Opinión

COLUMNA: Paracaídas

82 años de la Universidad de Colima

Por Rogelio Guedea

La Universidad de Colima, la Máxima Casa de Estudios de nuestra entidad, llega a sus 82 años de fundación este próximo 16 de septiembre. Fue fundada en 1940, durante el mandato presidencial de Lázaro Cárdenas, y a quien le tocó darle tal categoría en lo local fue ni más ni menos que al entonces gobernador Pedro Torres Ortiz, abuelo del actual Rector Christian Torres Ortiz. Para conmemorar este aniversario, que poco a poco se acerca a la centuria, se están llevando a cabo una serie de eventos con el fin de que, además, se tenga presente la importancia que reviste una institución educativa como la nuestra en el contexto de nuestro devenir político y social, pues una universidad es, por antonomasia, la fuente donde se forjan y de donde emergen los sedimentos de la transformación y el bienestar de todo conglomerado humano. Por eso es tan importante protegerlas y defenderlas de todo aquello que atente contra sus funciones sustanciales, entre ellas la de su propia autonomía. En sociedades contrariadas como la nuestra, se ha llegado a ver a las universidades (y al pensamiento libre en el que normalmente se manifiestan) como adversarias del poder del Estado, de ahí que se les juzgue a veces más como entes políticos que como verdaderas fuentes del conocimiento (que a veces, como debe ser, se politiza), pero no ha sido nunca así. Las universidades son aliadas del cambio social, no un obstáculo para el mismo. No menos en el actual rectorado, el propio Rector Christian Torres Ortiz ha hecho un esfuerzo inédito en mostrar a la institución como una verdadera aliada del Estado y como una figura coadyuvante para el desarrollo y bienestar social, de ahí que en este primer año del Rector Torres Ortiz se hayan firmado importantes convenios tanto con el Gobierno estatal como con los municipales, lo anterior a través de proyectos que tienen como único fin el beneficio social y la mejoría de la gobernanza en todos los niveles de Gobierno. La Universidad de Colima, pues, en virtud de todo lo que puede hacer por el beneficio de nuestra entidad, no puede ser vista jamás como una adversaria, sino todo lo contrario, lo que conlleva también -de la otra parte- que se le apoye en todo aquello que le permita cumplir a cabalidad con su misión. El Rector Torres Ortiz y su equipo de colaboradores han estado trabajando arduamente en cambiar esa percepción (equivocada) de una universidad pasiva, inerte, a la de una activa y sensible a las necesidades y problemáticas ciudadanas y de Estado, y eso es importante que no se le deje de reconocer. Nuestra Máxima Casa de Estudios llega a sus 82 años, con una comunidad de más de 30 mil universitarios, más joven que nunca, fortalecida académicamente y consolidada como la Máxima Casa de Estudios de nuestra entidad. Celebremos la fortuna de seguirla viendo crecer en el futuro como hasta ahora.

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