Opinión

COLUMNA: Paracaídas

UdeC frente al sismo

Por Rogelio Guedea

Pocas instituciones tuvieron una respuesta tan eficaz y adecuada frente al sismo pasado como nuestra máxima casa de estudios. El protocolo implementado desde el día uno activó una serie de medidas que tendieron, principalmente, a proteger a los miembros de nuestra comunidad universitaria. En primer lugar, la comunicación que se estableció entre el rector Torres Ortiz Zermeño y todos los miembros de la comunidad universitaria ayudó a evitar confusiones y malinterpretaciones del mensaje institucional. De forma concomitante, protección civil universitaria y un equipo de expertos de nuestra propia casa de estudios se empezaron a dar a la tarea, durante este asueto, de revisar las instalaciones universitarias para determinar los daños ocasionados, resultando que el 98% de las instalaciones habían resultado afortunadamente sin daño. El rector empezó a recorrer por propio pie todos los campus de la institución, asistidos siempre por los especialistas en el ramo, mientras que otros funcionarios trabajaron en seguir elaborando sus reportes al respecto y atendiendo las necesidades surgidas a partir del sismo. Además, miembros de protección civil universitaria hicieron trabajo en favor de la comunidad, yendo a Armería, por ejemplo, para revisar el estado que guardaban las casas de la población de dicho municipio. Por su parte, la oficina internacional, cuya directora es la doctora Genoveva Amador Fierros, se dio a la tarea de informar a las universidades de origen de los alumnos internacionales el estado en el que se encontraban los estudiantes de intercambio, además de que se tiene contacto directo con ellos para confirmar que se encuentran bien. En suma, es un trabajo muy significativo el que gira en torno de este protocolo relacionado con los siniestros que surgen a partir de estos desastres naturales, incluso una señalética específica que servirá a la comunidad universitaria para saber cuándo un edificio puede ser o no utilizado, pues se han utilizado para tal caso los colores verde, amarillo y rojo, este último significa que un edificio no puede ser utilizado. El modelo universitario debería ser realmente replicado por aquellas dependencias y organismos que no cuentan con uno ya establecido a fin de que logren hacer frente a situaciones como esta, pues de esta forma se evitan tragedias mayores que impliquen incluso la pérdida de vidas humanas.

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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