Opinión

COLUMNA: Vivir para contarla

25N otro año más sin nada que celebrar, pero mucho que trabajar

Por Rosario Gutiérrez

Cada 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y aunque cada año más instituciones y la sociedad civil organizada y no organizada se suman a las acciones para mitigar este problema, nada ha sido suficiente.

Y es que, de acuerdo al Diagnóstico de mujeres desaparecidas, realizado por el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD), cada año en México desaparecen un aproximado de 2 mil mujeres y esta problemática: Las desapariciones, son tan solo parte de la punta del iceberg que las mujeres sorteamos en la cotidianidad.

También cabe destacar que el diagnóstico ya mencionado arroja que Puebla, Veracruz, Estado de México, Ciudad de México, Colima, Jalisco, Nuevo León y Guerrero son las 8 entidades que concentran poco más del 50%  (56.13%) de desapariciones de mujeres, adolescentes y niñas de todo el país.

Feminicidios, violencias de todo tipo y en todos lugares, salarios menores por el mismo trabajo, puertas que se cierran en la cara por el solo hecho de ser mujer son el pan de cada día de muchas.

Lamentablemente la solución es mucho más profunda y compleja que lo que se pueda hacer en 1 o un par de sexenios, incluso en una generación, pues la solución implica también cambiar todo un sistema y forma de pensar machista y patriarcal que se esfuerza por confrontar y jerarquizar 2 sexos y los distintos géneros posibles, así como encasillarlos en roles y actitudes que mucho daño hacen…y no solamente en México, la violencia contra las mujeres, se vive en todo el mundo.

Esto no significa que lo ya hecho o lo que se está haciendo como campañas de concientización, protocolos para atender, prevenir y sancionar el acoso, botones de emergencias o centros de justicia para las mujeres se deba detener.

Al contrario, ante la imposibilidad de cambiar las cosas de forma inmediata, todas estas acciones deben reforzarse y hacer aún más.

Como ya lo he dicho antes, ninguna trinchera es demasiado pequeña, además, la sororidad es parte importante del impulso y fuerza que nos podemos dar entre mujeres para escapar a las violencias que constantemente nos respiran en la nuca y dar apoyo unas a la otras, porque lamentablemente esta violencia ha demostrado no respetar edades, estratos sociales, ni nada.  

Y muy desgraciadamente, ninguna está exenta de vivirla, sino es que ya se ha hecho en muchas ocasiones y formas.

Hoy también hay que recordar que ninguna está exenta de aparecer en el próximo cartel de “se busca”, pero que hay que hacer algo para pararlo ¡ya!

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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