Opinión

COLUMNA: Pupitre al Fondo

Maestros ante incertidumbre y mala comunicación

Por Blanca F. Góngora

Otro temblor nos ha movido no solo la tierra sino también nuestros sentimientos, valores personales y prioridades. Ha sido una semana difícil llena de retos, de valoraciones, de toma de decisiones. Los daños han sido muchos y tenemos resquebrajadas iglesias, instancias de cultura, de salud, justicia, educación; es decir, los puntos esenciales para el buen desarrollo de la vida en sociedad.   

Las escuelas no se salvaron del todo, pero por fortuna no hubo pérdidas humanas. Los docentes cumplieron su función a cabalidad con conocimiento y entrega por lo que algunos padres de familia no han dudado en reconocer públicamente su labor externándoles su agradecimiento por guiar, cuidar, dar seguridad y calma a sus hijos en esos momentos difíciles.

Los maestros son la instancia de primera mano de las madres y padres de familia, pero también de los directivos escolares y de las autoridades superiores. Todo recae en ellos en la escalera del sistema educativo, entonces deben recibir indicaciones claras y precisas en todo momento porque son referentes sociales y valiosos propagadores de información entre las comunidades escolares, luego entonces la comunicación hacia ellos no debe prestarse a confusión.

Creo que fue una buena decisión de parte del Gobierno del Estado de Colima el suspender clases el 20 y 21 para revisar y evaluar daños. Lamentablemente la estrategia de comunicación hacia los maestros les falló y se agarraron de las redes sociales para “oficializar” la estrategia a seguir y entonces, los maestros se enfrentaron a la disyuntiva entre un documento oficial que se les había hecho llegar y decía que se suspendían clases esos 2 días y un video de la gobernadora publicado posteriormente y que contradecía dicho oficio. En la página de Facebook de la Secretaría de Educación y Cultura de Colima se publicó un aviso diciendo que la gobernadora anunció que tomó la decisión de no reanudar clases (esos 2 días) pero que el personal sí se debería presentar a los planteles  y entonces, al carecer de oficio de por medio, algunos supervisores y directores enviaban solo captura de pantalla de este anuncio o el video completo para informar a los docentes, muy a última hora, que el 21 siempre sí se tenían que presentar a sus planteles aunque en el primer documento oficial no se había especificado eso.

La evaluación de daños también generó controversia y preocupación porque los directores y supervisores tuvieron que llevar a cabo la evaluación de infraestructura y tenían que firmar el documento que les enviaron (mismo que por cierto contenía errores de ortografía y de tecleo de letras). Y entonces al no ser especialistas en construcción, temían por la posibilidad de cometer un error de juicio atestiguando que las instalaciones sí se encontraban bien o que no había daño en las conexiones de gas, agua, electricidad y que luego por afirmar o negar tales situaciones pudiera repercutir en la salud e integridad física de alumnos y docentes.

El sentir de los docentes ante estas decisiones fue de desprotección y de excesiva carga de responsabilidades que no les corresponden. El sentir de los docentes y sus opiniones externadas marcaron línea, hicieron presión e hicieron reconsiderar las indicaciones dadas y entonces se giró otro oficio donde se les informó que el jueves 22 y viernes 23 “todos a distancia” porque ahora sí la revisión de planteles escolares será “por especialistas altamente calificados”, como obviamente tuvo que haber sido desde el principio.

 No pasó ni un día cuando a las 2:12 de la madrugada del jueves y después del temblor de 6.5 grados, en el Facebook de la SE, se avisó que se suspendían clases en todas sus modalidades (presenciales o virtuales) al menos por los días jueves y viernes, lo que me hace concluir con 2 puntos: el primero es que el Facebook se ha vuelto el medio de comunicación por excelencia de esta administración lo cual es una herramienta sí, pero no se deben desaprovechar los medios internos de contacto y comunicación con el personal que trabaja en el sector educativo ni obviar las instancias ni las formalidades que siempre han existido y sustentan jurídicamente la labor docente, y el segundo punto es que considero importante calmar las prisas  y no por querer demostrar “eficiencia” y control de la situación se giren indicaciones que pudiesen poner en riesgo al personal y comunidad educativa.

www.facebook.com/blanca.fonseca.gongora

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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