Opinión

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

Ruido en Ayotzinapa

La directora del portal Pie de Página y cofundadora de la Red de Periodistas de a Pie, Daniela Pastrana, habló con los conductores de Operación Mamut sobre el debate periodístico que, a 8 años de la masacre de Iguala, se avivó por sendas filtraciones periodísticas:

La filtración de las partes testadas del informe de la Comisión de la Verdad que hizo Peniley Ramírez en su columna de Reforma; y la revelación que hizo el reportero de El País, Pablo Ferri, respecto a la anulación de 21 órdenes de captura, 16 de ellas de militares, por parte de la Fiscalía General de la República (FGR).

En el programa que se transmitió el domingo 25 de septiembre por Once TV, víspera del octavo aniversario de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, los conductores Fernando Rivera Calderón, Nora Huerta y Jairo Calixto Albarrán señalaron que, si bien en este gobierno se ha dado a conocer mucha información y hubo un cambio de rumbo en la investigación, tardamos mucho en enterarnos de qué pasó en Guerrero.

Para Pastrana, “va estar muy dura la manifestación del 26 de septiembre, porque hay mucho ruido”. Las filtraciones evidencian que hay una pelea por la información, y la pregunta es quién está moviendo los hilos para generar confusión. “Generan una desconfianza innecesaria”, cuando lo que queremos es tener más certezas.

No son por casualidad las filtraciones, y “el problema es cómo se interpretan esas filtraciones”. En eso difieren las publicaciones de El País y Reforma: la nota de Ferri abona a la percepción de que la FGR desestimó acusaciones contra los militares, pero la de Peniley Ramírez es “una columna que me parece atroz” porque desvía la atención pública hacia el debate sobre la filtración.

Cuando luego de ocho años deberíamos tener más certezas sobre la noche de Iguala, “llegamos con mucha confusión” al aniversario por los intereses de quienes “pretenden ocultar cosas y generar desconfianza”, dice la ganadora del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo en 2017.

Por convicción

Daniela Pastrana se adoptó muy bien a los cambios en la manera de hacer periodismo, y ha logrado mantener un espacio sin las grandes estructuras de los medios de comunicación convencionales. ¿Cómo le hace?, le preguntan.

“Con mucho trabajo y convicción. La Red inició con el objetivo de capacitarnos en temas sociales. Pero como arrancó al mismo tiempo que la guerra de Calderón, pronto el propósito se desvió al de una central de alertas para periodistas amenazados.”

Entre 2010 y 2011, cuando la violencia creció, y sobre todo a partir de 2012 con las caravanas en protesta por el asesinato de periodistas, los integrantes de la Red “desarrollamos una conciencia” y ese fue un punto de no retorno porque, “una vez que escuchas las historias de dolor de las madres de desaparecidos, ya no puedes volver a la vida normal”.

Cuando “llevaba un mes el asunto de la desaparición”, en 2014 Daniela se llevó a sus estudiantes de periodismo a un viaje de prácticas a Iguala. Varios de ellos luego entraron a Pie de Página, primero como becarios y luego como reporteros.

“¿Cómo le haces? Con convicción, ya después buscas opciones (financieras). Una vez que desarrollas una conciencia, ya no quieres estar de ese lado” de quienes legitiman prácticas como la desaparición forzada; quieres cambiar “estas formas de entender las relaciones entre gobernantes y gobernados”; y quieres que “esas prácticas de dominio que tuvimos tantos años, no se reproduzcan”.

“No queda más que insistir, buscar los espacios. A veces tienes dudas o te confundes, pero siempre hay elementos para saber si estás del lado de los periodistas y de la verdad. Ayuda la convicción de estar trabajando con y para la ciudadanía, no con las estructuras de poder. Aunque sea a costa de tu salud, tu familia o tu marido.”

Los verdaderos periodistas viven en la precariedad. Y se están jugando la vida en el terreno y en las circunstancias reales del país, no en la que pintan aquellos medios que inflan una historia, sentencia Pastrana.

Voz al victimario

Además de tener a José Murillo Karam en la cárcel y una solicitud de extradición para Tomás Zerón de Lucio, así como órdenes de aprehensión para los entonces mandos del Batallón de Iguala, hoy “tenemos información que no teníamos”. Sin embargo, quieren generar confusión en torno a esas pequeñas certezas que ya teníamos.

La columna Linotipia del 24 de septiembre de 2022, ‘Ayotzinapa el encubrimiento’, supone un retroceso. “He defendido en otros momentos el trabajo de Peniley, pero hay límites que no se pueden aceptar dentro del gremio”.

“En un principio, la columnista te jala porque utiliza una narrativa brutal e insensible, poco empática con cualquiera que tenga hijos y eso que Ramírez los tiene. Después, te hace creer que tiene un secreto que va a contar, aunque en realidad poco añade a lo que ya sabíamos, como que Abarca tiene relación con militares. Sólo añade que la hija de Abarca imaginaba a su papá muy enojado.

“Y cierra con la versión del abogado de Zerón, que contradice el informe de la Comisión de la Verdad en el sentido que su cliente fue enviado a negociar con Abarca. El defensor lo negó. “Ni modo que admita que el informe es cierto”. O que, saberse involucrado, fue lo que motivó a su cliente a huir a Israel”.

“Peniley valida la versión del victimario, dejando para el final un último párrafo que me parece infame: ‘De Ayotzinapa hemos leído mucho y sabemos muy poco’. Olvida que, además de ese informe, hay otros 3 del GIEI (Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes) cuyo contenido muchos hemos leído. Ramírez niega todas esas certezas porque el abogado le dijo que no es cierto.

“Peniley consiguió generar mayor confusión por el momento en que sale su columna: 2 días antes de la marcha, cuando los papás ya han estado en la capital del país desplegando mucha actividad; cuando se acaba de discutir lo de la Guardia Nacional. Esa narrativa busca llevar al lector a desconfiar de información ya comprobada.

“Hay cosas que sabemos hoy, que no sabíamos antes: no sólo la policía de Iguala estuvo ahí, también la Policía Federal y el Ejército o hasta la Marina estuvo enterada; sabemos que no hubo una incineración masiva en el basurero de Cocula, sino que dividieron a los muchachos en grupos; y sabemos por el informe y por el militar detenido, que hubo por lo menos seis jóvenes que continuaron vivos durante cuatro días. Lo sabemos, pero Peniley invita a que nadie crea nada de eso.”

Le costó la chamba

“La columna sale al mismo tiempo que otra información relevante: la Fiscalía retiró acusaciones en contra de militares, por algo que me queda claro después de leer lo que publica Pablo Ferri: hay bronca en las cúpulas de la FGR. (‘La Fiscalía cancela al menos 21 de las 83 órdenes de detención del caso Ayotzinapa que pidió en agosto’, 25 de septiembre de 2022).

“Desde mi lectura, se está pretendiendo anular al fiscal especial del caso, Omar Gómez Trejo, quien viene de una estructura externa de la FGR y ha trabajado mucho con el GIEI, porque se confrontó probablemente con el fiscal Gertz Manero o con algunas otras estructuras de la Fiscalía por la detención de Murillo Karam”, decía Pastrana. Y, de hecho, en la mañanera del martes 27 de septiembre el presidente López Obrador confirmó la renuncia de Trejo “porque no estuvo de acuerdo en cómo se procesaron las órdenes de aprehensión”.

“Sale esta información y, claro, el presidente ya no le va a creer al fiscal especial porque todo indica que las filtraciones vienen de Trejo. Eso es lo perverso de la columna, y Peniley ni cuenta se da de todos los hilos que jala. En un caso tan delicado y que nos lastima tanto, no podemos llamarnos ingenuos”. Menos compararse con Julian Assange, como hizo Peniley. Para Pastrana, el periodismo de filtraciones que consagró el fundador de Wikileaks, “es otra cosa”.

No es como Assange

Estuvieron en México el papá y el hermano de Julian Assange, John y Gabriel Shipton, para presentar el documental Ítaca sobre el calvario de esta familia para evitar que lo lleven a Estados Unidos.

En México tenemos a muchos periodistas a quienes les gusta comparar la persecución de la que ha sido objeto Assange desde el poder político-militar con el acoso al que supuestamente los ha sometido el presidente López Obrador, no obstante que aquí todos han tenido la oportunidad de decirlo, todos están libres y todos tienen un medio donde publicar.

¿Cómo nos habla el caso Assange de los tipos de periodismo que se hacen hoy en día?, le preguntan los conductores a Daniela Pastrana.

“Es muy curioso cómo se generan estos discursos y narrativas. Mucha gente que respeto piensa que da lo mismo una filtración que otra. Y no, es distinto cuando utilizas el recurso de la filtración frente a un sistema muy autoritario o tan cerrado que implica un riesgo meterte con el Departamento de Estado, la CIA, el FBI y todo ese gran poder de Estados Unidos, para denunciar crímenes de lesa humanidad. No es lo mismo utilizar la filtración para posicionar la versión del victimario sobre los testimonios de las personas que han sido afectadas.

“La filtración es válida cuando tienes sistemas muy autoritarios y no hay otras formas de que salga la información”. Pero hoy en México tenemos a los institutos de transparencia que han abierto expedientes como el de la casa blanca de Peña Nieto; voces de políticos que te cuentan distintas realidades; y acceso a informaciones alternativas. Peniley pudo consultar a las familias de los desaparecidos. Así como tenía el archivo sin testar y pudo preguntarle al abogado de Zerón, también le podía haber preguntado al abogado de las familias.

Hoy se tiene la posibilidad de acceder a mucha información del gobierno. “No siempre, la verdad, porque también es cierto que dentro de este gobierno hay fuerzas que están chocando. Unos jalan para acá y otros jalan para allá. Hay estructuras resistiéndose al cambio que van a dificultar el acceso a la información. Para sortear eso, hay que picar piedra. La nota de El País revela que el acceso a la información ahí está, el problema es cómo presentas esa información”, resume Pastrana.

Pacto de silencio

Peniley no se compara a Assange, sentencia Daniela:

Julian se enfrenta al imperio y a la máquina de guerra más grande del último siglo. Desclasificó documentos que evidencian crímenes de guerra y , por eso, sufre una persecución increíble, verdaderas condiciones de tortura como se ve en el documental.

Además, Assange es víctima de un pacto de silencio. Mientras estuvieron en México sus familiares, siendo el papá un señor encantador, muy pocos periodistas les dieron apertura. No hubo espacios en los medios corporativos para Ítaca, porque todas las portadas fueron sobre la proclamación de Carlos III.

“Del mismo modo que no vimos a López Dóriga entrevistar al padre de Assange, no vimos tampoco a Ciro Gómez Leyva citar los informes del GIEI y no ha habido columnas desmenuzando la cantidad de información que se puede obtener de esos informes. Pese a ser sus familiares invitados del presidente López Obrador a los festejos patrios, nadie habló del documental de Assange aun cuando es una historia dramática que toca el corazón.

“Incluso a periodistas de Estados Unidos que ya habían sacado el tema de su agenda, con el documental les cayó el veinte que el principio de extraterritorialidad de la ley de espionaje se lo pueden aplicar también a ellos. Y han empezado a cuestionar si la persecución a Julian no va contra la primera enmienda constitucional que protege la libre expresión.

“Sin embargo, en México hay una cerrazón frente a un caso que nos cruza a todos y que debería ser la causa de cualquier periodista: la posibilidad de acceso a la información para enfrentar a las estructuras de poder y no para sostener a esas estructuras, que es lo que pasa cuando se mal entiende para qué es el acceso a la información”, concluye Pastrana.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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