Opinión

EDITORIAL: Bajo cero

Las sirenas antiaéreas siguen sonando en varias de las asediadas ciudades de Ucrania, especialmente en Kiev, la capital, anunciando nuevos bombardeos rusos con misiles contra infraestructura civil. Los sistemas eléctricos están prácticamente destrozados, lo que anticipa una tragedia humanitaria ante el duro invierno en esa parte del Mundo.

En la semana que termina, las Fuerzas Armadas de Rusia han centrado sus ataques en las regiones de Kiev, Saratov, Samara y Orenburg, lejos del frente de batalla que se desarrolla en las provincias de Donestk y Lugansk. Allí se enfoca la contraofensiva ucraniana que poco a poco está logrando expulsar a los militares rusos.

Los constantes bombardeos aéreos contra las ciudades ucranianas son parte de una brutal campaña de asedio. Los resultados hasta ahora son muy claros: dañar de forma más que directa a la población, destruyendo las instalaciones civiles que suministran agua potable y energía eléctrica a las urbes. Con ello, las y los ucranianos estarán vulnerables contra el frío.

Sin agua y electricidad, la vida en las ciudades se trastoca por completo. Y aunque los suministros de alimentos y medicinas están casi asegurados, la población sufre de cortes en casas y hospitales. Su situación es desesperada ante jornadas con varios grados bajo cero.

Con casi el 60% de la red eléctrica de Ucrania destruida, el Gobierno del presidente Volodímir Zelenski está abocado a acondicionar refugios donde exista calor y agua. Como puede, además, mantienen operando los centenares de centros de salud y hospitales que son fundamentales, especialmente en tiempos de guerra.

La operación de asedio por parte de Rusia no tiene un objetivo militar, pues no está atacando puntos de las Fuerzas Armadas ucranianas. Los blancos son las infraestructuras para provocar daño a la población, a los pocos habitantes que no forman parte de las olas de refugiados que buscan protección en las zonas rurales o en países de la Unión Europea.

La pregunta aquí es: ¿Rusia está cometiendo crímenes de guerra con la operación de asedio? El Estatuto del Tribunal Penal Internacional y la carta de las Naciones Unidas sobre una acción armada de un Estado contra la soberanía, integridad territorial o la independencia política de otro Estado, así lo interpretan.

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