COLUMNA: Tarea Pública

Una mirada  a la Villa  (Felipe y Locho, con ganas)

Por Carlos Orozco Galeana

Ante un grupo de analistas en el que participo, el alcalde villalvarense Felipe Cruz Calvario, ratificó lo que nos reveló hace unos meses: que el ayuntamiento que gobierna vive una crisis cuya solución no se vislumbra en el horizonte por causa de políticas financieras erróneas aplicadas al menos por las tres administraciones que le antecedieron y cuyos efectos repercuten negativamente en el municipio.

Problemas de salud, de inseguridad, de efectividad en los servicios públicos y equipamiento, (falta de combustible para patrullas), de crecimiento del narcomenudeo y en las adicciones, de deuda (330 millones de pesos) ahogan a la administración que registra ahora un crecimiento poblacional explosivo que seguramente confirmará el siguiente censo del Inegi. Y para colmo, se agrega a esa situación la disminución de los programas federales en el municipio (5% menos inversión que el año pasado).

Le pregunté a Felipe Cruz cómo perciben los ciudadanos estas dificultades y respondió que él hace lo conducente para mantener la gobernabilidad en términos aceptables y que los ciudadanos respaldan sus decisiones. Agregó que su gobierno no ha efectuado ninguna medición (encuesta) para conocer el sentimiento de los habitantes profundamente, pero que lee y escucha las opiniones en las redes sociales para forjarse un criterio y actúa en función de lo que es más apremiante hacer. Adivina el lector: no hay obras significativas en ese municipio.

Reconoció  el problema de inseguridad, el crecimiento del tráfico de drogas, su consumo y el incremento en las adicciones que derivan de tal actividad. Han crecido asaltos en instituciones bancarias del municipio, en casas habitación y los crímenes derivados por la proliferación de personas jóvenes en las filas delincuenciales, hasta llegar a un 70% más de casos entre los años 2015-2018. Frente a este problema reconoció que poco se puede hacer.

Por supuesto que no faltó en la charla con los analistas que le preguntaran a Felipe sobre sus aspiraciones personales de ser candidato a gobernador por el Movimiento Ciudadano, aspiración que también tiene Leoncio Morán, el acreditado alcalde de la capital por los resultados que está logrando. Dijo, palabras más, palabras menos: Si hago un buen papel y los ciudadanos quieren, pues me apunto, pero si me reprueban es obvio que no tendría fundamento esa aspiración, no le entraría. ¡Por ahora no me descarto!

Felipe la tiene muy de subida en cuanto a entregar cuentas amplias por la falta de recursos. Este hombre, afable, es muy optimista frente a sus obligaciones, sirve bien a sus conciudadanos pero su ayuntamiento tiene limitaciones presupuestales serias. Y tendrá un oponente muy fuerte en Locho, su compañero de partido (por así decirlo, pues Felipe no se ha afiliado aún al MC), un hombre curtido con varias contiendas y batallas ganadas en las urnas, que está trabajando con efectividad. Sobre todo, ejercitándose en tomar decisiones trascendentes para la comunidad, como el cambio total de luminarias en el municipio, entre otras. Locho está resolviendo dificultades con lo que tiene a la mano y eso agrada a los ciudadanos.

Porque un político confiable es el que reflexiona con acierto y toma decisiones que apoyan la transformación social respetando el Estado de derecho. Ambos alcaldes, Leoncio y Felipe, son personas que saben lidiar con problemas y pueden aspirar a otros cargos públicos, aunque hay diferencias notables respecto al posible cumplimiento de aspiraciones de uno y otro. Locho tiene ya varias participaciones queriendo ser gobernador y pasó por el Congreso federal, trae colmillo político afilado y no le ganarán fácilmente en el 2021. Felipe sería como un flan sabroso en una contienda interna del MC, si es que se afilia a este partido.

Sin embargo, será conveniente que ambos se unan si quieren sacar algo importante en el 2021. Enfrentará el MC adversarios salidos del averno político. Y para eso, ambos políticos, Locho y Felipe, tendrán que remar parejo. Uno en la punta, y el otro impulsándolo.

 

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