EDITORIAL: Una falta de respeto

La Autonomía Universitaria es una condición esencial para que las instituciones de educación superior, especialmente las públicas, puedan cumplir con las diversas tareas que la sociedad les ha encomendado. Por ello, es importante recordar siempre y en la mayor cantidad de espacios y contextos posibles, que una de las principales funciones del Estado mexicano es el sostenimiento de las instituciones públicas y, en el caso de las universidades, el respeto y la promoción permanente de su autogobierno.

Desde esa perspectiva, es muy conveniente resaltar que durante su conferencia “Autonomía Universitaria”, impartida ayer en el Archivo Histórico de la Universidad de Colima, Ricardo Peralta, subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, subrayó que ningún poder del Estado puede ni debe involucrarse en la vida universitaria, especialmente en aspectos tan sensibles para su estabilidad como lo es el autogobierno y las leyes que lo sustentan.

Para el subsecretario -quien ya había expresado su apoyo irrestricto a la UdeC, a su Autonomía, a sus autoridades, académicos y estudiantes-, faltarles el respeto a las universidades públicas inmiscuyéndose en su vida institucional, es faltarle el respeto al futuro del país, a la libre exposición de las ideas, a la universalidad y a la pluralidad, elementos que desde la libertad de cátedra van coadyuvando para fomentar el pensamiento crítico de los jóvenes universitarios.

Ricardo Peralta pidió no olvidar el proceso histórico que permitió el establecimiento y construcción de la Autonomía Universitaria, así como tampoco dejar de lado todo aquello que han tenido que pasar las diferentes autoridades universitarias una y otra vez: soportar los embates del interés político que ven y consideran a las instituciones de educación superior como un botín político.

Las universidades, dijo el subsecretario de Gobierno, van mucho más allá que ese botín político, pues “son la conciencia, son el alma de la juventud, son el motor creativo, es la intelectualidad, lo que nos da cultura, lo que nos da vida a este país”. De hecho, consideró que las actuales circunstancias nacionales que hoy tenemos, jamás hubieran ocurrido sin la Autonomía Universitaria y sin que las universidades fueran ese gran factor de cambio. “Por eso tenemos que fortalecer a las universidades públicas de este país en cada entidad federativa”, recomendó.

Advirtió que si las universidades públicas, a través de esos embates, ven debilitadas un ápice su Autonomía, se estará perdiendo una gran parte del espíritu de la mexicanidad. “De ese tamaño podría ser el riesgo”, afirmó.

Así, invitó a legisladores estatales y federales, a las diferentes autoridades, “a que se empapen de la vida universitaria, a que vivan la Universidad”, para que así “nunca se vea a las universidades públicas como una oficina de Gobierno o como un satélite del poder”.

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