Opinión

EDITORIAL: Un peligro

Un número aún no determinado de muertos y heridos, graves daños en zonas civiles y de infraestructura, ha dejado el ataque con misiles lanzado por el Ejército de Rusia contra las ciudades de Kiev, capital de Ucrania, Járkov, Leópolis y otras 4 importantes urbes.

La ofensiva de Moscú tuvo como verdadero objetivo demostrar que su aparato militar puede golpear objetivos en cualquier parte de Ucrania. La excusa de responder al sabotaje del puente del estrecho de Kerch, infraestructura estratégica rusa en la anexionada península ucraniana de Crimea, no es creíble para Kiev y para los servicios de inteligencia de Occidente.

De acuerdo con el Ministerio de Defensa de Ucrania, Rusia utilizó 83 misiles y 17 drones de fabricación iraní en los bombardeos. De esos proyectiles, al menos 43 fueron derribados por las defensas ucranianas. También se confirmó la utilización por parte de las fuerzas rusas de 17 drones tipo “Shahed”, fabricados por el régimen de Irán, lanzados desde Bielorrusia y Crimea.

Más allá del pánico que ese tipo de ataques provoca entre la población civil, Ucrania asegura que los bombardeos son una muestra firme de que al presidente Vladimir Putin no le quedan muchas cartas en la guerra del Este de Europa. El recuento es el siguiente: las tropas de Kiev siguen avanzando en su contraofensiva en la zona del Donbás, obligando a los rusos a un desordenado repliegue. Tanto es así que los ucranianos reutilizan tanques y artillería rusa intacta y abandonada.

Además, en toda Rusia ha fracasado la movilización militar, el llamado a enlistarse a las filas para ir al frente. Miles de jóvenes rusos, ante esa amenaza, han preferido huir del país.

Y allí está el peligro: Putin puede utilizar la carta del ataque nuclear para reposicionar a su régimen en una guerra que parece estar a punto de perder. Estados Unidos, a través del presidente Joe Biden, ya lo advirtió y asegura que se toma muy en serio esa amenaza. Ojalá que el Mundo libre también lo haga.

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