COLUMNA: Escaparate Político

Por Amador Contreras Torres

Primera de dos partes

EL DATO. El pasado domingo, un medio local solo pone en primera plana a tres postulantes a la gubernatura: Virgilio, Mely e Indira. SUCESIÓN. Las campañas a la gubernatura transcurren con más pena que gloria, con más inercias y lugares comunes obsoletos que una estrategia ganadora; con campañas acedas como de los 80s del siglo pasado, sin conectar emocionalmente con los jóvenes; en fin, los acontecimientos caminan a gran velocidad rumbo a la recta final y la batalla decisiva del 6 de junio, la madre de todas las encuestas, la única que vale; lo demás, es lo de menos. La única verdad posible es que prevalece la incertidumbre democrática. Las certezas a golpe de billetes no tienen lugar en un escenario tan volátil, con un electorado cansado del desastre gubernamental, de la pandemia sanitaria, de los recortes al agro, la ciencia, la tecnología; el recorte al gasto en salud ¡en plena pandemia, lo cual no tiene nombre y va a ser pagado en las urnas! El dilema para el votante no es sufragar por el mejor o la mejor, sino por el menos peor, o la menos peor. Es un asunto muy importante y sumamente grave: la oferta electoral es muy pobre ante una sociedad que demanda razones y propuestas para resolver los grandes problemas regionales y hacer frente al desastre inducido desde el centro, de forma perversa para destruir las instituciones, los programas, los proyectos y los recursos que sustentaban el desarrollo. ZOPILOTES. Me cuentan que hay una campaña de una candidata a la gubernatura que está rodeada de fauna nociva que no dejan a los militantes o a nadie que, de buena fe, se acerca para ayudar. Son parásitos que medran y no dejan mejorar un proyecto; zopilotes que no ayudan. Es como el perro del hortelano: Ni comen ni dejan comer. Van muy bien. LAS CIFRAS. El país y los estados van muy mal en la economía y ya se empieza a percibir en las calles, con una sociedad sumida en la desesperanza. Ahí están las cifras que no me dejarán mentir. De 1938 a 1982, años del desarrollo estabilizador, México creció al 6% en promedio del PIB; en los dos sexenios de Echeverría y de López Portillo, es cuando se construyeron más hospitales y escuelas; en el periodo neoliberal, con el salinismo de 1983 a 2018, el país creció a tasas del 2% del PIB y se abandonaron las tesis de la revolución mexicana y de un desarrollo con justicia social; ahora, con este presidente, un desplome del PIB del -9% y se nota todos los días en las calles y en las mesas de los hogares mexicanos; hay un perverso proceso de pauperización de la sociedad, con ataques a las empresas y a los emprendedores, destruyendo a la clase media, volviendo pobres a todos y dividiendo a la sociedad con un discurso de odio y sectorizándolos entre buenos y malos, entre ricos y pobres; estos son momentos en los que requerimos de la unidad nacional para sacar al buey de la barranca; requerimos un plan de emergencia para darle liquidez inmediata a las familias mexicanas; incentivos fiscales a las empresas, bajar el IVA a la mitad y el ISR para estimular la economía; desaparecer de un plumazo el IEPS, con lo que de inmediato bajaría la gasolina a 8 pesos por litro, con beneficios inmediatos para las empresas y la sociedad en general. ESTADISTA. Se puede hacer, se debe hacer, sólo necesitamos a un estadista en el poder y no a un agitador social, como bien lo dijo Roberto Madrazo. En campaña, López Obrador prometió que bajaría la gasolina, puras promesas, y la sociedad le va a pasar la factura en las urnas a Morena. Hay una forma sencilla de bajar la gasolina y el gas doméstico, pero no hay voluntad política y el pueblo lo resiente y lo padece todos los días. ACUERDO. El hermano del dirigente nacional de Morena fue postulado por el PVEM a una diputación federal plurinominal. Parece que hay un acuerdo y eso puede tener impacto en las gubernaturas en disputa. Aquí en Colima, eso tiene que ver con Virgilio Mendoza, que quiere salir del tercer lugar en las encuestas y remontar a base de propuestas y una conversación en Chiapas, que hubo, entre el presidente y el exgobernador Manuel Velasco. O sea, no es seguro que gane Indira. La soberbia es mala consejera. Veo una final de tres: Indira, Mely y Virgilio, ya que el resto de los aspirantes se cayeron y no entran en la ecuación por falta de ideas y de punch.

 

 

Las opiniones expresadas en este texto periodístico de opinión, son responsabilidad exclusiva del autor y no son atribuibles a El Comentario.

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