Opinión

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

Ultraderecha en Italia

“La extrema derecha comandará la tercera economía europea”, esa fue la noticia. Pero muy pocos medios europeos quisieron darla tal cual, advierte el personal de La Base, el podcast de Diario Público que encabeza Pablo Iglesias. El noveno programa de la segunda temporada, estrenado el 26 de septiembre de 2022, fue dedicado a hablar de nuevos fascismos y, como ejemplo, el caso italiano.

Como en 1922, advierte Iglesias, cuando con poco más del 8% de los votos la monarquía italiana y sus partidos afines entregaron el gobierno a Benito Mussolini, en 2022 Giorgia Meloni, líder de Fratelli d’Italia (Hermanos de Italia), heredero del Movimiento Social Italiano fundado por el fascista Giorgio Almirante, gana las elecciones al frente de una coalición de extrema derecha.

Sin embargo, “buena parte de los medios de comunicación de todo el mundo se han volcado en una operación de blanqueamiento de Meloni”. Un lavado de cara “que contrasta con la violencia mediática que dispensaron al griego Alexis Tsipras, cuando ganó las elecciones con un programa opuesto a las políticas de austeridad que estaban desangrando al sur de Europa”, dice el fundador y exsecretario general del partido Podemos, quien como aliado parlamentario del PSOE llegó a ser vicepresidente del gobierno español.

Extremismo encubierto

“Italia es fundadora de la Unión Europea y la Constitución de 1948 se reivindica antifascista. Hablamos de un país donde las asociaciones de expartisanos forman parte del imaginario nacional democrático, y donde el Partido Comunista hegemonizó siempre la izquierda y nunca fue sustituido, simplemente se transformó en otra cosa alineada con lo que podría llamarse socialdemocracia europea.

“Es verdad que no es la primera vez que los fascistas italianos llegan al gobierno. Gianfranco Fini, líder de Alianza Nacional, ya lo hizo en una coalición similar también junto a Silvio Berlusconi. Pero que la líder del viejo partido fascista italiano se convierte en presidenta del Consejo de Ministros, y vaya a estar en la foto de los líderes europeos, por ejemplo, junto al presidente francés Emmanuel Macron o al canciller alemán Olaf Scholz, señala algo muy importante: el fin del proyecto político europeo tal y como se nos había vendido”, sentencia Iglesias.

Del elenco de La Base, la matemática Sara Serrano dará en esa emisión datos para entender lo que ha pasado en las recientes elecciones italianas. Y el filólogo Manu Levín analizará cómo la “democrática prensa en España y en Italia” ha recibido la victoria de la, supuestamente, moderada candidata de centro-destra (centro derecha).

No podía faltar Inna Afinogenova, quien hablará del avance de fuerzas políticas de extrema derecha en muchos países de Europa y también en América Latina. Apenas el sábado 24 de septiembre, la periodista mereció el siguiente titular en El Mundo, ‘Inna Afinogenova: la “agente rusa” de Pablo Iglesias que fue del Kremlin al bolivarianismo’, para risas de La Base donde se burlan de cómo ese diario usa las propias bromas de Iglesias, quien la llamó su “agente infiltrada”, para afirmar que el rostro más conocido de RT en español hasta mayo de 2022 era ‘la vocera de Putin en Latinoamérica’.

Como invitado a la mesa de análisis de La Base, el autor de Extrema derecha 2.0. Qué es y como combatirla (Siglo XXI Editores, 2021), Steven Forti. El historiador italiano y miembro del consejo de redacción de la revista Contexto, hablará de las diferencias de los ultraconservadores actuales con el fascismo.

Hermanos de leche

En su sección La Base de Datos, Sara Serrano explica que la coalición encabezada por Meloni, la cual incluye a Forza Italia (Fuerza Italia) de Silvio Berlusconi y a la Lega (antigua Liga Norte) de Matteo Salvini, alcanzó el 44% de los votos y se prepara para gobernar en Italia.

Para completar el cuadro electoral, la fuerza de la oposición en el parlamento italiano será el Partido Democrático de Enrico Letta, que ha obtenido el 19% de los votos. Mientras que el Movimiento 5 Estrellas de Giuseppe Conte resiste con un 15% de los votos, y se convierte en el principal partido en el sur de Italia y también entre los más jóvenes.

Hermanos de Italia multiplicó por seis los resultados obtenidos en 2018, pasando del 4% al 26%, y desbanca a la Liga (que redujo sus votos a un 9%) como primera fuerza dentro del bloque de la ultraderecha. Los mejores resultados los obtuvieron los Hermanos en el norte de Italia.

Fratelli d’Italia crece a costa de la vieja Lega Nord, que se desmorona y pasa de tener el Ministerio del interior y de liderar el bloque de la derecha, en las últimas europeas llegaron a tener el 33% de los votos, a un exiguo 9%. No obstante, los 3 partidos del bloque conservan más o menos el mismo apoyo que han tenido desde hace tiempo”, acota Iglesias.

Por su parte -retoma Serrano-, Fuerza Italia se convierte en el socio minoritario de esta coalición con un 8% de los votos. Su debacle tiene mucho que ver con el rol protagonista que se ha otorgado a la derecha fascista cada vez que el magnate ha gobernado. Desde su fundación, Forza Italia se ha apoyado tanto en la vieja Liga Norte como en los nostálgicos de Mussolini del Movimiento Social Italiano y, además, muchos dirigentes del partido de Berlusconi se pasaron sin problemas al partido de Meloni.

“Una de las constantes históricas del fascismo y de la ultraderecha en Europa, en general, es que entran por las puertas que de par en par les abre la derecha moderada”, como ha hecho Berlusconi, apunta Iglesias.

Por cierto, el expresidente del equipo de futbol AC Milán y hoy propietario de la Società Sportiva Monza 1912 ha sobrevivido a condenas por fraude fiscal, corrupción y prostitución de menores, porque tiene medios de información: televisiones en Italia y más allá. Por ejemplo, en España el canal Cuatro y Telecinco, donde puedes ver a Ana Rosa Quintana o a Risto Mejide, pertenecen a la corporación Mediaset, propiedad de quien ya fuera presidente del Consejo de Ministros de Italia. Eso explica muchas cosas, comentan los integrantes de la mesa.

Cláusula de gobernabilidad

Uno de los elementos claves para entender la contundencia de la victoria del bloque de ultraderecha es el sistema electoral italiano: tiene un sesgo mayoritario muy importante, de hecho, más de un tercio de los escaños se eligen por el sistema uninominal, esto significa que se premia al partido que tiene, aunque sólo sea un voto más que el siguiente; el resto de escaños se elige por un sistema proporcional que es lo que sucede en España.

Este sistema de elección mixto conocido como Rosatellum, entró en vigor en 2017 y, en un sistema de partidos muy fragmentado como es el caso italiano, favorece a las coaliciones electorales. De hecho, la coalición de ultraderecha no llega al 44%, pero tendrá mayoría absoluta en ambas cámaras, aun cuando la coalición de ultraderecha no llega a tener una mayoría de dos tercios que es lo que le permitiría reformar la Constitución sin necesidad de convocar un referéndum.

La victoria de Meloni bebe del desencanto por la política de los italianos. En estas elecciones se batió el récord de abstención, con los peores resultados de participación de la historia de la Italia republicana. Sólo el 64% de los italianos fueron a votar el domingo, casi 10 puntos menos que en 2018, señala Serrano.

Otro factor, es la propia normalización de la ultraderecha con la inestimable ayuda del poder mediático, como explicará Manu Levín más adelante.

Cerrar a Europa

El programa de gobierno de los Hermanos de Italia consta de 25 puntos, añade Serrano. El primero tiene que ver con la familia y con la natalidad. Para Meloni, frenar el declive demográfico es una prioridad programática y, para ello, aboga por medidas para disuadir a las mujeres de interrumpir voluntariamente su embarazo y por una plena aplicación de la Ley 194 que compete a la legislación Italiana sobre el aborto.

“Meloni quiere más niños, pero los quiere blancos”, acota Iglesias. Y sí, Hermanos de Italia ha llegado a proponer un bloqueo naval para impedir la llegada de personas migrantes por vía marítima, y que se rechace la concesión de nacionalidad a los menores extranjeros nacidos o crecidos en Italia, agrega su contertulia.

En el plano económico, básicamente la propuesta de Fratelli d’Italia es la de cualquier partido neoliberal europeo: conservadurismo en los valores y liberalismo en la economía. El partido de Meloni ha anunciado medidas para reducir los impuestos a las empresas, para incentivar la propiedad de la vivienda y también defienden la permanencia en la Unión Europea.

Los 200 mil millones de los fondos europeos son muy golosos para todo el mundo. Y aunque el tratado de la Unión Europea contempla la posibilidad de sancionar a un estado miembro por violar valores básicos de la UE, como podría ser el caso de los Derechos Humanos, no parece probable que Bruselas lo utilice en este caso para sancionar al futuro gobierno fascista de Italia o que ponga en riesgo la llegada de estos fondos.

Y en cuanto a la política exterior, se está debatiendo mucho sobre las divergencias que habría dentro de la coalición ultra. Por un lado, Berlusconi y Salvini nunca han escondido sus simpatía por Putin, pero Meloni se ha declarado abiertamente atlantista. La posición subalterna de Fuerza Italia y de la Liga dentro de la coalición, hace poco probable que el nuevo gobierno se desmarque de su postura actual. Es decir, Italia seguirá mandando armas a Ucrania y no está en cuestión por supuesto su permanencia en la OTAN.

Finalmente, ¿qué amenazas puede suponer la llegada de Meloni a la presidencia del Concilio para la propia democracia italiana?, le preguntan a Sara Serrano. Pues, en lo que se refiere al sistema político italiano, la derecha no ha ocultado su intención de convertir a Italia en una república presidencialista, pudiendo llevar a cabo reformas no sólo en el plano electoral sino también en el sistema judicial e incluso en la propia constitución, concluye la presentadora de La Base de Datos.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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