COLUMNA: Paracaídas

Reunión virtual de Consejo Universitario, un acontecimiento inédito

Por Rogelio Guedea

Si ya de por sí hacer coincidir a un puñado de personas en un mismo lugar y a una misma hora es complicado, lo es más aún hacerlo por las vías no tradicionales, tal como nos lo está imponiendo la virtualidad a la que nos tiene sujeta esta terrible pandemia. Por eso, lo que sucedió hace unos días con motivo de la reunión del Consejo Universitario, el máximo órgano de representatividad de nuestra Máxima casa de estudios, es un hecho que debe enfatizarse e incluso aplaudirse y no solamente por los acuerdos que ahí se lograron (como fue la habilitación de las actividades no presenciales en nuestra casa de estudios, o el incremento salarial de 3.4 por ciento de incremento directo al sueldo base, o el informe del tesorero Javier Jiménez Vaca, o incluso la reelección de la consejera ciudadana de radiodifusión Laura Castellót), sino porque para hacer converger a los 347 concejales que se dieron cita para la primera reunión virtual del Consejo Universitario (y que representaron el 90.83 por cierto del quórum) se tuvo que llevar a cabo previamente una logística tecnológica y una sinergia de pruebas técnicas para que esta importante reunión pudiera llevarse a cabo. La coordinación que tuvo que darse entre los propios directivos con los responsables de los diferentes centros y estos a su vez con su propia logística interna fue un acontecimiento que muchos de los que participaron en esta organización reconocieron como algo inédito. Habrá que reconocerle, por tanto, al rector José Eduardo Hernández Nava algo que pasa desapercibido pero que es intrínseco a todo este recuento que he venido haciendo: el impulso titánico que ha hecho él como líder máximo de nuestra institución y todo su primer círculo de funcionarios (más el segundo círculo que estos últimos comandan) para hacerle frente a la pandemia sin que la universidad se haya convertido en un foco rojo en ningún momento, todo ello pese a lo fatal que ha resultado la emergencia sanitaria. Es de reconocérsele a la Universidad de Colima su trabajo ejemplar en este sentido y de seguir alentando a toda la comunidad universitaria a que continúen en la misma dirección, pues si bien es cierto que a nivel nacional Colima ha salido de la alerta roja (la máxima en su peligrosidad) mientras allá sin control en las calles un puñado de contagios basta para que la pandemia siga oronda su curso. Tres cosas son las que los países que han controlado la pandemia enfatizan: uso generalizado del cubrebocas, sana distancia y lavarse las manos. Si a esto se agregaran las pruebas masivas (política de salud pública que en nuestro país no se dio), entonces a estas alturas no estaríamos encaminados a llegar a los más de 70mil muertos que ahora tenemos. Bien, pues, por la Universidad de Colima y toda su comunidad por asumir una actitud responsable ante una emergencia sanitaria que, por lo visto, tiene todavía para rato. Habérsela tomado en serio desde un principio fue clave para evitar una catástrofe institucional de la cual todavía estaríamos lamentándonos.

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