Opinión

COLUMNA: Ojo de Mar

Por Adalberto Carvajal

PAJARITO O MASTODONTE:

¿Es el momento de cambiar de plataforma? A raíz de que Elon Musk compró Twitter y podrían cambiar las condiciones de uso, ¿nos tenemos que ir de esa red social, por ejemplo, a Mastodone?

El cuestionamiento se lo hace el equipo de La Base (Pablo Iglesias, Sara Serrano, Manu Levín e Inna Afinogenova), el podcast de diario Público, a su invitado del 21 de noviembre de 2022, Gerardo Tecé, conocido en la red social como @GerardoTC:

“Yo tengo un pie ya puesto en otras plataformas, pero coincido con Manu Levín en que sería una pena perder lugares de encuentro y desencuentro como son estas redes sociales, ajenas a ciertos controles tan claros en los medios tradicionales.

“Estaba recordando aquella época en España (entre 2014 y 2016) cuando la Guardia Civil al mando del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, organizó la famosa Operación Araña: una serie de golpes policiales para detener a tuiteros y facebookeros. Había que criminalizar las redes sociales y tuvieron la desfachatez de llamarla ‘operación’, cuando cada detención no tenía absolutamente nada que ver con la anterior, como la policía sabía, sino que eran tipos que desde su casa habían soltado mensajes supuestamente enalteciendo el terrorismo. Fueron detenidos en conjunto para generar un ambiente de criminalización y de peligro en las redes sociales.

“Partiendo de esa base, es fácil entender por qué es importante que un espacio virtual siga incontrolado. Puede ser explotado económicamente por un dueño como Elon Musk, pero en el día a día de su actividad no lo controla. Entonces si nos vamos todos a Mastodone, sin problema. Ahí estoy ya con el campamento esperando, pero tenemos que ponernos de acuerdo para seguir en esas dinámicas” libertarias.

COBRA MENOS, TRABAJA MÁS:

Desde que Musk compró Twitter, apunta Sara Serrano, ha despedido prácticamente a la mitad de los trabajadores, muchas veces además saltándose la legalidad de los Estados en los que estaban radicadas estas oficinas. ¿Qué mecanismos les quedan a los trabajadores para luchar contra estas dinámicas de las empresas trasnacionales?

“Me temo que pocos. No sé mucho de derecho laboral y menos aplicado a este tipo de empresas, pero parece que la cosa está difícil. No les queda más remedio que dar el primer paso, que consiste en intentar sindicarse de la mínima manera posible.

“Llama también mucho la atención que el hombre de la época, Elon Musk, ejemplo de tipo innovador, al final proponga como solución innovadora la misma que ya propuso Mariano Peña en su papel de Mauricio Colmenero en la serie Aída: decirle a Machu Picchu (interpretado por Óscar Reyes) que trabajara más horas y, si no, a la calle.

“Parece poco innovadora y tecnológica la serie de errores que ha cometido Elon desde que se le ocurrió lo del click azul (Se refiere al cambio de criterio, un pago de 8 dólares mensuales, para otorgar o mantener la marca de verificación azul que, hasta antes de Musk, se usaba para indicar las cuentas activas, sobresalientes y auténticas de interés público). Fue maravilloso ver cómo un día empresas en bolsa tuvieron su momento poético. Pero la parte negativa son los despidos y cómo esta gente los estará sufriendo.

“Desde fuera, no puedo negar que estoy disfrutando un poco el desastre (financiero) que vemos. A ver cómo termina, no tengo ni idea. Pero me temo que Musk, teniendo ese palco del Bernabéu que es Twitter, conseguirá mayor influencia política de la que ya tenía.”

PERIODISTAS O TUITEROS:

¿Cómo afectaría un posible cierre de Twitter al panorama mediático y al derecho a la información?, pregunta Manu Levín.

Por un lado, si les cierran Twitter ¿qué van a hacer la mayor parte de las horas del día algunos periodistas? Pero, por otro, es claro que si desapareciera ese espacio se reforzaría todavía más el poder que tienen las grandes empresas de comunicación; se fortalecería el monopolio que ya tienen sobre la información y la comunicación.

¿Qué opina Tecé de esas contradicciones?, quiere saber Levín, el filólogo que fuera secretario de Discurso y Análisis Político del partido Podemos.

“Es un debate paradójico porque, medios pequeños como por ejemplo la revista Contexto en la que yo trabajo principalmente, dependemos mucho de esas redes sociales. En el peor momento de la economía, dependemos brutalmente de ellas porque son nuestro altavoz para que un artículo crítico con el sistema tenga una difusión que nunca tendría de otra manera.

“Coincido con la teoría de que no resulta muy creíble cuando se dice desde el telediario que Twitter es un vertedero. Es como cuando los hackers de la bolsa salen en la tele criticando las criptomonedas, siendo que son la misma estafa, que no hay diferencia en su funcionamiento. Es muy sintomático que se critique a las redes sociales por poco fiables y por ser un vertedero de bulos, cuando realmente sucede lo contrario: una gran parte de la labor que se ejerce en las redes sociales, es desmontar fake news que se tiran desde grandes medios de comunicación.

“Perder eso sería un problema, se encontrarían otras maneras pero tendríamos que reiniciar el campamento desde cero. La concentración de gente interesada en la política y en el periodismo que hay en las redes sociales ahora mismo, tendría que ponerse de acuerdo para irse a otro sitio donde seguir teniendo las mismas dinámicas. Sería, desde luego, un problema que cerrara Twitter.”

PALCO EN EL BERNABÉU:

¿Qué papel político está jugando y podría jugar Elon Musk a nivel internacional?, pregunta Inna Afinogenova.

“Antiguamente había imperios y, ahora, estamos en la época de los hombres imperio. La fortuna de Elon Musk está valorada en algo muy similar al PIB (Producto Interno Bruto) de países como Portugal o Grecia.

“Hace décadas, las nuevas tecnologías parecía que podrían ser una herramienta de democratización, pero ahora estamos comprobando que son una herramienta de acumulación de riqueza y de influencia de poder.

“Musk es plenamente consciente que, si compró Twitter, no fue para perder unos cuantos millones. No es una empresa que, por sus propias características, tenga un potencial de hacer rico a nadie. La ha comprado para tener influencia. Ser el dueño de un palco en el Bernabéu tecnológico da muchas posibilidades, como por ejemplo perdonarle a Donald Trump algo que hizo y que nada tenía que ver con la libertad de expresión.

“Básicamente, los abogados del Twitter antiguo les dijeron a los dueños que se estaba cometiendo un delito en su plataforma, porque Trump estaba animando a un golpe de Estado que podía afectarlos como empresa. Por eso fue que le cerraron la cuenta. Sin embargo, Elon Musk está dispuesto a correr ese riesgo con Donald Trump, y a lo que haga falta.

“Tiene un discurso falso sobre la libertad que en España ya conocemos con gente como la alcaldesa de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, lideresa indiscutible de esta corriente. En el tiempo que Musk lleva como presidente de Twitter, ya se han cerrado varias cuentas que publicaron artículos o críticas contra él porque, según la normativa aunque cogiéndola con pinzas, esos comentarios podrían incitar a la violencia.

“A nivel internacional, Musk hace movimientos imperiales, propios de la época de los hombres imperio. Ya la disputa no es entre imperios militares, ahora quienes más riqueza han acumulado jugarán las partidas de ajedrez. Y Elon Musk quiere jugar.”

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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