Opinión

COLUMNA: Paracaídas

Juan Carlos Montes, nuevo presidente
del Supremo Tribunal de Justicia

Por Rogelio Guedea

El Supremo Tribunal de Justicia del Estado tiene nuevo magistrado presidente y se trata de Juan Carlos Montes y Montes, joven abogado pero con sólida trayectoria ya dentro del Poder Judicial, lugar al que conozco muy bien pues trabajé varios años a finales de los noventa. La llegada de Juan Carlos Montes no parece haber causado mayores estropicios al interior del Poder Judicial sino al contrario, tal parece que desde los primeros días el nuevo presidente ha emprendido con diligencia una campaña de acercamiento con todo el personal del Supremo Tribunal y ha sido atento y sensible a las necesidades del mismo, especialmente a los padecimientos que más han deteriorado la fuerza interna del Poder: la falta de personal capacitado, las deficiencias en tecnología y lo bajo de los salarios, además de que todavía se viene arrastrando el problema de las aportaciones al IMSS o IPECCOL, pues los trabajadores siguen haciendo las aportaciones pero se desconoce en qué punto se desaparecen, lo que provoca que se siga incrementando el adeudo. Juan Carlos Montes y Montes tendrá, pues, que enfrentar estos retos que devendrán de alguna manera en mejorar la imagen interna y externa del personal del Poder Judicial, principalmente de magistrados y administrativos, además de que se tendrán que implementar mejores sistemas tecnológicos para, con ellos, mejorar a su vez la eficiencia y eficacia de los procesos. El tema de los salarios no es menor y se viene arrastrando desde que trabajé yo en el Poder Judicial, y no se trata solo de aumentarlos sino también de reconocer y estrechar las grandes brechas salariales entre los diferentes puestos dentro del Poder Judicial, a fin de que esto deje de generar (vaya paradoja) una percepción clara de injusticia entre lo que gana un magistrado y lo que gana un juez o entre lo que gana un juez y lo que gana un secretario de acuerdos, etcétera. Estamos hablando de uno de los tres poderes de un Estado y lo menos que podríamos pensar es que adolezca de lo principal para operar, así que el gran reto del nuevo magistrado presidente será, precisamente, no solo mejorar la imagen del Poder Judicial sino, sobre todo, de luchar y recuperar la relevancia que tienen un poder de esta naturaleza en las funciones torales de un Estado. No puede, por tanto, un Poder así estar mendigando un salario digno para sus trabajadores. El nuevo magistrado presidente está generando una percepción de sensibilidad y trato humano en los trabajadores del Poder Judicial, esperemos
que eso le permita llevar a buen puerto los grandes retos de, cómo he dicho, uno de los poderes de la entidad que require una urgente redignificación.

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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