EDITORIAL: Un ejemplo

Desde este lunes 25 de enero, Austria impuso como obligatorio el uso de cubrebocas tipo FFP2 para los mayores de 14 años en el transporte público, tiendas, hospitales, farmacias y la mayoría de los centros públicos. Esa protección de nivel médico sustituye a las mascarillas de tela o algodón, y busca ampliar la protección de la población ante el incremento de casos en ese país europeo y por la presencia confirmada de la variante más contagiosa descubierta en el Reino Unido.

El canciller de Austria, Sebastian Kurz, explicó que el uso obligatorio del cubrebocas FFP2 viene acompañado de una estrategia más estricta para tratar de contener la pandemia de coronavirus Covid-19, la cual incluye extender el confinamiento social hasta el próximo 17de febrero.

A diferencia de los cubrebocas de algodón o las mascarillas quirúrgicas desechables de uso común, el Ministerio de Salud de Austria aclaró que el cubrebocas FFP2 se considera que es más efectivo en la reducción de la propagación del Covid-19.

Los cubrebocas tipo FFP o mascarillas filtrantes parciales son fabricadas con varias capas de tejido y papel con filtros incorporados, lo que refuerza la protección para quien lo porta y para su entorno, además de un mejor ajuste a cualquier tipo y tamaño de cara, por lo que el ministerio resalta que en cualquiera de sus presentaciones crea un sello alrededor del rostro.

Dependiendo de diámetro de partículas que deja pasar, por lo general, las mascarillas FFP2 filtran partículas hasta de 0,4 micrómetros de diámetro, o sea el 94% de las partículas en el aire. Por supuesto que los usuarios de ese tipo de cubrebocas, al no ofrecer una protección al 100%, deben aplicar el distanciamiento social y reglas de higiene.

Los fabricantes explican que las FFP2 se pueden usar varias veces, pero no se deben lavar para no destruir la función del filtro.

El Gobierno de Austria indicó que desde este lunes (25) se estarán repartiendo gratis ese tipo de cubrebocas a personas de bajos ingresos.

Estamos frente a una batería de intenciones en Austria que bien se pueden replicar en la mayoría de los países, solo hace falta conciencia y voluntad.

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