Opinión

COLUMNA: Ojo de Mar

Geopolítica de la posverdad

Por Adalberto Carvajal

La posverdad ha sido un tema de actualidad desde hace algunos años, pero la preocupación por el efecto de la desinformación en las sociedades democráticas estuvo presente desde finales de los 80, como lo demuestran algunos textos premonitorios de Ignacio Ramonet.

Así lo apuntaba Ferran Montesa en 2018, el empresario del ramo informático, consejero y director general de Le Monde Diplomatique en Español, al presentar la conferencia “Geopolítica de la posverdad. La información en la era de las fake news”, que dictó Ramonet en La Casa Encendida.

No hay día que no se hable de las falsas noticias: las fake news o posverdad. Y si bien a lo largo de la historia ha existido la mentira, últimamente se ha vuelto un problema mayúsculo la incidencia de mentiras, rumores y semi verdades que inundan el espacio informático, comentaba Montesa al público reunido el 16 de noviembre de 2018 (https://www.youtube.com/watch?v=pCnCwvV4VJ4), en el evento convocado por Le Monde Diplomatique y la Fundación Mondiplo.

Ramonet participó no solo como estudioso del tema y autor de libros como El imperio de la vigilancia (2017), sino también como presidente y director de la redacción de ese periódico mensual.

Se vende una moto

Aunque ha cambiado evidentemente el ecosistema informativo, expone Montesa, ya hace más de 30 años Ramonet llamaba la atención en sus escritos sobre la intoxicación noticiosa que estaba empezando a sentirse, e instaba a los lectores a reclamar una información no contaminada.

En su libro con Noam Chomsky, Cómo nos venden la moto (1995), Ramonet hablaba de las armas de control social, y advertía que la realidad del poder mundial escapa con mucho a los Estados, tanto es así que la globalización implica la emergencia de nuevos poderes que trascienden las estructuras estatales.

Entre estos nuevos poderes, el de los medios de comunicación de masas aparece como uno de los más potentes y temibles. La conquista de audiencias masivas a escala planetaria desencadena batallas homéricas. Por vez primera en la historia del Mundo, se dirigen al conjunto del planeta mensajes, informaciones o canciones, permanentemente por medio de cadenas de televisión.

Grupos más poderosos que los Estados hacen una razzia en el bien más preciado de las democracias: la información. ¿Impondrán su ley al mundo entero y se abrirá una nueva era en que la libertad del ciudadano no será más que pura ilusión? ¿Estamos manipulados, condicionados, vigilados?

En materia de información estamos ante una revolución copernicana, cuyas consecuencias no se han terminado de medir. Y añadía Ramonet que entre los factores que la información debe tener en cuenta, como es la imagen, la actualidad, el tiempo de la información o la instantaneidad, hay un cuarto concepto que se ha modificado y es fundamental: el de la veracidad de la información.

Nada más premonitorio para que hoy -justamente en un momento en el que estamos en una situación donde las emociones son percibidas como la vivencia suprema, y precisamente cuando la obsesión de todo el Mundo es despertar esas emociones– se hable de la posverdad, resume Montesa.

El Oxford Dictionary define el concepto de posverdad como: “Relativo a aquellas circunstancias en las que apelar a las emociones y a las creencias personales, resulta más influyente para la opinión pública que los hechos objetivos”.

Por lo tanto, si triunfa la posverdad es porque con las tecnologías de la información y de la comunicación, además de lo que ya decía Ignacio Ramonet en 1995, se activan las emociones. Y activarlas con tweets o posts en las redes sociales, es pan comido.

La golosina visual

La gran fábrica de mentiras fue anteriormente el cine: la industria de lo que no era cierto, la gran maquiladora de emociones, cita Montesa.

Ramonet, que es un experto en cine, ya abordaba esto en un libro anterior: La golosina visual (1985, revisado en 2000). Pero hoy podemos decir que la gran diferencia con lo que ocurre ahora es que, aparte de la instantaneidad que ofrecen, esas tecnologías de la información además hipnotizan, hacen que se generen grupos de WhatsApp, Twitter, Facebook o Instagram para cultivar estas ficciones.

Antes de que surgieran las redes socio-digitales, ya existían las mentiras. Existen desde la antigüedad: el caballo de Troya fue un gran engaño y Ulises un gran mentiroso. El rumbo de la Segunda Guerra Mundial cambió con otro gran embuste: el desembarco en Normandía. Lo que están haciendo las fake news es manipularnos, domesticarnos a través de noticias donde la verdad no interesa.

Sin pensarlo 2 veces, nosotros mismos estamos dando toda nuestra información a través de las redes sociales cuando creamos una cuenta en cualquiera de las plataformas y en buscadores como Yahoo o Google, tal como señala Ramonet en El imperio de la vigilancia, texto recientemente reeditado en Cuba y en cuya feria del libro ha sido el título más vendido.

Indudablemente, Ramonet fue un precursor de estas ideas acerca de la veracidad de la información. Por ejemplo, en el primer editorial de Le Monde Diplomatique en Español señaló: “Informarse, cuesta”. Es uno de los textos más clarividentes y premonitorios de lo que significa la información y lo que debe hacer la gente para informarse. Informarse, cuesta en todos los sentidos.

Por lo demás, la constatación de los hechos que se informan, separar el grano de la paja, es el gran reto del periodismo. Sin embargo, distinguir lo que es verdad de lo que no lo es, es bastante complicado en estos momentos. Y hemos de tener en cuenta que, desde hace tiempo, lo que circula en las redes sociales son en gran medida rumores y falsas interpretaciones.

Lo mismo en las elecciones en Brasil, para elegir o reelegir a Bolsonaro, que en las de Estados Unidos con Trump para vencer a Hillary Clinton o para intentar derrotar a Biden, es evidente cómo se ha manipulado una cantidad de información. Eso se ha venido haciendo en muchos de los procesos electorales desde que se descubrió el programa de Cambridge Analytica.

Las noticias falsas circulan en las redes sociales gracias a programas informáticos llamados bots, y a cuentas anónimas conocidas como trolls. Los hackers que los operan, generan medias verdades y falsas interpretaciones. Pero lo que verdaderamente estudian estos piratas informáticos es el comportamiento de las personas, el cual predicen mediante algoritmos. El resultado es que los usuarios acuden directamente a esas informaciones como si fuera una droga.

Dicho lo anterior, Ferran Montesa cede la palabra a Ignacio Ramonet, quien unos días después de esa conferencia viajaría a Sudamérica a recoger el premio del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).

Un tema en desarrollo

“El tema de la desinformación está en pleno desarrollo. Tengo algunas notas porque no tenemos un análisis definitivo, apenas estamos reflexionando en común sobre una cuestión contemporánea.

“Esto se está produciendo en un momento político muy particular: una época con fuertes traumatismos, cuando toda una serie de certidumbres se están modificando. Certezas que considerábamos permanentes, estables o inamovibles, se están tambaleando, resquebrajando o derrumbando ante nuestros ojos.

“El Mundo actualmente ya es difícil de leer, no corresponde a una parrilla de lectura política particular porque, si es la Unión Europea, tenemos el traumatismo del Brexit; si es Estados Unidos, tenemos el populismo de Trump; o si es América Latina, el de Bolsonaro.

“Desde el punto de vista de la capacidad de análisis, estamos viviendo una época caótica en la que los grandes relatos hegemónicos que le daban sentido al funcionamiento del mundo no están claros.

“Cada vez es más difícil entender cuál es la lógica que está determinando lo que ocurre. No logramos anticiparla porque se producen cosas muy sorprendentes que eran difíciles de imaginar hace cinco años o, incluso, hace uno. Identificamos de vez en cuando piezas aisladas de un rompecabezas, pero no conseguimos ver el dibujo general, el paisaje panorámico o el relato completo.

“Hay consenso en muchos analistas y politólogos en que el Mundo de hoy se caracteriza no tanto por sus dinámicas constructivistas sino, más bien, por las principales amenazas que ponen en peligro el destino de la humanidad.

“Y estas 3 grandes amenazas, todos lo sabemos, son primero el cambio climático; segundo, los desplazamientos migratorios masivos, y, tercero, los efectos incontrolados de las nuevas tecnologías”, las cuales desglosará Ramonet en la siguiente parte de su conferencia.

Teórico altermundista

Ramonet, al decir de su presentador, es, además de periodista, catedrático de Teoría de la Comunicación. Nacido en España, se estableció por muchos años en Francia. Y es una de las figuras principales del movimiento altermundista.

La Casa Encendida, donde fue la conferencia, es un centro social y cultural de la Fundación Montemadrid que se define en su sitio web como un espacio abierto y dinámico para todos los públicos, donde conviven algunas de las expresiones artísticas más vanguardistas con actividades educativas, de reflexión y de debate que giran en torno a sus cuatro áreas de actuación: Cultura, Solidaridad, Medio Ambiente y Educación.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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