Opinión

EDITORIAL: A pesar

En las últimas semanas, en China se ha confirmado que la libertad es un valor universal por el que vale la pena enfrentar a un régimen de partido único empecinado en controlar hasta el hastío la voluntad de sus ciudadanos bajo el pretexto de evitar la propagación del virus del Covid-19.

Y es que justo cuando en el Mundo se busca relajar las medidas contra el virus SARS-CoV-2 y sus variantes, con el objetivo de que la población retome la normalidad gracias a la protección que ofrecen las correspondientes vacunas, en China el régimen va a contracorriente: el confinamiento y cierre se imponen ante la mínima sospecha de contagio.

Es la política de “Cero Covid” la que marca la rutina de millones de chinos que ven no avanzar hacia la normalidad. Por eso están saliendo a protestar a las calles, desafiando a un régimen policial que les vigila siempre y en todo momento.

Tras 2 años y medio de medidas estrictas, las y los chinos están hartos. Su salud mental y su economía reclaman un trato más humano, menos brutal. La población se está dando cuenta que, en realidad, su sistema de salud primario no es tan eficiente como el Estado asegura. Un contagio masivo lo colapsaría.

Aunado a ello, las vacunas contra el Covid-19 desarrolladas por China no son tan eficaces para el SARS-CoV-2 y sus variantes, no tanto como las occidentales. Con ello se explica la lentitud en el avance para inocular correctamente a la población, especialmente a los adultos mayores. Aceptarlo es atentar contra el nacionalismo chino.

Cuando el Mundo ha transitado a otra etapa, China sigue centrando sus esfuerzos y medidas contra el Covid-19 en el rastreo y detección de casos positivos, lo cual deriva en medidas policiales, estrechando la vigilancia y restricción de movimientos de las y los ciudadanos chinos, cuestión inaceptable en pleno Siglo XXI.

Todo ello es el detonante de las protestas que, es necesario aclararlo, hasta ahora no son de carácter político; las y los ciudadanos chinos simplemente están exigiendo libertad a pesar de lo que tienen enfrente.

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