“El consentimiento”, una denuncia sobre los fallos del sistema ante la pederastia

Las cualidades literarias de la novela o libro de autoficción de Vanessa Springora, El consentimiento, no están en duda entre los críticos literarios, pero lo que convirtió a la obra en todo un fenómeno fue la temática, la denuncia, el retrato de una intelectualidad y, en especial, el rechazo actual a un escritor considerado de culto, como Gabriel Matzneff, quien era conocido por sus preferencias por los menores.

“Es un libro, en primer lugar, escrito para mí, algo muy personal, porque llevaba en mi interior al menos durante 30 años; aquellos acontecimientos me desviaron de la literatura, incluso, me desagradaba y, durante muchos años di la espalda a la literatura, a la edición”, a decir de la escritora y editora francesa, en una videoconferencia para anunciar el lanzamiento de El consentimiento en español, que estará disponible en México a mediados de octubre, bajo el sello de Lumen.

Se trata de la historia, real, sobre su relación con Matzneff, cuando éste tenía 50 años de edad y ella rondaba los 14;  una especie de denuncia sobre los fallos de un sistema, no sólo legal sino social, que calló ante lo que sucedía, a pesar de que el escritor solía defender sus encuentros con menores y hasta contarlos a través de sus libros.

“Me costó trabajo escribir la historia: pasó el tiempo, otras cosas ocurrieron, conocí a alguien, tuve un hijo y, en el momento en que me convertí en mi madre y mi hijo llegó a la adolescencia, fue cuando me proyecté y me di cuenta que lo que percibía a los 14 años de edad no era real, porque yo no era adulta: en ese momento reconocí lo fácil que es para un adulto o para cualquier figura de autoridad seducir a un menor, a un adolescente… yo era una presa fácil para alguien que tenía todos esos atributos”.

Vanessa Springora exploró diferentes maneras de contar esa parte de su vida: el primer intento fue con la idea de rescribir Lolita, “quería aportar el punto de vista de ella, ser la voz de la víctima”, pero asumió que se trataba de un objetivo demasiado ambicioso y, además, no sabía muy bien si sería del todo honesto.

“Además, al mismo tiempo me alejaba de mi propia historia. Cuando empecé a escribir en primera persona, tratando de ver cómo me sentía cuando era adolescente, encontré la voz más adecuada para el lector; hay pasajes que están relacionadas con mi sexualidad, pero trato de hacerlo basada en los hechos para estar lo más cerca posible de la verdad y dejar que el lector saque sus propias conclusiones”.

Tras la publicación de El consentimiento, que en dos días agotó su primer tiraje en Francia y ya se vendió a 20 países, Editorial Gallimard decidió suspender su relación con Gabriel Matzneff, además de retirar su libro más reciente, L’Amante de l’Arsenal, si bien desde 1990 había publicado sus diarios.

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