El Comentario - Universidad de Colima

EDITORIAL: En el norte

La IX Cumbre de Líderes de América del Norte celebrada hace unos días en Washington, confirmó a México y especialmente a su Gobierno, dos cuestiones: esa es la dirección correcta de integración y hay que alejarnos de tentaciones simplistas por más afinidad ideológica que (aparentemente) se tenga.

La presencia de Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, al lado de Joe Biden, su homólogo estadounidense, y del primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, discutiendo, analizando y poniendo temas que afectan e interesan a nuestra región, es la confirmación de la vocación integracionista que nuestro país debe mantener con sus vecinos del norte. No hay de otra.

Desde ese punto de vista, la cumbre sirvió para relanzar sin recelos y lograr mecanismos de colaboración en toda Norteamérica, uno de los espacios económicos más importantes del Mundo, en temas como la migración centroamericana y mexicana, la seguridad fronteriza, el narcotráfico, la pandemia de Covid-19, el tráfico de armas, el comercio trilateral o la protección de los trabajadores migrantes mexicanos. Esas son las cuestiones que ocupan y preocupan a los ciudadanos y gobiernos de los tres países.

Y aunque su resolución es compleja, a largo plazo y muy difícil de lograr, que los tres países tengan claras sus metas y anhelen cumplirlas, habla de una voluntad inteligente, que busca la unidad para resolver problemas. Implica que las diferencias entre esos tres países, grandes socios comerciales, son superables o pueden aparcarse en aras del desarrollo de la región.

No pocos analistas temían que la vocación ideológica exhibida una y otra vez por el Gobierno lopezobradorista, que le acercaba a regímenes en el Caribe y Sudamérica tan cuestionados democráticamente hablando, le costaría a nuestro país la integración con Estados Unidos y Canadá.

La creciente integración económica y comercial de México, Estados Unidos y Canadá, en el marco del T-MEC, es un instrumento que permite a su vez la construcción de un nuevo horizonte de identidad común. Por eso, lo nuestro, lo nuestro, definitivamente está en el norte.

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