El Comentario - Universidad de Colima

EDITORIAL: Nicaragua

Daniel Ortega, el presidente de Nicaragua de 76 años, fue reelegido con el 74.99% de los votos depositados durante la celebración de unas elecciones generales que, al igual que el periodo de campaña, estuvieron marcadas por la represión, control férreo, el miedo y las amenazas.

La presión del exguerrillero sandinista, que cumple años este jueves 11 de noviembre, llegó a tal grado que la mayoría de los verdaderos candidatos de oposición vivieron la jornada electoral encarcelados o en el exilio. Fuera del juego político también quedaron 3 partidos políticos no alineados al régimen.

Daniel Ortega, en la Presidencia de Nicaragua desde 2007, tiene ya su quinto mandato presidencial y el cuarto consecutivo. Fue el Consejo Supremo Electoral quien le ratificó ese triunfo: de acuerdo con las cuentas oficiales, el mandatario arrasó con el 74.99% de los sufragios emitidos, con lo que podrá permanecer en el cargo hasta enero de 2027 y cumplir 20 años seguidos en el poder, un caso inédito en la reciente historia de Nicaragua y Centroamérica.

Junto con Daniel Ortega fue reelegida vicepresidenta su esposa, Rosario Murillo, quien le acompaña desde hace años logrando mantener a flote al régimen a quien la mayoría de los países democráticos le han exigido que se abra democráticamente, permita la observación internacional electoral y libere a los presos políticos.

Una de los opositores políticos detenidos por el régimen de Ortega es Cristiana Chamorro, hija de la exmandataria Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997), quien derrotó en las urnas a los sandinistas y a Ortega en 1990. Ella era la figura de la oposición que tenía mayor probabilidad de ganar las elecciones, según las encuestas.

Por arrestos e investigaciones impulsadas desde el régimen, tampoco pudieron participar en las elecciones, Arturo Cruz, un exembajador de Nicaragua en Estados Unidos que fue arrestado a su regreso de un viaje a Washington; Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, el periodista Miguel Mora, el líder campesino Medardo Mairena y Noel Vidaurre.

Gracias a esas maniobras, Daniel Ortega le disputó la Presidencia de Nicaragua a 5 candidatos considerados “colaboradores”, aunque ello no lo aseguró una asistencia masiva a las urnas. Según el observatorio multidisciplinario independiente Urnas Abiertas, la participación del padrón electoral fue de apenas un 18.5%, porcentaje muy alejado del 65.34% que informaron las autoridades.

De acuerdo con la agencia de noticias EFE, “más de 4.4 millones de nicaragüenses estaban habilitados para votar con el objetivo de elegir al presidente y vicepresidente de Nicaragua, 90 diputados ante la Asamblea Nacional y 20 representantes ante el Parlamento Centroamericano”.

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