COLUMNA: Punto sociológico

La difusión de imágenes o la perversión de la política 

Por J. Daniel Miranda Medrano

Con respecto a las imágenes que circularon y se hicieron virales en las redes sociales la semana anterior, en las que aparecen Indira Vizcaíno y el diputado Rogelio Rueda, mi comentario va en sentido siguiente:

Es entendible a estas alturas del sexenio de Ignacio Peralta, que los ánimos sucesorios se exasperen en nuestra entidad; en este marco, es de todos sabido el protagonismo de la delegada de Programas Sociales, que busca a toda costa promocionar su imagen y ser candidata por algún partido a la gubernatura de Colima; en este camino, me parece que Indira ha cometido muchos excesos y ha actuado más allá de lo que le permiten sus funciones como súper delegada. En consecuencia, uno de los “logros” más importantes que ha tenido es la de construirse bastantes enemigos gratuitos, que no ven con buenos ojos cómo se ha manejado políticamente.

Por ello, las baterías de sus oponentes se han orientado con todo rigor a atacarla por todos los medios posibles; y habría que agregar aquí el tema sin resolverse de los terrenos de Altozano, que forman parte de la artillería que se destina a disminuir o destrozar su figura.

En este contexto se entiende la animadversión justificada o no en contra de la de Cuauhtémoc por su actuar político, así como la descalificación que se hace como prominente figura política que es. Pero me parece que en política deben de respetarse ciertas reglas en las lógicas “confrontaciones” que se producen entre adversarios políticos y la lucha por conseguir espacios públicos. Precisamente la política es la confrontación civilizada y no a balazos entre distintas posiciones ideológicas o posturas políticas.

Por ello, me parece inadmisible que se instrumente una campaña sucia y de tan bajo nivel contra la delegada y el diputado en comento con la difusión de imágenes -tomadas sin su consentimiento- que son del ámbito estrictamente privado. Una cosa son los válidos señalamientos verídicos o no respecto al quehacer político de ambos personajes, y otra, muy distinta, es entrar a su vida privada y descontextualizar escenarios de fotografías de las que se ha cuestionado si están editadas o no.

No defiendo el actuar político de la súper delegada, que es a quien más se ha señalado, simplemente indico que este tipo de acciones ya se salen de la cordura pues no se ve el interés “público” en la difusión de las fotografías sino solo algo concerniente lo “privado”, que también es un derecho de quienes ejercen la política.

Vizcaíno Silva tiene muchos aspectos cuestionables en su trabajo como servidora pública, pero precisamente por eso las críticas deben ir encaminadas hacia ese aspecto, a cuestionar su desempeño profesional sin mezclar elementos que corresponden sólo a su vida personal y la del diputado.

Lamentablemente en este linchamiento hay columnistas, con grados académicos superiores, que por ello se creen herederos directos de “La Ilustración”, pero sus ataques despojados de la mesura y de ética periodística solo los demuestra como lo que verdaderamente son.

Si quieren bajar a alguien de la contienda sucesoria, adelante, pero con argumentos y no lanzando lodo ni estiércol, porque quienes lo avientan por lo que se percibe nadan entre estos elementos.

Twitter: @jdanie17

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