EDITORIAL: Los datos

El Índice de Paz México, hecho público ayer, refleja que durante 2018 el impacto que en nuestro país dejó la violencia aumentó un 10%, rebasando los 5.16 billones de pesos, cifra equivalente al 24% del Producto Interno Bruto nacional. El homicidio fue el delito que más contribuyó al aumento de ese indicador, puesto que su tasa creció un 14%, superando las 27 muertes violentas por cada 100 mil habitantes. Ese registro es el más alto que hasta ahora se ha alcanzado, lo que provoca que por tercer año consecutivo caiga nuestro nivel de paz.

Según la medición que desde hace 6 años elabora el Instituto para la Economía y la Paz, durante 2018 Colima se ubicó en el tercer sitio de los estados menos pacíficos, superado solo por Baja California -que se estrena en el primer lugar- y Guerrero. En cuarto lugar está Quintana Roo seguido de Chihuahua.

El informe resalta que de 2015 a 2018 han escalado los delitos con violencia un 25% en todo el territorio nacional, y aumentado un 11.6% la tasa de crímenes cometidos por la delincuencia organizada, incluyendo los casos de narcomenudeo y extorsión.

Bajo ese panorama, el Instituto para la Economía y la Paz advierte que en México el 97% de los delitos quedan impunes, posiblemente porque el gasto que destina a su sistema de justicia, incluyendo el de impartición, es la mitad de lo que gastan en promedio los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)

Dos datos contrastantes: Yucatán sigue siendo el estado más pacífico de todo México, seguido de Campeche, Tlaxcala, Chiapas e Hidalgo. En las antípodas se encuentra Guanajuato, entidad que registró el peor deterioro durante 2018 al experimentar un aumento del 127% en la tasa de homicidios.

Por todo ello, el Instituto para la Economía y la Paz llega a la conclusión más lógica: 2018 ha sido el año más violento que nunca antes se haya registrado en nuestro país.

 

 

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