EDITORIAL: La rebelión

La ofensiva que mantiene el presidente Donald Trump contra la comunidad migrante, especialmente la hispana, tuvo una respuesta contundente después de que la semana pasada la administración federal anunciara que limitaría el acceso a la residencia permanente (Green Card) a todos aquellos solicitantes que hubieran recibido beneficios públicos. Quienes accedieron a esas ayudas tendrían el estatus de “carga pública” para el Estado.

Las autoridades de los estados de California, Maine, Pensilvania y Oregón, así como el distrito de Columbia, presentaron una querella contra el titular del Departamento de Seguridad Interna (DHS), Kevin McAleenan, y contra el director interino del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (Uscis), Ken Cuccinell, instancias responsables de negar la Green Card a aquellos migrantes que reciban asistencia médica Medicaid, o cupones de alimentos y otros beneficios sociales.

Los citados estados exigen que un tribunal federal emita de inmediato una orden que suspenda la implementación de la medida, cuya entrada en vigor está prevista para el 15 de octubre próximo. A esa demanda, solidariamente se han unido varias organizaciones proinmigrantes y de abogados que anunciaron estar revisando la medida para proceder judicialmente en su contra.

De acuerdo con los proinmigrantes, la nueva medida del Gobierno de Donald Trump estaría obligando a familias de escasos recursos a renunciar, por miedo, a ayudas tan básicas como alimentos, vivienda y atención médica.

Según un editorial de la cadena de televisión hispana Univisión, la medida tiene como objetivo crear miedo y generar ansiedad entre las familias migrantes que desde hace años aspiran a obtener su residencia legal en el vecino país.

California, el estado con mayor número de trabajadores migrantes del país, sería uno de los más perjudicados en su economía, puesto que la fuerza trabajadora hispana es protagonista en la mayoría de sus sectores productivos.

Por ello, el gobernador californiano Gavin Newsom dijo durante una rueda de prensa: “Este presidente y esta administración quieren atacar a quienes solo quieren trabajar y mejorar la vida de sus hijos. Y otra vez, California va a luchar, porque sabemos lo que pasa cuando uno trabaja duro (…) levantamos al estado y levantamos al país”.

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