Opinión

EDITORIAL: Por una mejor sociedad

De nueva cuenta, como desde hace 42 años, la Universidad de Colima y la empresa embotelladora Coca-Cola entregaron becas a 200 estudiantes de 22 planteles de nivel superior de las delegaciones de Colima, Coquimatlán y Villa de Álvarez. Un gran apoyo que refleja la determinante y comprometida cooperación entre la iniciativa privada y una institución pública de educación superior en beneficio de otra generación de profesionales dispuestos a mejorar su entorno.

Ese convenio de colaboración, que en este caso hacen realidad las Becas Coca-Cola, no es solo un apoyo, sino un incentivo para lograr mantener en las aulas a estudiantes brillantes, con un futuro prometedor, sin que los recursos económicos sean un factor determinante para la continuidad. No debemos perder la perspectiva nunca de que la educación superior sigue siendo un instrumento de movilidad social.

Nuestros estudiantes deben mantenerse en el camino del esfuerzo, trabajo, dedicación y la voluntad para que su vocación sea su forma de vida. Les corresponde, también, comprometerse a mantener un buen promedio y culminar su preparación de licenciatura o ingeniería sorteando toda clase de vicisitudes que finalmente se transforman en experiencias y conocimiento.

Por ello, es necesario que las y los estudiantes tengan ante sí todas las condiciones posibles para lograr abrir las puertas de la educación superior, con el objetivo de alcanzar un óptimo desarrollo profesional y personal. Así tendrán certidumbre en su futuro.

La Universidad de Colima va construyendo y procurando esas condiciones bajo 3 factores que son la confianza, el trabajo y la disciplina. El Rector Christian Jorge Torres Ortiz Zermeño los explicó: confianza, porque eso es lo que ha depositado la empresa en la Máxima Casa de Estudios de la entidad y en las y los propios alumnos para que concluyan con su formación; trabajo, porque es la llave constante para el éxito, y la disciplina, porque se requiere de ella para terminar bien lo que se empieza bien.

Así, la colaboración entre la iniciativa privada y las instituciones de educación superior representan, en el caso de la entrega de becas, un escenario de oportunidades para las y los jóvenes. Esa condición, hay que recordarlo, siempre redundará en una mejor sociedad.

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