COLUMNA: Tarea pública

El Verde quiere crecer (y transformar Colima: VMA)

Por Carlos Orozco Galeana

Antes de la vorágine electoral que se aproxima, el Partido Verde en Colima ha estado realizando actividades de limpieza y mantenimiento en algunas instalaciones de municipios, congregando en esa acción a dirigentes, militantes y simpatizantes. Se antoja un poco extraño ver en esas labores a políticos destacados porque se desempeñan en actividades distintas. Empero, es bueno que pongan el ejemplo de laboriosidad y “jalen” el interés ciudadano hacia temas que a todos incumben. Y si son constantes en esas tareas, mejor.

Es evidente que ese partido quiere ganar más adeptos y votantes para competir electoralmente, ya sea solo o en alianza, para lo cual ha de estar bien posicionado en el ánimo social. Ha de superar la mala fama de su dirigencia nacional, reconocida y criticada a la vez porque los últimos tiempos se ha aliado perspicazmente al presidente en turno, como lo hizo en la pasada elección apoyando sin reservas a Andrés Manuel López Obrador en arreglos importantes en diversos estados que contribuyeron en conjunto al logro presidencial, y además su dueño el Niño Verde no ha sido ejemplo de laboriosidad y compromiso. Y como AMLO es muy agradecido con quienes lo apoyan en las Cámaras, podría darse la sorpresa en Colima de que uno del Verde, presumiblemente Virgilio, se haga con la candidatura de una triple alianza con Morena y el PT, lo cual podría vislumbrarse dentro de poco tiempo sí, en un afán por encontrar pistas, se encuesta a los posibles candidatos de esa alianza y resulta adelante el manzanillense por encima de cualquiera otro candidato (a).

Lo que si aparece como un imposible a futuro es la alianza Verde – PRI. Virgilio Mendoza dijo en 2016 sentirse “traicionado por el tricolor” porque les arrebató una posición plurinominal ya asignada, y además porque “no se les notificó la impugnación” del tricolor ante la Sala regional Toluca del Tepjf, lo que equivalió, ciertamente, a un tremendo descontón político. Por ello, Virgilio llamó desconsiderados a los del PRI recordándoles que sin los votos del Partido Verde y los de Nueva Alianza “el gobierno estatal sería panista”.  “Deberemos buscar nuevos aliados”, dijo, “no aliados a medias que te dicen sí pero que por debajo de la mesa te atacan”. Este sería el antecedente inmediato del alejamiento del Verde con el tricolor, sin que ello suponga una relación difícil de Virgilio con el gobernador Ignacio Peralta con quien tiene un nexo amistoso.

La verdad es que todos los partidos tienen que trabajar duro para deshacerse  de estigmas que amenazan su buen rendimiento electoral o acaso su supervivencia misma. Han quedado a deber a los ciudadanos por su renuencia a ser transparentes y rendir cuentas no obstante que dependen del erario público. A la par del enriquecimiento que algunos gobernadores logran milagrosamente en 6 años, no se descarta que algunos de los dirigentes partidistas logren arañar algo del rico pastel gubernamental. Del egreso de uno y otro lado, (gobiernos y partidos) hay muchos millonarios. La gente los conoce requetebién. Les hizo justicia la Revolución, dicen los muy bellacos. La  política mexicana se ha convertido en un jugoso negocio, en ronda  de complicidades  con prácticas nepotistas por doquier que hacen de su práctica el comercio más redituable.

Pero el Verde alega: “No les gustamos a los intelectuales y a nuestros adversarios, porque no nos conocen, y si mentiras dañinas se repiten con suficiente frecuencia comienzan a sonar ciertas”, justificó Arturo Escobar (su dirigente), ante cuestionamientos de Diario The Guardian. Y añadió que tampoco son bien vistos “porque somos aliados del presidente y porque tenemos buenas relaciones con las cadenas de televisión”.

Sin embargo, Virgilio pareciera que no cabe en ese costal verde.  Está lejos, ha dicho, de ser fifí como muchos del Verde a nivel central. Él dijo a Tarea Publica hace dos meses que “no es de esos”. Él entiende que la política “la enturbian los ambiciosos y resentidos” porque la política “no es medir fuerzas, polarizar y salirse con la suya”, sino construir entendimientos, pacificar las relaciones humanas; la política debe ser, además de servicial, paciente, conciliadora y sincera”.

Esta auto calificación aclara la personalidad exacta de Virgilio. El compromiso de todo político debe ser, luchar por una sociedad estructurada en lo moral y de conciencia crítica y transparente, “que no se entregue ésta a las delicias de la vida privada abandonando la preocupación por las cosas públicas y comunes”. Trabajar por una conciencia cabal, con sensibilidad moral es lo conveniente. (Recuperar la Justicia, José María Mardones).

A sus 48 años de edad, muy joven aún, Virgilio está dispuesto a encabezar la triple alianza a la que me referí. Está en madurez plena, dice, para engrandecer a nuestra entidad, a Manzanillo en lo particular y a la franja costera toda con más inversiones y fuentes de trabajo bien remuneradas. Ese compromiso, dijo, se irá perfilando en la medida en que sus encuentros con grupos regionales ( ya lleva muchos y fructíferos, dice ) se   intensifiquen este año.

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