto a los grandes medios con académicos y activistas. A los medios no les gustó que la Corte les reimponga esa defensoría de la audiencia, aunque los miembros de ese comité sean designados por los propios medios.

Los medios no creen necesitar a nadie para intermediar con las audiencias, porque desde hace tiempo están divorciados de ellas y no les interesa tener reciprocidad. Por otro lado, los grupos de académicos y comunicadores que promovieron el recurso llevaban muchos años abogando por los derechos de las audiencias y exigiendo diferenciar entre opinión e información.

La diferenciación que se exige es muy difícil de llevar a cabo de manera efectiva y práctica, porque ¿quién decide lo que es opinión y quién decide lo que es información? Hay una línea muy delgada que continuamente se traspasa porque es muy difícil de acotar. “Quienes estamos en medios y más si hemos pasado por una redacción, sabemos que lo primero que te enseñan es a encontrar el ángulo periodístico: ¿por dónde le vas a entrar a la información?”.

“La información es muy amplia y tienes espacios limitados en un periódico y tiempos determinados en un programa de radio televisión. Forzosamente, tienes que abordarlo desde un ángulo periodístico que debe corresponder a una línea editorial. Y, en ese sentido, no es muy clara la diferencia entre información y opinión. No hay forma, entonces, de resolverlo legalmente y, por eso, me parece que es un claro ejemplo de sobrerregulación que se trata de impulsar en algunos espacios.”

Hernández Borbolla piensa que, esta batalla contra la desinformación que ha imperado no sólo en los medios mexicanos sino en todo el Mundo, se debe de librar en el terreno político. “Hay que generar condiciones para construir nuevos espacios y nuevas voces que te permitan tener una mayor diversidad en la esfera mediática, y que no haya una concentración tan alta”.

“Soy más de la idea de llevar la discusión a la arena política y de generar esas condiciones para diversificar las opiniones, de tal suerte que otros sectores hoy invisibilizados tengan mayor presencia en algunos medios de comunicación. Empero, el tema de la sobrerregulación se me hace ineficiente y realmente no resuelve el problema de fondo. Más bien lo complica en términos legales, y no tiene mucho sentido tampoco”, resume el reportero de.

Libertad, no sobrerregular

Octavio Ortega, jefe de información política y editor de opinión en Grupo Expansión, coincide completamente con la postura de su contertulio. Es ocioso sobrerregular en materia de los derechos de las audiencias. Pensar en cuerpos colegiados que provengan del Gobierno, aunque tengan un nexo con las propias casas informativas, sería burocrático. Lo mismo, un cuerpo independiente, incluso autónomo como muchos de esos organismos que fueron creados para garantizar derechos o libertades.

Lo más importante es no limitar libertades, máxime en el estricto sentido de la libertad de expresión. Está en nuestra Constitución y México ha firmado tratados internacionales respecto a la libertad de expresión y el derecho a la información.

“No será con sistemas de vigilancia como se pueda garantizar la libertad de expresión en el país. No será sobrerregulando sino, más bien, abriendo espacios y creando oportunidades. Yo enfocaría la discusión a la necesidad que tiene el actual gobierno de ser promovente de esta libertad.

“Debemos aspirar a que los medios que ya existen, gocen de las libertades que necesitan para ejercer y que, constitucionalmente, ya las tienen. Y que los nuevos medios que están surgiendo montados en las plataformas que utilizan internet, puedan crecer libres de esos viejos mecanismos de control editorial que mantuvieron invisibilizados a amplios sectores de la población.”

En cuanto a los medios alternativos, sigue planteando Ortega, la opción al ecosistema digital es volver a soportes tradicionales como el papel. Debemos crear condiciones para que prosperen esfuerzos de publicar gacetas de tirajes reducidos para llegar a pequeñas ciudades o colonias de mediana extensión. Todo esfuerzo de independencia debe promoverse, no limitarse.

En el pasado tendimos hacia la regulación, a crear esos cuerpos colegiados que, desde la propia presidencia de la república, tanto se han criticado. Tener a un grupo ciudadano que vigile lo que hacen los medios, sería replicar el papel que ha criticado López Obrador en otros órganos ciudadanos, donde los consejeros operan como una casta dorada. Sería un desacierto, sostiene Ortega.

Pérdida de confianza

A modo de conclusión, ¿cuál es el camino que deben seguir a mediano plazo los medios de comunicación?, pregunta Castellanos.

Pareciera que la utilización de los medios es inherente al ejercicio del poder. Si no hay medios de comunicación afines a un régimen, se crean. Como hemos podido constatar en esta administración, la mayoría de los medios corporativos previamente instalados le dieron la espalda informativamente al presidente. Pero surgieron otros con la 4T.

Así como se ha intentado separar el poder político del poder económico, ¿es posible separar al poder mediático del poder político? Es tal el poder de los medios de comunicación que, en algún momento, los llamaron el cuarto poder.

Para Manuel Hernández Borbolla, “el actual Gobierno está tratando de llevar la fiesta en paz, dentro de lo que cabe, con algunos medios. No quiere tocar ciertos intereses para darse cierto margen de maniobra, sobre todo en el caso de las televisoras. Pero sí se necesitan cambios a fondo en la correlación de fuerzas que impera en los medios de comunicación mexicanos”.

Los medios siguen siendo, primordialmente, de carácter oligárquico. Son remanentes de la oligarquía que prevaleció durante el régimen neoliberal. Y a nivel mundial estamos viendo también como fenómeno una pérdida de confianza muy importante en los grandes medios de comunicación.

Hay mediciones como la del Instituto Reuters de la Universidad de Oxford y, en el caso mexicano, es muy concreto que esta pérdida de confianza obedece a razones eminentemente políticas. Algo parecido está pasando con algunos matices en Estados Unidos y en Europa, donde hay una crisis de confianza en los medios informativos.

Todo esto tiene que ver con un modelo que se está derrumbando y que, todavía, no hemos hallado la manera de reconfigurarlo. La era de los grandes medios de comunicación que imprimían grandes tirajes en el caso de los diarios, o que tenían una audiencia brutal en televisión, ya no opera en la era de las redes socio-digitales. Si bien es cierto que estas redes tienen sus propios problemas, es verdad que han dado mayor apertura a voces que estaban completamente invisibilizadas.

Se tienen que construir nuevos esquemas y paradigmas en términos de medios de comunicación, y esa es una discusión que pasa por lo económico y también por lo político: ¿cómo se van a definir esas fuerzas? Y hay que ver cómo se va a dar en términos de la sucesión presidencial. El actual gobierno tiene una política muy clara con respecto a los medios de comunicación: un choque continuo con los medios corporativos, con las contradicciones que implica mantener los presupuestos para la publicidad oficial concentrados en Televisa y TV Azteca, Radio Fórmula y La Jornada. Pero no sabemos qué va a pasar en el próximo sexenio, dice Hernández Borbolla.

La Mañanera es el modelo

Para Octavio Ortega, estamos en un momento en el que hay que evolucionar hacia otra parte. Cuando el presidente López Obrador se desempeñaba como Jefe de Gobierno instauró las conferencias mañaneras, y resultó que cuando terminó su periodo su sucesor Marcelo Ebrard no continuó con ellas, sino que recuperó el modelo de dar conferencias en eventos públicos.

En gran medida, la conferencia mañanera es la estructura del modelo de comunicación del Gobierno de López Obrador. Es la gran caja de resonancia del régimen, y sin esa conferencia de prensa no se entendería el modelo de comunicación vigente. A partir de él se desprenden una serie de réplicas del mensaje, de fragmentación de la conversación pública y de cuáles son los temas en la agenda. Un día que no hubo conferencia mañanera, la agenda de los medios de comunicación se vio menos activa.

Viene un momento muy interesante, a partir del actual modelo veremos hacia dónde evoluciona la comunicación gubernamental el próximo sexenio, sugiere Ortega.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

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