Opinión

EDITORIAL: Repercusión global

Hasta el próximo domingo 7 de agosto, el régimen chino estará realizando las mayores maniobras y ejercicios militares en décadas, utilizando fuego real y desplegando buques de su fuerza naval a tan solo 20 kilómetros de las costas de Taiwán, la isla que Beijing califica de “rebelde” y a la que considera parte de su territorio de acuerdo con su política de “Una sola China”.

La prepotente muestra del poderío militar chino es la respuesta más que contundente a la polémica e inesperada visita de Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, y la tercera figura institucional de ese país, tan solo por detrás del presidente Joe Biden y de la vicepresidenta Kamala Harris. Beijing consideró ese periplo como una abierta provocación por parte de Washington y un desafío a su política de “Una sola China”.

Por ello, China también impuso sanciones económicas a la isla, aplicando impuestos a las importaciones de frutas y pescados taiwaneses y suspendiendo las exportaciones de arenas naturales a la isla.

En ese agresivo marco, Taiwán reportó al menos 20 violaciones a su espacio aéreo por parte de aviones de combate chinos.

Después de la guerra entre Ucrania y Rusia, ese escenario mantiene elevada la tensión en otra parte del Mundo, donde también se encuentra implicada una potencia nuclear. Las repercusiones de las decisiones chinas, estadounidenses o taiwanesas tomadas a partir de este punto, seguramente serán globales.

El simbólico acto de Pelosi refuerza a Taiwán frente al Mundo, una poderosa economía asiática a la que le urge siempre enfatizar su independencia y acercarse a Occidente para frenar las ansias expansionistas de China.

Y así, una inocua visita, sin mayores alcances pragmáticos, puede ser el pretexto para una nueva escalada militar.

Print Friendly, PDF & Email
Mira también
Cerrar
Botón volver arriba