El Comentario - Universidad de Colima

EDITORIAL: 26 millones

Germán Ruiz Méndez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), quien participó en la charla “Experiencias de la enseñanza mediada por tecnología en el nivel superior”, como parte de las Jornadas Académicas 2022 de la Universidad de Colima, aseguró que, en América Latina, más de 26 millones de alumnos se vieron afectados por el cierre de universidades, medida forzada por la pandemia de coronavirus Covid-19.

México, al ser uno de los países que ocupa los últimos lugares en indicadores educativos, ha sido durante la pandemia uno de los países de la región que ha sumado más días con planteles de educación media superior y superior cerrados.

En su intervención vía Internet ante docentes, el especialista recomendó que tras varios semestres operando las universidades bajo el sistema de educación a distancia con mediación tecnológica, sostenida esa decisión en protocolos, lineamientos y planes de contingencia, es tiempo de profundizar aún más para poder recuperar los aprendizajes perdidos durante los diferentes periodos de aislamiento.

Ruiz Méndez afirmó que las temporadas del “aprender en casa” han dejado consecuencias muy importantes, especialmente en la pérdida de contenidos educativos de calidad. Lo más importante, recomendó, “es el retorno a las actividades presenciales para empezar a generar un vínculo con la comunidad educativa, poder recuperar aprendizajes, restablecer programas de recuperación del aprendizaje y sobre todo para restaurar la salud emocional, que se ha visto deteriorada en estos 2 años de pandemia”.

Los especialistas en materia educativa han considerado que, por la emergencia sanitaria, las universidades tuvieron que acelerar e innovar en la adaptación de sus contenidos a un entorno a distancia y vía Internet. La urgencia era mantener la continuidad de las actividades y lograr retener a los y las estudiantes en el camino de su formación profesional. Algunas instituciones, por supuesto, lo hicieron con mayor o menor tino.

Lamentablemente, la tecnología, especialmente en el ámbito educativo, no lo es todo, aunque sí cumple el principio de que “ha llegado para quedarse” y para resolver problemas. Sin embargo, la presencialidad en las aulas, especialmente en los niveles medio superior y superior, es fundamental para asegurar que los procesos pedagógicos y de transmisión de conocimientos, sean los adecuados.

Es necesario tener en cuenta que, en materia educativa, los costos y efectos de la pandemia son y están siendo enormes, especialmente en el desarrollo, transmisión y logros de las competencias a los profesionales en formación. El retorno a las aulas, entonces, no puede ya aplazarse.

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