COLUMNA: Ojo de Mar

Política de comunicación

Por Adalberto Carvajal

El 6 de diciembre de 2019, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), se celebró el foro “4T: Políticas de Comunicación”. Dialogó el vocero de la Presidencia de la República, Jesús Ramírez, con los periodistas Salvador Camarena, Hernán Gómez y Leonardo Curzio. El académico de la Universidad de Guadalajara, Marco Hernández, acompañó a los ponentes. Y la mesa fue moderada por la diputada de Movimiento Ciudadano, Mara Robles Villaseñor, presidente de la Comisión de Educación, Cultura y Deporte del Congreso de Jalisco.

En el foro, el tema central fueron las mañaneras, ese ejercicio de “diálogo circular” como ha definido el presidente López Obrador a esas conferencias de prensa matutinas que, en forma “inédita” para un jefe de Estado (las inauguró Andrés Manuel como jefe de Gobierno del Distrito Federal), ofrece el mandatario cinco días a la semana, casi sin excepciones y por lo general en Palacio Nacional.

En una primera entrega presentaremos lo que dijeron Salvador Camarena y Hernán Gómez, y mañana haremos la síntesis de lo declarado por Leonardo Curzio, junto a la respuesta que dio a los tres Jesús Ramírez como coordinador general de Comunicación Social del Poder Ejecutivo.

Mañaneras y los no medios

El primero en hablar fue el tapatío Salvador Camarena, para quien “es bienvenido el esfuerzo del Gobierno de López Obrador para plantear un nuevo modelo de relación con los medios”.

“En el pasado, grupos mediáticos hicieron un emporio mercantil paralelo a la publicidad, al generar beneficios a partir del chantaje y el acceso poder”. Felicitó al nuevo Gobierno por plantearse cambiar esa realidad. Sin embargo, urgió a que “en adelante” esos grupos reciban la publicidad oficial que corresponda a su peso real ante las audiencias.

“Es increíble cómo, todavía hoy, El Universal recibe menos publicidad oficial que Excélsior”. Camarena pidió a Jesús Ramírez compartir el criterio para calcular el peso específico de cada medio y saber si la publicidad otorgada corresponde con su audiencia.

Comunicador egresado del Iteso, Salvador Camarena comenzó su carrera en el periódico Siglo 21 de Guadalajara, fue editor en Reforma, corresponsal en Nueva York para El Universal, y director de Diario Monitor, la revista Chilango y El Centro. Actualmente es director general de investigación periodística de “Mexicanos Contra la Corrupción”, columnista en El Financiero y profesor de periodismo en la Universidad Iberoamericana.

En el foro, Camarena destacó que al ejercicio de las mañaneras acuden “señoras o señores” con planteamientos, pero que no son medios de comunicación: “Hablarle a esas personas no sólo es legítimo, es necesario”.

Para quienes estaban marginados, el presidente López Obrador es todavía una gran esperanza. “Si no estamos viendo fenómenos de violencia como se han visto en Chile o en otras partes de Sudamérica, es gracias a que (Andrés Manuel) sigue representando una válvula de escape y de esperanza para todos ellos”.

No obstante, rechazó la imagen que se hace en las mañaneras de los periodistas como profesionales que “acatábamos órdenes del poder. Hay muchos periodistas en México, muchos periodistas en los estados, que nunca hemos acatado una sola orden del poder. Hemos pagado el precio y lo vamos a seguir pagando, sea quien sea (el que ostente) el poder”.

“No es algo que vamos a agradecerles, a ustedes ni a nadie, que ahora no haya llamadas. Había llamadas, sí, y se agachaba quien se quería agachar. Pero hay un chingo de periodistas que nunca se quisieron agachar y se han dado a respetar siempre. Afortunadamente, los políticos van y vienen; los periodistas aquí estaremos”.

Inédito para qué

Camarena reiteró que la mañanera es un espacio “muy agradecible” porque se puede encontrar más información que propaganda. Aunque hacer propaganda “es legítimo”, reconoce. “No hay un gobernante que no quiera mandar su mensaje lo más lejos posible e instalarlo en el pueblo. Y (a AMLO) le ha dado muchos resultados. Pero lo que también tenemos que exigirle al Gobierno es rendición de cuentas, es su obligación. Eso también nos lo ganamos los mexicanos con los últimos 30 años de lucha democrática”.

En cuanto al aserto de que las mañaneras es un ejercicio inédito, comentó que “ser inédito no es ninguna cualidad” si no tiene “un fin ulterior, un propósito”.

“Ojalá el Gobierno evolucione y esa formalidad novedosa que es la mañanera se convierta cada vez más en un ejercicio donde todo el mundo pueda preguntar, porque si preguntan siempre los de la primera fila y los de la primera fila no representan a nadie pues hasta tienen que leer las preguntas que les dictan, entonces no estamos ante un ejercicio inédito, estamos ante un ejercicio de manipulación”.

Dos veces ganador del Premio Nacional de Periodismo por reportajes realizados durante su gestión al frente de la revista Chilango, y coautor de El Presidente Electo. Manual para sobrevivir la Presidencia de Felipe Calderón (Planeta, 2007), Salvador Camarena pide finalmente a Jesús Ramírez una autocrítica:

“¿Qué aprendiste en este primer año, qué aprendió el Gobierno en la República? Porque tenemos que cuidar el modelo democrático, la izquierda no puede desperdiciar la oportunidad que le han otorgado los ciudadanos para representar un camino alternativo al prianismo. Y en ese sentido, muchos periodistas del país también votaron por ese cambio. No les pedimos nada, les vamos a exigir como a todos, o más que a todos”.

Con el presidente se debate

El columnista de El Universal, profesor investigador del Instituto Mora e internacionalista especializado en América Latina, Hernán Gómez Bruera dijo en el foro que “la relación entre los medios y el poder es un tema esencialmente político”.

En varios países de América Latina donde ha habido gobiernos de izquierda, la prensa mostró ser un poder con la fuerza suficiente para tumbar al gobierno. La idea de un presidente poderoso y medios en clara desigualdad de poder, es falsa.

Se dice que “el presidente no los puede criticar porque él está allá arriba y nosotros los periodistas aquí abajo, pero eso no es cierto. Los medios son poderosísimos y representan intereses económicos poderosos también”.

Hemos visto en Brasil, Argentina, Ecuador y Chile “una alianza entre Poder Judicial, servicios de inteligencia y medios de comunicación”. Ese triángulo sesgó los procesos judiciales. Y, sin negar los casos de corrupción en varios de esos países, es un hecho es que la alianza con los medios “le ha dado una visibilidad muchísimo mayor a los casos de corrupción que tienen que ver con la izquierda, y que a fin de cuentas eso ha terminado en tumbar gobiernos o inhabilitar a líderes populares. Algo que casi no ha pasado con gobiernos de derecha”.

Para el autor de Lula, el PT y el dilema de la gobernabilidad en Brasil (Routledg-Fondo de Cultura Económica), entre otros libros e infinidad de ensayos académicos y artículos de opinión, “es falso” que exista una relación de subordinación, donde el presidente ocupa la posición de arriba y los medios están abajo, como víctimas del poder.

“Es completamente legítimo que un presidente le conteste a los medios, que polemice con ellos -sostiene Hernán Gómez-. López Obrador podría ahorrarse ciertos adjetivos, a veces se pasa un poco y eso es innecesario. Pero tampoco hay que exagerar, es legítimo que el Presidente polemice con un gran medio de comunicación como es Reforma, por ejemplo, porque ese periódico representa un conjunto de intereses económicos”. Ahí el Ejecutivo “está discutiendo con el poder económico, no con el periodista ahí sentado”.

Desaprovechan la mañanera

Leonardo Curzio es de los que dicen que, por su investidura, con el presidente no se debate. Pero Gómez Bruera insiste en que se debe debatir. “Lo intentó Jorge Ramos cuando hizo su show”, pero un periodista con la agudeza, la inteligencia y la capacidad de Curzio podría hacer “excelentes preguntas en la mañanera. ¡Y yo no he visto ahí a Salvador ni a Leonardo!”

Para Hernán, la mañanera “es un espacio que los grandes periodistas de este país, los más preparados, podrían aprovechar muchísimo. Mas, no sé si por la flojera de despertarse tan temprano o porque son titulares de sus propios espacios en medios de comunicación, no pueden estar en la conferencia de prensa. Lo cierto es que los grandes periodistas han visto con un poco de desdén este ejercicio”.

Gómez Bruera sostiene que con la mañanera “el presidente está estableciendo un diálogo directo con la gente, y de alguna manera está desplazando a los medios. Están ahí presentes, pero a fin de cuentas van perdiendo protagonismo en esta ecuación. Se los está saltando Andrés Manuel porque su diálogo es directo con el pueblo, cualquiera puede ver la mañanera”.

A algunos medios eso “les asusta mucho. Pero la mañanera no es ‘¡Aló, Presidente!, y López Obrador no es Hugo Chávez hablando dos horas; es un presidente que contesta preguntas y da respuestas. Puede ser que algunas de las respuestas no nos gusten o que se escabulla, pero no lo veo con el grado de sospechosismo con el que lo ve Salvador Camarena. No tengo evidencias de que estén sembrando preguntas o que las mañaneras sean un montaje”.

Hernán Gómez cree que muchos de los problemas de organización se solucionarían con un sorteo de quienes quieren hacer preguntas. Pero no podemos ignorar que la mañanera es “un ejercicio democrático inédito” y que ni los medios ni los periodistas “se han propuesto sacarle suficiente partido”.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

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