EDITORIAL: El primer presidente

Ayer fue la última jornada completa del presidente Donald Trump en la Casa Blanca. La tónica del más controversial de los mandatarios estadounidenses fue mantener un silencio horas antes de la asunción del demócrata Joe Biden y de partir hacia su más que seguro retiro en su residencia del club de golf Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida.

Y es que desde que Twitter vetó sus constantes mensajes considerados incendiarios y buscando promover la desinformación, Trump, quien encabezó la administración más disruptiva y de mayor polarización desde los años 60, no se ha comunicado con los estadounidenses entre quienes, de acuerdo con una última encuesta de la empresa Galluop, cuenta con solo un 34% de aprobación.

Por supuesto, a Joe Biden no lo ha felicitado por su triunfo y evitó invitarlo a tomar la tradicional taza de té en la Oficina Oval justo antes de que el nuevo mandatario asuma la Presidencia de EUA. En cambio, el saliente se rodea de un círculo cada vez más reducido de leales que le vienen acompañando durante los últimos dos meses en los que ha buscado, con asalto al Capitolio de Washington incluido, anular los resultados de las elecciones presidenciales de noviembre pasado.

En esas últimas horas, Trump también ha tenido bajo el brazo una andanada de indultos. No son pocos quienes advirtieron que podría llegar a autoindultarse, especialmente después de que la Cámara de Representantes abriera un nuevo juicio político, el segundo en un solo mandato. Nunca antes en la historia de Estados Unidos había ocurrido eso.

También es Trump el primer presidente que pierde la reelección a la Casa Blanca desde 1993, cuando George H.W. Bush fuera reemplazado por Bill Clinton. Es, también, el primero en no asistir a la toma de posesión de su sucesor en el último siglo y medio.

Donald Trump también encabeza la lista de presidentes de EUA con la media de aprobación de su mandato más baja desde 1938: apenas un 41% de promedio anual.

Hoy, temprano, partió de la Casa Blanca en el Marine One a la Base Aérea Andrews para tomar el Air Force One, el avión presidencial, por última vez. Según varios medios de comunicación, ese acto con el que sella tristemente su Gobierno, será una despedida militar a la que están invitadas una multitud de personas.

 

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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