Opinión

EDITORIAL: Acuerdo del Siglo

En un intento más por solucionar el añejo conflicto entre israelíes y palestinos, ayer el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el jefe del Estado hebreo, Benjamín Netanyahu, presentaron en la Casa Blanca una nueva estrategia denominada “Acuerdo del Siglo”, el cual pretende ofrecer paz sin territorios y prosperidad a cambio de reconocer a Israel como Estado judío. Para activar esa nueva estrategia habría un generoso apoyo de más de 50 mil millones de dólares para los palestinos.

El “Acuerdo del Siglo” permite que Israel vea realizadas una buena parte de sus históricas aspiraciones, mientras que a las autoridades palestinas se les presenta una hoja de ruta que no conduciría a la creación de un Estado propio. Esas condicionantes han propiciado que los líderes palestinos consideren letra muerta el acuerdo.

Jerusalén, por ejemplo, quedaría como la capital no dividida de Israel. A Palestina, en cambio, se le dará una capital en el Este de la ciudad, donde también habría una embajada de Estados Unidos, como reconocimiento oficial a un futuro Estado palestino.

Palestina recibiría unos 50 mil millones de dólares que serán el sustento para comenzar a crear su Estado propio y combatir el gran nivel de pobreza que persiste en la franja de Gaza y Cisjordania. La condición es que el nuevo país árabe deberá promulgar leyes que persigan, castiguen y condenen el terrorismo; que respeten los derechos humanos, frenen la corrupción y prohíban el financiamiento a los grupos terroristas de Hamas y la Yihad Islámica.

Al futuro Estado de Palestina, el “Acuerdo del Siglo”, plasmado en más de 50 cuartillas, no le permite crecer en territorio pero le concede la construcción de un túnel para unir la franja de Gaza con Cisjordania. A cambio, se prohibirían nuevos asentamientos judíos y se desmantelarían los que actualmente están en construcción.

El plan diseñado por el asesor y yerno de Trump, Jared Kushner, autoriza que Israel se anexione el valle del Jordán y los asentamientos donde viven más de 400 mil israelíes. En conjunto, ello significa cerca de la mitad del territorio de Cisjordania.

Bajo ese panorama, las facciones políticas palestinas convocaron en Ramala a una “Jornada de la ira”. En la franja de Gaza, las protestas se reactivaron en la frontera con Israel tras meses de calma.

De hecho, la Autoridad Nacional Palestina rompió con Trump después de que EUA reconociera a Jerusalén como capital de Israel y aceptara la anexión de los Altos del Golán (territorio en disputa con Siria desde que Israel lo ocupó en 1967). Los líderes palestinos consideran que con ese posicionamiento tan claro a favor de Israel, Trump ha perdido su estatus de mediador.

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