COLUMNA: Paracaídas

“Autonomía de la UdeC: intacta”

Por Rogelio Guedea

Mucho antes de que empezara la pandemia, el diputado Vladimir Parra, quien sigue instrucciones de la ex superdelegada Indira Vizcaíno, presentó una iniciativa para reformar la Ley Orgánica de nuestra máxima casa de estudios, la Universidad de Colima. Para este propósito se hizo acompañar de otros (no muchos) diputados morenistas que apoyaban dicha iniciativa y además de otros ya añejos enemigos de nuestra casa de estudios que no han dejado (ni dejarán, por lo visto) de denostarla, entre ellos el propio ex líder del SUTUC Leonardo Gutiérrez. La iniciativa causó indignación no sólo porque era ilegítima y arbitraria sino porque además violaba de manera artera (diríamos que incluso grosera) un principio básico de la institución educativa: su autonomía. El diputado Vladimir Parra, ampliamente acusado ya de corrupción, se había tomado atribuciones casi mega autocráticas para violentar la autodeterminación universitaria sólo por la delirante idea de creer que le hacía un bien a estos y aquellos, cuando en el fondo en realidad lo que estaba haciendo era responder a intereses personales (revanchas pendientes) de él mismo y de los grupos enemigos de nuestra casa de estudios. El diputado Vladimir Parra se encontró con una respuesta contundente por parte de la comunidad universitaria en la cual se le advirtió que sus pretensiones eran como precisamente todo lo que ha hecho hasta ahora: aviesas, corruptas, malintencionadas. Y entonces empezó, como era previsto, a tener también una respuesta negativa por parte del resto de los legisladores de la presente legislatura, la mayoría de los cuales hasta fraguaron en su contra. Luego se le vinieron en cascada al diputado Parra todas las denuncias por corrupción cometidas durante su paso por el gobierno interno del Congreso (entre ellas las relacionadas con el programa de “Jóvenes construyendo el futuro”) y entonces fue que su cabeza y cuerpo quedaron enterrados bajo un tsunami de lodo, del que no podrá levantarse tan fácilmente. Finalmente, el grueso de los diputados se dieron cuenta de todo este embuste del diputado Parra con respecto a la iniciativa de reforma a la Ley Orgánica universitaria y la terminaron desechando, como debía ser, quedando así de nuevo el diputado en el ridículo. La comunidad universitaria, por tanto, debe estar ahora agradecida con esta resolución, y el rector Hernández Nava así se lo hizo saber a los diputados que desecharon esta innoble iniciativa, sin embargo sabemos que estas intenciones aviesas no pararán aquí y que los tiempos políticos nos podrán marcar nuevas embestidas, para lo cual, el próximo rector, Christian Torres Ortiz, deberá estar muy bien preparado pues a nadie conviene que toda una gran institución tenga que padecer las inquinas y las resentimientos de unos cuantos. Como antes y como siempre, ahí estaremos para defenderla.

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