COLUMNA: Ojo de Mar

El mercado y el estado

Por Adalberto Carvajal

Cuando hablamos de neoliberalismo se mencionan dos factores principales: el mercado y el Estado. Y sigue siendo una pregunta válida la conveniencia de que el Estado intervenga en el mercado.

El problema conceptual de la vigencia del neoliberalismo abarca también las tensiones entre el fenómeno de la globalización y el nacionalismo, una doctrina que implica cerrarse al libre comercio y apostar por el mercado interno, plantearon a manera de editorial Sabina Berman y John Ackerman en la emisión del programa en Canal 11 que lleva sus nombres del martes 2 de julio de 2019, en el cual tuvieron como invitado a Jorge Volpi.

Entrevistado por John y Sabina, el escritor señala que la pregunta crucial sobre el neoliberalismo actual “tiene que ver con si es posible que un solo país cambie de sistema, cuando el mundo entero sigue aplicando medidas neoliberales”.

“Esa es la gran disyuntiva de un gobierno de izquierda, progresista, que busca alterar el relato del neoliberalismo, como es el de López Obrador.

“En muchas medidas no lo puede hacer tan fácilmente. Lo estamos viendo en la relación con EUA, y lo vemos en ciertas relaciones comerciales. Ahí está todavía la lógica neoliberal.

“Pero por otro lado es necesario articular un nuevo relato, justo desde países como México, ya lo suficientemente grandes e importantes en el contexto mundial para cambiar el relato en términos globales”.

La nueva revolución

Para Ackerman, México está idealmente posicionado para generar un nuevo relato. En el mundo entero está colapsando el relato neoliberal. Están surgiendo los llamados populismos: diferentes expresiones muy perversas, desde Trump y Bolsonaro hasta Marine Le Pen.

Y mientras ellos están desesperados, México es la excepción. Aquí está surgiendo algo nuevo, diferente, por definir todavía, por consolidarse, pero que no deja de ser una ventana en un mundo donde se está resquebrajando el ideal democrático.

Otra vez México es la vanguardia, como lo fue durante la Revolución, el zapatismo y la transición democrática. Nuestro país está posicionado para generar un nuevo relato post-neoliberal, para nosotros y también para el mundo, subraya Ackerman.

Para Sabina Berman, otra gran oportunidad es también el modelo de comunicación entre la Presidencia y la gente. Es totalmente inédito, es un experimento muy interesante, lleno de frescura.

“El cambio del ejercicio del poder me parece una de las cosas más notables de este nuevo gobierno y de este año que va entre el triunfo y la puesta en acción del proyecto -dice el autor de En busca de Klingsor y Una novela criminal en ‘John y Sabina – Desenmascarando los relatos del (Neo) Liberalismo (Jorge Volpi)’.

“Es un cambio por completo de lo que significa el servicio público, la cercanía y la manera del presidente de comunicar directamente. Puede tener problemas de concentrar el relato en uno solo, pero al mismo tiempo es un relato que no deja de ser distinto y mucho más cercano a la gente”, señala Volpi.

DH, lo único bueno que dejó

Un estudiante presente en el estudio de la televisora del Politécnico Nacional, pregunta si tuvo algún efecto positivo el neoliberalismo:

“En el relato neoliberal, la mayor parte de las cuestiones tenían que ver con disminuir el Estado, con abrir los mercados, con dejar de regular y con el papel de los individuos en el centro -recuerda Volpi-.

“Pero el relato neoliberal sí tiene una mínima parte positiva: al respetar al individuo, también se buscaba un cierto respeto a los derechos humanos que, en esos momentos, no eran la prioridad de ninguno de los gobiernos de entonces, por ejemplo, de los gobiernos priistas.

“De ahí, por lo menos podríamos decir que el centro en el individuo si tiene ese mínimo rasgo que, tal vez, podamos considerar positivo”.

Otro efecto positivo del neoliberalismo es el florecimiento de los movimientos de la diversidad sexual y el feminismo, apunta Berman.

Esas causas tuvieron una oportunidad de crecer, no muy apoyadas por los neoliberales por cierto. De hecho, fueron reprimidos por la hipocresía liberal, pero el relato neoliberal permitió esa oportunidad, subraya la dramaturga.

En cambio, para Ackerman esa apertura no es neoliberal sino liberal. A muchos les gusta pensar que el neoliberalismo es el liberalismo actualizado, dice, pero no lo es aunque no deja de tener ese componente libertario.

Los pobres en el centro

¿Cómo se nota el cambio de relato en esta cuarta transformación?

“El más relevante y el que más hay que celebrar es el cambio de mira frente a un sector inmenso de la población que había estado sumido en la pobreza o en la pobreza extrema -responde Volpi-, y que durante toda la época neoliberal era absolutamente invisible. Ahora, ese sector está en el centro mismo del relato desde el poder.

¿Y las clases medias?, pregunta Berman.

“Las clases sociales están polarizadas: hay un sector de la clase media que apoya enormemente a este gobierno, y un sector de la clase media que no, que tiene miedo de una vuelta a cierto autoritarismo. En ese sentido, este gobierno necesita articular un relato también para la clase media”.

John Ackerman matiza esta respuesta. Cuando se ven los resultados electorales de 2018, en realidad la clase media votó de manera abrumadora por López Obrador.

De hecho, en los sectores más empobrecidos, más marginados, hubo mucho más votación por el PRI, el verdadero partido populista, en el sentido del término populismo de utilizar a los pobres para otras causas.

La verdadera base de apoyo de Andrés Manuel es la clase media, que no son los fifís: la clase media son los maestros, las empleadas domésticas, los profesionistas, los plomeros. Y ellos, por supuesto, son los más obradoristas. Tenemos por tanto que cambiar nuestros esquemas de análisis, propone Ackerman.

Sabina Berman lo que resiente es la falta de un relato para las clases medias, ya que hay una confusión que lleva al miedo, porque es una clase que siente que puede perder algo y que se siente olvidada en el relato.

En ese sentido, la clase media quisiera tener muy claro cuál es su papel en el proyecto lopezobradorista, como en la época de elecciones cuando tenía claro que el enemigo a vencer es ese 0.01% de los mexicanos más ricos, esa minoría rapaz que desfalcó al país durante 36 años, esboza Berman.

Mi correo electrónico: carvajalberber@gmail.com

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