Opinión

EDITORIAL: Justamente

Ághata fue el primer fenómeno hidrometeorológico de la temporada 2022 de huracanes en la zona del océano Pacífico mexicano. Y aunque llegó a categoría 2 con vientos sostenidos de hasta 90 kilómetros por hora, su alcance no provocó daños en la zona de Colima. Sin embargo y como sucede año con año, las autoridades de los tres niveles de Gobierno inmediatamente realizaron un seguimiento para anticipar y prevenir.

Justamente, la prevención es la tarea principal que en materia de protección civil se debe observar en una entidad como Colima, la cual, además de los huracanes, debe convivir con un Volcán en activo y con una alta sismicidad. La responsabilidad de las autoridades y de la ciudadanía juegan roles clave para mitigar riesgos y esfuerzos en cualquiera de los casos.

Justamente, también, las autoridades deben proporcionar y procurar los mecanismos necesarios para que esas tareas de prevención en materia de protección civil se cumplan de manera rigurosa, estableciendo y delimitando el campo de acción y las responsabilidades de cada una de las instancias involucradas en su cumplimiento.

Justamente, también, los ciudadanos y ciudadanas debemos ser vigilantes y exigentes con nuestras autoridades para que se establezcan, sin improvisar, las reglas en materia de protección civil, las cuales deben estar sustentadas en decisiones que tienen como origen a la ciencia e investigación. Hechos mayormente predecibles y comprobables.

Justamente, también, se hace muy necesario que en Colima se dé un paso hacia adelante y se trabaje en la confección, revisión, presentación y aprobación del reglamento que regulará la aplicación en la práctica y en situaciones reales de la añeja Ley Estatal de Protección Civil. Falta avanzar para prevenir y mitigar.

Justamente, también, ese Reglamento de la Ley Estatal de Protección Civil se hace tan necesario porque sin él, una normatividad tan importante para Colima, se mantienen sin operatividad ni posibilidades de que se castigue a quien o quienes, por acción u omisión, año con año permiten que los efectos de los fenómenos naturales se repitan o multipliquen, poniendo en peligro vidas humanas y el patrimonio fruto del esfuerzo de años.

Los riesgos persisten y la población debe tener las respuestas necesarias a su alcance para poder hacerles frente. Así de complejo y de sencillo.

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