EDITORIAL: Hace justo un año

Hace justo un año, en la mayor parte de los países del Mundo no se tenía conciencia, información ni certeza del peligro que acechaba a la humanidad con la aparición de un nuevo coronavirus, el SARS-CoV-2, que provoca la enfermedad del Covid-19.

Las alertas que lanzaba la Organización Mundial de la Salud (OMS) tras la experiencia en China, específicamente en la provincia de Wuhan, no eran suficientes. Se desestimaban o se consideraban exageraciones. La vida seguía.

Hace justo un año, muy pocos gobiernos del Mundo tuvieron la capacidad para anticipar la oleada de contagios y muertes que provocaría el Covid-19; la paralización de la economía mundial, las tragedias que esconden los números y las estadísticas. No hubo inteligencia previsora. No hubo una experiencia previa, es cierto, pero tampoco una voluntad de ver más allá del árbol, de apreciar todo el bosque.

Hace justo un año, los populismos asentados en el poder en varias partes del Mundo comenzaron también a minimizar la tragedia que a la fecha ha costado más de 2 millones 560 mil muertos y más de 115 millones de contagiados alrededor del planeta.

La cascada de sus decisiones, que incluyeron no cerrar fronteras y declarar a tiempo el confinamiento, no imponer medidas restrictivas a la movilidad o no recomendar el uso del cubrebocas, ha tenido sus trágicas consecuencias. Allí están, aunque las nieguen.

Hace justo un año, la mayor parte de los países del Mundo se preparaban para conmemorar con protestas y marchas multitudinarias, el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. Jornada muy necesaria para reivindicar los derechos de ese sector de la población, exigir un alto de la violencia en su contra y reafirmar que la igualdad debe ser una realidad y parte del camino para el desarrollo de la humanidad.

Un año después, hay voluntades y exigencias en medio Mundo de volver a salir a las calles a conmemorar el 8-M. Tal vez, no ahora, no en esta ocasión. No pocos gobiernos recuerdan lo que se desató hace un año. Otros, muy pocos, parecen no recordarlo, no tener conciencia de lo sucedido en los últimos 365 días y se atreven a soltar que las marchas y manifestaciones son bienvenidas al Zócalo de la Ciudad de México, el próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

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