EDITORIAL: Hambre injusta

Muchas historias trágicas se esconden en los datos del Estudio Nacional de Salud y Nutrición, levantado en localidades de 100 mil habitantes o menos (Ensanut 100K-2018), los cuales apuntan a que un 23% de los niños de 1 a 4 años sufre anemia, y un 7.2% presentan deficiencia de hierro.

Y es que de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), en México la presencia de anemia es mayor en niños con peso y talla baja, así como en aquellos que pertenecen a poblaciones indígenas. En caso de no corregirse durante los primeros dos años de vida, la anemia puede afectar el desarrollo mental del niño e interferir en su capacidad para resolver problemas.

El Estudio Nacional de Salud y Nutrición también reveló que la prevalencia de deficiencia de hierro en niños de 1 a 4 años es de 7.2%, mientras que la deficiencia de zinc afecta a un 18.6% de esa población, pero es mayor en los niños de más de 12 meses. Lo preocupante es que la anemia y las deficiencias de micronutrientes son prevenibles.

En materia de desnutrición infantil crónica, hasta la última medición oficial integrada en el Ranking Nacional de Nutrición Infantil de 2015, México ocupaba el lugar número 18 entre 101 países, pues son poco más de 1.5 millones de niños los que no reciben la alimentación necesaria para mantener su desarrollo (13.6% del total). En ese entonces, Colima registraba la incidencia más baja en cuanto a desnutrición infantil se refiere, con un 5.7% del total de menores.

Esos niños desnutridos sufren una gran desventaja en sus escuelas porque, por su condición, tienen dificultades de aprendizaje y retención de conocimiento. No pueden concentrarse. Tampoco pueden desarrollar plenamente sus habilidades y mantener sus conexiones neuronales por la falta de elementos tan esenciales para el desarrollo de un menor como el zinc, la vitamina A, el hierro o el ácido fólico.

Los niños con desnutrición crónica no alcanzan la talla que, desde el punto de vista médico, deben tener. Tampoco cumplen con los parámetros en cuanto a habla o psicomotricidad. El Instituto Nacional de Nutrición y el Instituto Nacional de Salud Pública contabilizan que la desnutrición mata a unos 10 mil menores cada año, y no por hambre, sino por infecciones completamente tratables.

Por todo ello, urge resolver los problemas de fondo que causan esas tragedias. Es necesario que las autoridades se comprometan a aplicar soluciones perdurables. Si es injusto un pueblo con hambre, mucho más que la padezcan sus hijos.

Print Friendly, PDF & Email
Etiquetas
Sin Comentarios

Deje su Comentarios