Opinión

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

Polonización de Italia

En mesa de análisis con el italiano Steven Forti, autor de Extrema derecha 2.0. Qué es y como combatirla (Siglo XXI Editores, 2021), el elenco de La Base repasó el artículo sobre el triunfo fascista en Italia que el historiador escribió hace poco para Contexto, la revista donde es miembro del consejo de redacción.

En el podcast de diario Público, el académico de la Universidad Autónoma de Barcelona señaló los diferentes escenarios posibles para el triunfo de Giorgia Meloni. Y, como en su artículo, Forti le atribuyó hasta el 70% de posibilidades de que se cumpla el primero de esos escenarios: la polonización de Italia.

¿En qué se concretaría una Italia que mira a Varsovia?, le pregunta Pablo Iglesias, moderador de La Base, en la emisión del 26 de septiembre de 2022 dedicada a hablar de los nuevos fascismos.

Forti despliega el tema de la polonización de Italia, en 3 conceptos: atlantismo, soberanismo y ultraconservadurismo.

-Atlantismo, en el sentido de un país que mantiene sus lazos con Washington y seguirá enviando armas a Ucrania para ayudar al esfuerzo bélico de Kiev. En eso, hay una cierta diferencia y matices importantes respecto a Budapest (en Hungría también gobierna la extrema derecha) por ejemplo.

-En el elemento del soberanismo, no estamos ya en la tesitura de que estas fuerzas de extrema derecha pidan la salida italiana de la Unión Europea y del pacto del euro, pero sí reivindican mayores competencias nacionales e intentarán tensar la cuerda. El caso de Varsovia es paradigmático al respecto, y también en cuanto al Estado de derechos y otras cuestiones con las instituciones comunitarias.

-Y en el tema del ultraconservadurismo, es bastante evidente que el programa del nuevo gobierno italiano supone un recorte de derechos y de garantías a las minorías, como el caso polaco pero también el húngaro nos han venido mostrando en los últimos años.

Este es el escenario más probable, aunque hay evidentemente incógnitas que dependen no solo de la política italiana sino también de una coyuntura internacional que es, desde luego, compleja.

El factor Ucrania

Del elenco de La Base, Inna Afinogenova pregunta: ¿hasta qué punto la guerra en Ucrania y las consecuencias económicas y sociales que ha tenido, sirvieron de acelerador de esas dinámicas para que, finalmente, llegase la ultraderecha a Italia?

“La ultraderecha está normalizada en Italia desde hace muchos años. Desde 1994 tenemos gobiernos con participación de partidos de ultraderecha: la Liga Norte en tiempos de Umberto Bossi y el MSI – Alianza Nacional en tiempos de Gianfranco Fini. Pero, recientemente, en Italia hemos visto cómo la ultraderecha se ha convertido en hegemónica en el espacio de la mal llamada centro-derecha, la derecha mainstream.

“La guerra de Ucrania conllevó un aumento de las tensiones en el seno del gobierno de Unidad Nacional, liderado por Mario Draghi. No ha sido el único elemento, pero se ha sumado a otros y llevó al final abrupto, el pasado mes de julio, de la experiencia del gobierno técnico de Draghi.

“Y si luego le añadimos las reglas del juego (una ley electoral que es una verdadera aberración democrática, con casi el 40% de los diputados y senadores elegidos con el sistema mayoritario en colegios uninominales, donde, las diferentes formaciones políticas se presentaron con la ultraderecha y lo que queda de la derecha mainstream unidas más allá de sus divergencias, mientra los demás van por separado), tenemos la explicación de por qué Italia estará muy probablemente gobernada por Meloni o por una figura cercana a ella.

“Un dato interesante es que no ha cambiado el número de votantes a favor de la coalición derecha-ultraderecha, son más o menos los mismos que en 2018 y, a grandes rasgos, los mismos que los últimos veintipico de años.

“Lo que ha habido a largo plazo, evidentemente, es un debilitamiento del centro y de la izquierda respecto de 2018, es decir, un redimensionamiento de lo que ha sido el Movimiento 5 Estrellas. Muchos de los votantes que habían escogido la papeleta de Beppe Grillo en aquel entonces, y de Luigi Di Maio después, hoy en día no han vuelto a escoger la de Giuseppe Conte.

“Conte ha dado resultados, manteniéndose sobre todo en el sur de la península con el tema de la renta de ciudadanía, pero ha perdido alrededor de cinco millones y pico de votos respecto a 2018, y eso nos explica muchas cosas.

“La guerra de Ucrania ha sido un acelerador, sí, pero no podemos reducirlo a ese elemento. Más decisivo ha sido cómo la ultraderecha en sí ha impactado en el sistema político italiano, que era un sistema político enfermo y cuya solución, hace año y medio, había sido llamar a Super Mario Bros. fuera quien fuera, para intentar salir del embrollo de un país inestable, con diferentes formaciones y un transfuguismo continuo en el parlamento.”

Tolerancia en la UE

Otra contertulia, Sara Serrano, recuerda que las instituciones europeas fueron implacables con Grecia tras la victoria de Alexis Tsipras.

La Troika, con Mario Draghi en ese entonces a la cabeza del Banco Central Europeo (BCE), impuso medidas de austeridad y recortes presupuestales para ahogar al gobierno de la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza) y, también, para disciplinar a la izquierda europea por considerarles una amenaza al orden comunitario.

El BCE, junto a la Comisión Europea (CE) y al Fondo Monetario Internacional (FMI), forman como ya sabemos esa especie de triunvirato que toma las decisiones financieras en la Unión Europea (UE).

En ese sentido, ¿se espera algún tipo de reacción por parte de la UE ante la victoria de Meloni y del fascismo en Italia?, pregunta Serrano.

“Joe Strummer decía que el futuro no está escrito y, menos, con los tiempos que nos esperan. Podemos hacer una serie de posibles escenarios. El más probable, resumiendo, es que haya tensas relaciones entre Roma y Bruselas, al menos a corto plazo, sin llegar a la ruptura.

“Es decir, si el futuro gobierno de Giorgia Meloni respeta una serie de líneas rojas habrá, digamos para citar a Ortega, conllevancia. Al menos, si no se pasan demasiado en temas de respeto del Estado de derecho, o si no se pasan demasiado en temas de gasto público y de posible renegociación del plan de recuperación y resiliencia.

“Este último es un tema que Meloni ha enarbolado en la campaña, pero al mismo tiempo ha intentado ser muy pragmática y moderada sobre estas cuestiones, buscando mantener conexiones o impulsar contactos con Washington y con Bruselas. Lo conseguirá, evidentemente, si no pone en cuestión la línea de apoyo a la OTAN.

“Si tal es la línea política del futuro gobierno italiano, no habrá conflicto. Aunque no está claro que lo pueda hacer porque, aun debilitado, Matteo Salvini, líder de la Lega, tiene otra postura. Y Silvio Berlusconi, a la cabeza de Forza Italia, es bastante imprevisible. Recordemos que ambas fuerzas fueron en coalición con el partido de Meloni, Fratelli d’Italia.

“Si esa fuese la línea del nuevo gobierno italiano, la Unión Europea tendrá necesidad de encontrar un modus vivendi con la tercera economía de la UE. Bruselas intentará evitar que la Italia meloniana se convierta en una Hungría mucho más grande, con mucha más deuda pública y, también, con mucho más peso geopolítico. Para procurar, más bien, que Italia se convierta en una especie de Polonia light yevitar que las costuras de la Unión Europea se puedan agrietar aún más o lleguen incluso a romperse.”

La izquierda italiana

¿Qué pasa con la izquierda italiana?, más allá del Partido Democrático (PD) ¿cómo es que la izquierda está en una situación tan mala?, pregunta el otro colaborador, Manu Levín.

“La izquierda italiana no existe. Así de claro y los resultados de las últimas elecciones, no sólo las de este domingo, nos lo demuestran. Esta historia no surgió en los últimos años.

“Tenemos que retrotraernos a ver cómo acabó el Partido Comunista; cómo hizo una transición hacia lo que luego sería el PD, una fusión en frío entre esa cultura política y la del catolicismo democrático que, antes, estaba dentro de la Democracia Cristiana. Al mismo tiempo, recordar qué pasó con las formaciones comunistas tras los años del altermundialismo. Y qué ocurrió con la experiencia en el gobierno de Romano Prodi entre 2006-2008, en donde también los comunistas fueron parte.

“Y luego hay que añadir un elemento clave: la eclosión del Movimiento 5 Estrellas entre 2012 y 2013. El 5 Estrellas no era, y tampoco lo es ahora, una formación propiamente dicha de izquierdas. Ahora es más progresista quizá que hace unos años, pero sin duda ha venido a tapar cualquier posibilidad en ese momento de políticas de austeridad, de desarrollo e implementación de una nueva oleada renovada de la izquierda italiana. El Movimiento sigue ahí y eso evidentemente ha tenido un impacto.”

Triunfo preocupante

Antes que Steven Forti hablara de las diferencias de los ultraconservadores actuales con el fascismo, del elenco de La Base, la matemática Sara Serrano dio en esta emisión datos para entender lo que ha pasado en las recientes elecciones italianas; Manu Levín analizó cómo la ‘democrática prensa en España y en Italia’ ha recibido la victoria de lo que ven como una ‘moderada’ candidata de centro derecha; e Inna Afinogenova habló del avance de fuerzas políticas de extrema derecha en muchos países de Europa y también en América Latina.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

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