Opinión

EDITORIAL: Educación y Corea del Sur

A finales de 1945, Corea del Sur logró sacudirse de la ocupación japonesa y comenzó con un lento pero sostenido proceso de reconstrucción nacional que se vio interrumpido en 1950 y que fue relazando 3 años después al concluir las hostilidades. Desde entonces, la apuesta surcoreana por la educación, la investigación e innovación fue determinante para llevar a ese país al grado de desarrollo que mantiene. En el caso de Corea del Sur, la educación ha sido y es su principal motor.

La apuesta de Corea del Sur fue sencilla: la educación es un medio para sacar al país de la pobreza y comenzar a generar un capital humano que aproveche los recursos disponibles en el país y, a su vez, logre conseguir, compensar o sustituir los que no se encuentran a la mano.

Por los resultados alcanzados y que están a la vista de la comunidad internacional, las y los surcoreanos interpretan que la educación es la única vía para poder labrarse un futuro y contribuir al crecimiento de su país. Es una aportación patriótica individual y colectiva.

Consciente de ello, año con año el Gobierno de Seúl destina entre un 7, 7.5 u 8% de su Producto Interno Bruto (PIB). Año con año, además, el Ministerio de Educación destina importantes partidas del presupuesto para enviar a sus mejores estudiantes a cursar estancias académicas, en los niveles superior o posgrado, a universidades destacadas de Estados Unidos, Europa o China.

Gracias a esa fuerte inversión, en Corea del Sur las políticas educativas son a largo plazo y no se ven afectadas a pesar de los cambios en el Gobierno. Ello permite, por ejemplo, que las instituciones de educación básica o superior, puedan, en consenso y bajo directrices nacionales, modificar el currículo escolar cada 5 años para adaptarlo a las necesidades laborales y de crecimiento del país. Es un inteligente ejercicio de educación bajo pertinencia que permite a las y los estudiantes, egresar contando con una formación académica que responde a las exigencias y retos de la sociedad en la que viven.

Print Friendly, PDF & Email
Mira también
Cerrar
Botón volver arriba