COLUMNA: Paracaídas

La disyuntiva: pandemia o pachanga

Por Rogelio Guedea

En el nuevo esquema que está imponiendo la pandemia en nuestra localidad (y también a nivel nacional) se ha llegado ya a un punto crítico que sólo impone dos soluciones: combatir en serio la pandemia (y esto implicaría no sólo el uso obligatorio del cubrebocas, la sana distancia, el lavado de manos, etcétera, sino incluso el confinamiento como mínimo de catorce días) o, por el contrario, seguir con la pachanga (y esto implicará que los políticos sigan aprovechando la emergencia sanitaria para hacer campaña, la sociedad siga insensible ante las medidas sanitarias y los comerciantes hagan como que aplican las medidas de higiene pero en realidad no hagan nada por atenderlas). Esta disyuntiva también implicaría o bien seguir el enfrentamiento entre el Gobierno estatal y el Gobierno federal por temas tan anodinos como el mismo uso del cubrebocas (cuyo uso es muy importante para paliar la espiral de contagios) o, por el contrario, entrar en una fase de coordinación y de apoyo en la cual el Gobierno federal presente un esquema económico real de apoyo a los gobiernos estatales y a su vez al sector empresarial para que estos puedan de facto tener posibilidades reales de contribuir al combate de esta emergencia sanitaria. Si el sector productivo no recibe apoyos reales de los gobiernos de todos los niveles, seguiremos en la pachanga y no en el combate frontal a la pandemia, lo que devendrá en -ya lo estamos viendo- más contagios y más muertes. La desgarradora historia de la enfermera que murió por Covid-19, dejando una niña huérfana de escasos diez añitos, quien tuvo el valor de pronunciar unas palabras en el homenaje a su madre muerta, es sólo una de las tristes historias que está dejando la pandemia en las familias colimenses, y no parece que eso todavía sensibilice a la población, ni tampoco el hecho de que el sistema de salud colimense esté a punto de colapsar. Ante esta situación que se torna crítica, el Gobierno del Estado deberá seguir empujando hacia un esquema más riguroso de combate a la pandemia, y lo deberían apoyar los municipios, pues está claro que la pandemia se está convirtiendo en un camino sin retorno y si no se actúa con contundencia en las próximas dos semanas todos lo vamos a lamentar pues ni las actividades productivas podrán volver a la normalidad, ni tampoco las instituciones, ni mucho menos el sector salud, que estará viviendo situaciones de altísima emergencia. El gobernador Nacho Peralta está haciendo lo correcto en intentar que el uso del cubrebocas se haga obligatorio, y no importa que las sanciones sean altas, que lo mejor de todo ello es que, si la ciudadanía toma conciencia y lo usa, esa sanción nunca llegará a imponerse. Cada día que pasa sin tomarse las medidas sanitarias correcta y estrictamente, es un día más en que el virus gana terreno y la sociedad pierde más vidas, vidas que redundan en el dolor de muchas personas. Ojalá pronto lo entendamos.

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