Opinión

EDITORIAL: Con seriedad

Para comprobar si las medidas, protocolos y programas de prevención funcionan, tienen áreas de oportunidad o necesitan actualizarse, las instituciones, todas, deben constantemente organizar y realizar simulacros sobre situaciones de emergencia como sismos, incendios, huracanes o hasta inundaciones. La preparación y el actuar ante ese o esos posibles desastres puede ser la diferencia entre la vida o la muerte.

El Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) explica que los simulacros ante emergencias son ensayos muy necesarios que fomentan la cultura de la protección civil entre los miembros de las familias y la comunidad. Con ellos se puede comprobar qué tan seguro es el inmueble o los inmuebles en los que nos encontremos, sin olvidar el estado del entorno.

Con esa información y conocimiento, es posible diseñar las rutas de evacuación, así como elegir el lugar donde se concentrarán las personas en caso de desastre. Previo a ello, comunidades y familias tienen también claro cuáles serían los materiales y herramientas que deben permanecer disponibles para la protección personal y colectiva.

Por ello es muy necesario tomar conciencia de la importancia de participar en esos ensayos de emergencia. Tomarlos muy en serio para poder practicar y saber qué hacer en un momento dado, es un acto de responsabilidad. Los participantes deben conocer cuáles serán sus roles y quienes son los responsables de poner a las personas o familiares a salvo.

Involucrémonos para responder y actuar de la manera correcta. Asumamos que todas y todos corremos un peligro mayor cuando existe un desconocimiento en materia de protección civil y de simulacros. Participar es dar y darnos una oportunidad de sobrevivir.

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