COLUMNA: Raíces de café y cacao

Beatriz Torres Salazar Una vida dedicada al jazz

Por Diana Selene Peña Vélez *

Primera parte

Soy un romántico, lo admito.
Keith Jarrett

En este tiempo de despedida constante, no he dejado de pensar en mis muertos, en mis vivos, en la vida y en la muerte y entre ellas la música, el amor, la amistad y la entrega desinteresada. Quiero compartir ahora una charla realizada en 2005 con los maestros Bindu Gross y la maestra pianista, compositora mexicana Beatriz Torres Salazar (agosto de 1950 – marzo de 2015), con motivo del huracán Katrina. Nos reunimos en cabina de Universo 94.9 F.M., con el único objetivo de sanar el dolor que sentíamos en ese momento a través de la música. Charla que fue publicada en el libro del Atlas del Jazz en México del periodista cultural Antonio Malacara Palacios.

Mi abuelita materna vivía en Nueva Orleans, ella era moza en una escuela. Recuerdo que la primera vez que fuimos a verla por primera vez fue en 1955. Quién diría que allí naciera después mi primera hija Nanayoga. Cuando yo tenía 20 años fuí a visitarla, en ese momento yo vivía en Nueva York. Mi abuelita estaba enferma, con inicio de diabetes, así que me quedé a cuidarla, al final de un mes de tratamiento, la dieron de alta y en esos días mi cuñada me invitó a un concierto en la Universidad del Sur de Nueva Orleans. 

Cuando llegué ya había iniciado el concierto y lo que escuchaba al ir por el pasillo, era música que me recordaba a Alice Coltrane, la segunda esposa de John Coltrane. Al entrar recuerdo que vi a los músicos, allí estaba Bindu, pero por supuesto que ya sabía de él, porque él conocía a mi familia por una amiga en común que tenían, me platicaban sobre un joven que iba a visitarlas, a mi abuelita, a mi mamá y a mis hermanas.  Mi abuelita era de una carácter muy fuerte y le platicaba a Bindu sobre su nieta que tocaba con afroamericanos en Nueva York y entonces a él le parecía muy chistoso, hasta le mostraron una foto mía. 

Voz del maestro Bindu Gross: Después del concierto fuimos a ensayar y tocó Beatriz una rola de Jelly Roll Morton, entonces yo no sabía de la historia de la música que estaba desarrollando, porque nos preocupábamos por fundir nuestra música, pero no de conocer la  historia, eso fue como una llamada y la otra cosa que me gustó es que poco a poco empezó a hablarme de la existencia de los mexicanos en Nueva Orleans, su influencia también relativo a la música, como es todo esencialmente muy importante, que cuando hay cierta inquietud, hay que investigar, hay que esforzarse para informarse. 

Voz de la maestra Beatriz Torres: Me parece importante en nuestra historia, mencionar, que en ese momento yo ya había rendido mis cuentas morales con mi abuelita, y yo quería regresar con mi piano, tenía derecho a ir al concierto, afortunadamente Bindu era una persona accesible y me permitió tocar el piano del lugar donde ensayaban. Su música me había impactado, porque era música de ellos, era muy extraño para mí encontrar un concierto de música propia y nos encontramos en una forma muy propicia, compartíamos la música, el hecho de que ellos tenían un piano y yo podía ir a tocarlo. 

Me acuerdo cuando llegábamos a la casa, y me senté a tocar el piano, toqué mi composición, llamada La Mujer India, que fue una composición que nació como resultado del impacto o la revelación que tuve en un programa de estudios para presentar exámenes de piano, yo estaba estudiando la licenciatura de piano en la Universidad de McNees en Lake Charles cerca de Nueva Orleans, y estaba tratando de abordar una gran sonata de Beethoven que para mí son monumentales, y mientras estaba tocando hubo un momento que dije, no puedo tocar esta música, esta música no es mía. Fue como una discordancia dentro de mí, de manera tal que fue como un impacto en ese momento, y me levanté del piano y salí del pasillo a respirar porque estaba ante un choque porque en ese momento yo no quería tocar esa música , pero yo decía cómo no voy a tocar esta música tan grande que es además es requisito escolar para seguir estudiando, fue un momento muy crítico para mí, y allí comenzó a nacer mi música, mi persona, yo Beatriz la compositora. 

Y eso me lleva a California y allí es donde encuentro a este otro compañero de estudios, quien me presenta con… ah! fue muy chistoso porque estaba estudiando el piano también, y de repente oía una música que me atraía y hasta que me levanté de mi programa de estudios y fuí siguiendo el lugar de donde salía esa música, y estaba otro cubículo, donde estaba una persona tocando y le pregunté qué era esa música, entonces la música que él estaba tocando era Scott Joplin y Jelly Roll Morton y me enamoré de esa música. 

Fueron años críticos porque fue como estar transformando mi persona de los estudios de la música clásica de Beethoven de Bach, de los grandes maestros que sigo amando y la atracción de la música de Scott Joplin, la música otra vez de Nueva Orleans, porque Jelly Roll Morton fue de Nueva Orleans y mi música. En ese momento, fue una transformación, fue una evolución, lo interesante para mí es que cumpliendo con esta obligación moral que tenemos para con nuestros mayores, nuestra gente, nuestra familia,  me encuentro ante la libertad de recuperar y reactivar mi deseo de tocar el piano y es cuando conozco a Bindu. Es en la casa de los músicos donde vive Bindu donde vuelvo a tocar mi composición de otros años, y ya le puedo yo hablar de Jelly Roll Morton porque ya lo conocía, ya lo traía en mi repertorio, yo se lo presento (risas), él viviendo en Nueva Orleans. 

Los invito a consultar su página https://www.facebook.com/beatriz.t.salazar.5 También a escuchar el programa radiofónico Vibración  Azul de lunes a viernes a las 3 de la mañana y a las 9 de la noche por https://universoradio.ucol.mx/index.php/online/ Pueden seguirnos en facebook @VibracionAzul. 

*Productora de radio- Gestora Cultural–Docente

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