Desarrollos que revolucionan la industria de la construcción

Nuevas variantes de hormigón, un clásico que no renuncia a la tecnología

El concreto, más conocido por quienes no pertenecen al sector como hormigón, tiene sus orígenes en la ingeniería romana, aunque nuevas investigaciones defienden que ya los egipcios usaron piedra caliza reconstruida en sus colosales pirámides de GizaEste material constructivo ha ido evolucionando y combinándose con otros elementos como el acero para mejorar muchas de sus propiedades. Sin embargo, la falta de flexibilidad y, por tanto, su facilidad para agrietarse, era su talón de Aquiles.

Ahora un grupo de científicos de la Universidad Tecnológica de Nanyung, en Singapur, han desarrollado un material similar, aunque no exactamente igual, que el hormigón tradicional, pero al que supera en capacidades. La propuesta cuenta con una mezcla de materiales duros y microfibras de polímeros en vez de cemento, lo que lo convierte en un elemento hasta 40 veces más ligero y 50 veces más fuerte que el hormigón tradicional. Pero además, la gran novedad que trae es que puede doblarse en situaciones de presión.

Todas estas características lo convierten, de ser viable su producción, en un candidato inigualable para la construcción de rascacielos, sobre todo en zonas sísmicas. Además, su instalación es más rápida y eficiente, y por lo tanto, también es más sostenible.

Pero los avances con el hormigón no acaban aquí. La tecnología no para de investigar para añadir propiedades a este material y convertirlo, a pesar de su origen clásico, en la élite de las próximas generaciones constructivas.

Y es que uno de los grandes quebraderos de cabeza de la ingeniería civil es cómo luchar contra el hielo en las carreteras cuando bajan las temperaturas y, de ese modo, evitar accidentes. Ahora, en la Universidad de Nebraska han desarrollado un hormigón electrificado capaz de fundir la nieve y la acumulación de hielo. Este hormigón está formado por un 20% de partículas de carbono y fibras metálicas que generan calor y acaban con el hielo incluso en los inviernos más duros.

Por ahora está siendo probado por la Administración Federal de Aviación en pistas de aterrizaje pero, de ser un éxito, pronto podríamos verlo integrado en el asfalto de las carreteras convencionales.

No son los únicos proyectos en los que la ciencia está trabajando con el hormigón. Si nos interesamos por las investigaciones de la Universidad de Cardiff, en Gales, encontramos que están intentando desarrollar un sistema por el que el hormigón sería capaz de regenerarse. Mediante este sistema, el hormigón debería detectar cuándo se produce una alteración en la estructura y repararse a sí mismo sin la intervención humana mediante una de estas tres técnicas: con agentes curativos orgánicos, con polímeros que cambian de forma y se adaptan en las alteraciones, o con cápsulas rellenas de bacterias productoras de carbonato cálcico que rellenarían las grietas del material.

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