EDITORIAL: Huracán Lorena

Hasta el cierre de la edición, los daños que por la intensa y cuantiosa lluvia dejó el huracán Lorena durante su desplazamiento frente a las costas de Colima, son mínimos. No hay que lamentar desgracias humanas, según los reportes de los sistemas estatal y municipales de protección civil. Las afectaciones se reducen a vialidades y casas inundadas, crecidas de cuerpos de agua, algunos vehículos dañados, caída de árboles, afectaciones en cultivos, deslaves y derrumbes.

Lorena, primero como tormenta tropical y luego como huracán categoría 1, ha sido el primer fenómeno hidrometeorológico de la temporada 2019 que activó los sistemas de protección civil, cuyos miembros aplicaron las correspondientes medidas preventivas que permiten evitar heridos o daños de consideración.

Y es que desde hace décadas, a golpe de experiencias trágicas o no, la sociedad colimense ha ido perfeccionando su cultura de protección civil. Nuestra comunidad tiene ya conciencia de la necesidad de observar y aplicar medidas preventivas que permitan disminuir hasta lo humanamente posible, los impactos negativos que dejan eventos naturales como terremotos, huracanes o erupciones del Volcán de Colima. Se trata de protocolos y ejercicios colectivos que se han convertido en una obligación.

En este septiembre de 2019, por supuesto, esa cultura de protección civil de Colima ha vuelto a ponerse a prueba, a pesar de que aún persisten núcleos poblacionales asentados en áreas expuestas a los efectos negativos de los huracanes. Reubicar a esas familias o adecuar a esos negocios, es uno de los problemas más agudos en cuanto a la prevención de desastres se refiere. Hay una clara ausencia de planificación urbana y rural que permite, por ejemplo, asentamientos irregulares en márgenes de cuencas hidrográficas que cada año registran menos capacidad de desfogar sus caudales en época de lluvia o cuando azotan los huracanes.

Es necesario repetirlo una y otra vez: las familias colimenses deben ser conscientes de la importancia que para su sobrevivencia implica seguir las recomendaciones de las autoridades. También es necesario que cada calle, colonia o comunidad reconozca cuáles son sus puntos vulnerables respecto a los diferentes fenómenos naturales que tienen constante presencia en el estado.

Tener muy presente esa información, sin duda ayudará a reducir la pérdida de vidas humanas y, en algunos casos, a salvaguardar patrimonios o infraestructura pública y privada.

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