Opinión

EDITORIAL: La diversidad, nuestra diversidad

Junio de cada año, sin duda, es el mes para reivindicar de principio a fin toda clase de derechos de las personas que se asumen como parte de la diversidad sexual. Este mes, por ello, es el marco adecuado para reflexionar y visibilizar la actual diversidad de orientaciones sexuales, identidades y expresiones de género que existen, conviven y, en algunas latitudes, sobreviven.

Junio, de igual manera, es una parte del escenario anual para seguir respetando el pleno derecho que todas y todos tenemos para ejercer y desarrollar nuestra personalidad, cualquiera que ella sea o se oriente, bajo un trato digno, igualitario, libre de cualquier forma de violencia y discriminación.

Desde ese punto de partida, una gran parte de la humanidad -esperando que muy pronto sea toda- asume y reconoce que todas las personas tienen derecho a existir y a manifestarse teniendo como límite el respeto a los derechos de sus semejantes. Así, la diversidad sexual es el siguiente paso en esa cadena de derechos para permitir libremente que los humanos asumamos, expresemos y vivamos nuestra sexualidad, cualquier preferencia, orientación o identidad de la que se trate. El principio a respetar, en ese sentido, es que nadie ejerce su sexualidad de la misma manera, pues en el Mundo son millones de sensaciones y cuerpos diversos.

En el Mundo occidental, principalmente, los miembros de la diversidad sexual han logrado obtener el reconocimiento legal de su orientación sexual, identidad de género y expresión de género. Esos derechos permiten la construcción de la identidad de dicha comunidad.

Junio, entonces, es y seguirá siendo un llamado a la sociedad en general para tomar conciencia y asumir que, como seres humanos pensantes y actuantes, debemos exigir y garantizar el irrestricto respeto a los derechos humanos de las personas integrantes de la comunidad LGBTIQ+. Urge acentuar las intenciones individuales y colectivas de construir una sociedad incluyente y tolerante.

Hay que recordar que defender la diversidad sexual implica defender la vida democrática de nuestras sociedades.

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