Opinión

COLUMNA: Pupitre al Fondo

Nota Mala para la Secretaría de Educación

Por Blanca F. Góngora

De la Coordinación de los Servicios Educativos del Estado de Colima ha salido una circular para disciplinar tanto a los docentes como al personal de apoyo y asistencia a la educación que estipula algunas de las razones para imponerles en sus expedientes laborales la medida punitiva conocida como “Nota Mala”. A los docentes esto de la “Nota Mala” no les toma por sorpresa porque son sabedores de su existencia, así como también son sabedores de sus obligaciones porque conocen los reglamentos internos que los rigen. Lo que les toma por sorpresa, otra vez, es confirmar, otra vez, que la actual administración prefiere el látigo en vez de generar óptimas condiciones para el trabajo.

La Circular es tan temeraria que el profesor José Jaime Núñez Murguía, dirigente del SNTE 6 Colima, ha fijado su postura y dice “instamos a la autoridad a que también genere un documento similar donde los funcionarios de la Secretaría reconozcan los derechos laborales de los trabajadores reconocidos en el Reglamento de las Condiciones Generales de Trabajo del Personal de la Secretaría de Educación Pública y las formas al reconocimiento al desempeño, ya que parece ser que dichos funcionarios no conocen el citado reglamento” pidiendo  además que “la autoridad competente capacite a sus funcionarios de la Secretaría de Educación para evitar este tipo de circulares que tergiversan y malinterpretan los postulados del citado reglamento y utilizan solo la parte coercitiva del mismo”.

Si le quitamos el velo a este asunto, podemos darnos cuenta que es una estrategia intimidatoria. Es una operación mordaza tratando de intimidar y callar a los trabajadores de la educación, pues en la referida Circular, entre otros puntos, les recuerdan y citan el Artículo 25, Fracción X del Reglamento arriba mencionado que dice: “son obligaciones de los trabajadores abstenerse de denigrar los actos de gobierno o fomentar por cualquier medio la desobediencia a la autoridad”. Y es que no soportan, por ejemplo, que en sus mismas redes sociales oficiales, los maestros se les manifiesten y les recuerden las realidades que viven en sus centros escolares. No les gusta recibir críticas, quieren solo aplausos, quieren solo actos masivos y espectaculares grandiosos, les encantan las fotos entregando uniformes o computadoras como una forma de camuflar y hacer creer que por la educación lo están haciendo todo, cuando las condiciones de las escuelas y las condiciones laborales de los trabajadores de la educación demuestran lo contrario.

La Circular en mención les puntualiza  a los directores de los centros escolares y a los titulares de las oficinas de la misma Secretaría que ellos podrán optar entre aplicar extrañamientos y amonestaciones verbales y escritas o notas malas en las hojas de servicio de sus trabajadores; es decir, les recuerdan que ahí está el látigo y les respaldan para usarlo sin darse cuenta que con su autoritarismo la misma base de los trabajadores de la educación les pone por unanimidad una “Nota Mala” a la Secretaría de Educación ya que no es así como se construyen los  ambientes  laborales sanos, propositivos, de respeto y apoyo a que toda persona tiene derecho.

No es sano trabajar bajo presión y usando la intimidación como forma de motivación. Así no funcionan las sociedades democráticas, esas que siempre aparecen en los discursos de la 4T. En las sociedades democráticas la revalorización del magisterio es una realidad y no una falsa promesa de campaña que sigue ahí en el discurso y cada vez más alejada de volverse realidad.

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Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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