El Comentario - Universidad de Colima

EDITORIAL: El bienestar

De acuerdo con los Indicadores de Bienestar Autorreportado (Biare) de la población urbana, encuesta levantada por el Inegi, en julio pasado 83 de cada 100 mexicanos consideraron que están satisfechos con la vida que llevan. Ese resultado se alcanzó también el año pasado durante el mismo mes.

Según esa encuesta y con un máximo de 10 puntos, los jóvenes de 18 a 29 años son quienes declararon mayor satisfacción con la vida, al promediar un 8.5. En el caso de los adultos de entre 30 y 44 años, su media de satisfacción fue de 8.2, y en la población de 45 a 59 se obtuvo un índice de 8.3. Los adultos mayores de 60 años o más calificaron su nivel de calidad de vida con un 8. En todos los grupos de edad, la satisfacción con la vida es menor para las mujeres que para los hombres.

Ese resultado considerado satisfactorio, aun no nos permite salir del último lugar que nuestro país mantiene desde hace años en la encuesta sobre calidad de vida que levanta la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), de la cual México es miembro activo.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), el concepto de “calidad de vida” se refiere a “la percepción de un individuo de su situación de vida, puesto en el contexto de su cultura y sistemas de valores, en relación a sus objetivos, expectativas, estándares y preocupaciones”.

La OCDE mide 11 variables para conocer el nivel de satisfacción y felicidad de los ciudadanos. Casi siempre, los mexicanos damos valores muy bajos a aspectos tan importantes para la vida diaria como son la seguridad, el empleo, los ingresos y la educación.

En ese contexto, nuestra Universidad de Colima, a través del Centro de Desarrollo de la Familia Universitaria (Cedefu), mantiene activo durante la presente administración rectoral de José Eduardo Hernández Nava, el Programa de Calidad de Vida, cuya implementación versa sobre seis ejes de atención dirigidos a la comunidad universitaria: salud, formación ciudadana, bienestar material, apreciación artística y cultural y apreciación social.

Ese programa rectoral está diseñado para que sus estrategias y programas impacten en los estudiantes y trabajadores de la Máxima Casa de Estudios, así como en sus familias y entorno. Para ello considera treinta líneas de acción, las cuales abarcan desde servicios médicos, actividades culturales y deportivas, y brigadas asistenciales, hasta becas.

Con esas acciones, la UdeC demuestra una vocación real por fortalecer, primero, su identidad de cara a la sociedad y responder a las necesidades de sus miembros y de los ciudadanos, desde la perspectiva de la educación con responsabilidad social. La misión es difícil: elevar constantemente los niveles de satisfacción y felicidad en Colima.

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